Uno de tantos.


Lo consideraban un loco insensato.

Tenía cien nombres sin usar ninguno.

Era algo miope a lo inoportuno.

Te decía al paso: “cara de boniato”.

Vivía en un bajo de Prosperidad.

Calzaba zapatos del contenedor.

Usaba chalina como un gran señor.

Era – no tenía- pobreza y bondad.

Estuvo en el Ebro, rojo y anarquista.

Su saludo al Sol y a las Barricadas.

Sostenía digno todas las miradas.

No fue más que un hombre que rodó en la pista.

Le hablaba a la Luna a las tres y cuarto.

Las negras tormentas nunca lo vencieron.

Prisión e injusticia no lo detuvieron.

Se fue como vino, mas, del Mundo harto.

Comentarios

genessis ha dicho que…
Hola

A veces somos más de uno los que le hablamos a la luna, pero mientras las negras tormentas no nos llevan con sus dunas y las miradas se sostienen dignas, entonces no importa ser un poco loco.

Saludos cordiales
Noray ha dicho que…
Conozco a un poeta loco que es un genio, su palabra escrita es pura poesía. Su nombre: Leopoldo Panero.
A veces, la locura es la mayor cordura.

Un abrazo.
filoabpuerto ha dicho que…
¡Cuánta sensatez en ese individuo!
y es que cuán pocos pueden/podemos ostentar esa dignidad del corazón

Abrazotes

Merce
amparo ha dicho que…
Me alegro de que el descanso haya sido breve.
Una vida como otra cualquiera, con el mismo interés que cualquiera: vivir mientras se vive.
Abrazo
Enrique Sabaté ha dicho que…
Muchas gracias ahora continúo.

Genesis, saludos también para ti.

Noray, ser un loco significa estar despierto a una realidad distinta.

Merce y sin embargo estas personas existen.


Amparo es un ir y venir, ya sabes.

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