sábado, 24 de mayo de 2008

LLega el circo.



Llega el circo sobre el asfalto mojado

en una cabalgata de motores cansados de cauchos y alquitranes:

Llega el circo en sus cajas de lata y poliestireno expandido;

los leones cariacontecidos sueñan con gacelas y risas de hienas asustadizas.

Los tristes tigres desrayados dormitan apáticos en sus cubículos de tres por cuatro.

Los contorsionistas adoptan posturas de goma y alambre.

Una mona chillona vestida de colegiala enseña a sumar a dos papagayos gruñones.

Galopa un caballo con la volátil amazona de pies amarillos.

El malabarista imagina una rueda de globos brillantes en las caras asombradas de los niños.

Llega el circo con sus sueños ingenuos en un mundo de realidades obtusas.

El ilusionista sagaz e ingenioso recibe el aplauso que escucha invisible.

El equilibrista pasa mil apuros que aunque está delgado tiene mucha hambre.

Se dispara sobre una diana de indolencia el hombre bala mientras ríen las pulgas saltarinas.

Una domadora de perros salchicha y una foca a vueltas por la pista persiguen un paisaje de osos polares en tardes de primavera.

Vienen los payasos con un elefante y la selva encima, agitan banderas de innato contento es la caravana que alborota las almas chiquitas.

La luz, la congoja, la lluvia y el barro, el olor a orines y los pies descalzos.

Hoy bajo la carpa se interpreta un mundo auténtico y limpio, lágrimas que brillan en el coliseo.

Ha llegado el circo con traje de rayas y ahora yo me marcho a sacar la entrada.

jueves, 22 de mayo de 2008

Alegres payasos. Hermanos Tonetti.


¿Qué tristes pensamientos Carablanca

se esconden tras tu faz siempre gozosa?

¿Eterno carialegre es tan llorosa

el alma y la condena que te estanca?


Y tú que entre los niños -risa airosa-

ayer con tus arenques hilarantes

-la pista del gran Atlas- trashumantes,

lozanas sardinas, pesca jocosa.


La lona es todo un cosmos de tirantes

y vías que convergen en el cielo,

los ojos asombrados de un chicuelo,

infinitas figuras inflamantes.


Era un tiempo más turbio y con más hielo

de silencios y sálvese quien pueda,

de oración por decreto y almoneda,

de secretos de armario y terciopelo.


De adoquines y mayo en la alameda.

De raciones y flechas remangadas.

De seiscientos y voces silenciadas.

Era un tiempo y ahora ¿qué nos queda?


Dos payasos que a inmensas carcajadas

contra el hambre y el miedo, el infortunio,

como un rayo de luz del mes de junio

proscribían la angustia a bofetadas.

sábado, 17 de mayo de 2008

Zapatos de clown; a Charlie Rivel.




Paródico artesano sin cosquillas

en un llanto vital de zapatones,

surreal arquitecto de ilusiones,

saltimbanqui de sol, guitarra y sillas.


Mi querido payaso, a pies juntillas,

en el Price de ayer, pulcras visiones,

sin palabras y en mudos coscorrones

el pálido dolor de tus mejillas.


Sorpresivo bufón tirititero,

luminoso fantoche de la broma,

en tu risa impaciencia de jilguero.


Hoy que el Mundo anda enfermo de glaucoma

y huérfano de ti, festivo Homero,

sanara de sus males en tu idioma.



A mi admirado Charlie Rivel.



jueves, 15 de mayo de 2008

Va por vosotr@s

Ybris:


Sólo se fracasa

cuando no se lucha.

La ofensiva es mucha

y la fuerza escasa.

Mi reloj atrasa,

épocas y eras,

trama primaveras

de una media legua.

Nunca pido tregua

ni cavo trincheras.


Cuestas empinadas

siempre para el pobre,

monedas de cobre,

vino y empanadas,

parvas y tonadas.

Gastados pellejos,

aperos, trebejos,

virus e hipotecas

y el sacamantecas

que atraviesa espejos.


Merce:


Cambio tu sonrisa

por dos caramelos

o por tres pañuelos

y alguna camisa.

¿Me prestas tu risa?

que ya me hace falta,

liebre eres que salta

muros y bardales,

chumberas, zarzales

y torres asalta.


De bronce y estaño,

de cristal de roca,

filósofa loca

del verbo de antaño,

sube otro peldaño

con Buda y Platón,

Descartes, Zenón,

La única esencia

es la contingencia

de un gato marrón.


Génesis.


Serás Robespierre

si vas sin cabeza

lo sé con certeza.

don Erre que Erre,

como hizo Daguerre,

te pinto un retrato

si aceptas un trato,

nunca te destoques

y no uses estoques

con este gurriato.


Qué no te camelen

torpes mensajeros,

ni demandaderos.

Los que a engaños suelen

que partan, que vuelen

con rumbo o sin él,

bultos de papel

con plástico atados,

tontos rematados

de falso oropel.


Almena:


La mundana pista,

circense y canalla,

fecunda pantalla,

para todo artista,

para un columnista

que enseña a diablos,

a buscones pablos

un loco de atar,

puedes encontrar

en salas y establos.


Los automedones

y los saltimbanquis

bufones y yanquis,

picantes histriones,

los loros llorones,

la mujer barbuda,

la copla viuda,

el que doma moscas,

el que vende roscas

y una rana muda.


Noray:


Muchos más piratas

con manos de alambre,

más ricos con hambre,

más patos y patas,

menos abrelatas.

Menos sacristanes,

más orangutanes,

menos vanidosos,

pocos rencorosos

y más ganapanes.


Vientos fuerza nueve

rolando a poniente,

maderas de oriente,

tormentas de nieve,

ciento diecinueve

cabezas de ajo,

lenguas de estropajo,

estrellas polares,

en mi barrio bares,

palos de sombrajo.


Amparo:


Todo es esperanza

tesón y firmeza,

dolor y tristeza,

sudor, confianza,

tinto de crianza,

navaja y cuchillo,

chabola, castillo,

ocres y celestes,

urbanos, agrestes,

impuesto y cepillo.


No es el pesimismo

de mi enciclopedia

cómica tragedia,

natural guarismo,

es mi egocentrismo,

que me descoloca,

me tapa la boca

con una bufanda,

levante, anda,

tira que te toca.


martes, 13 de mayo de 2008

Otro adiós.

En cada intercambio cosecho un fracaso,

una bancarrota y me desmorono

como cae la bolsa, fácil, sin encono,

tan indiferente me asigno un traspaso.


Rematadas eras para un garcilaso,

hoy son las hazañas gestas de interfono,

proezas bancarias, y yo, no me abono,

sigo con mis galas de clown, de payaso.


Un tonto solemne se aúpa en la escala,

seduce a Artemisa el fatuo Polonio,

urbaniza el bosque la acrítica pala.


Yo que busco el oro del rey Argantonio,

tuerto de dos ojos a la funerala,

soy, considerado, un archidemonio.

domingo, 11 de mayo de 2008

Ahora, imitando, mal, a Sabina,

Ahora que ya son casi las dos
ni quiero ir a dormir ni tengo sueño:
y atino a darle vueltas a mi aire
al cortex cerebral o sea a los sesos.

Y tanta gira bola me provoca
pensar que pinto yo, así, en el medio,
en este instante, aquí, sobre la silla,
plantado como en isla un cocotero.

Quizá fuera oportuno darle al coco
un rato de descanso como premio,
accésit en la cálida almohada,
y deje que discurra el universo.

Ahora que me aburro y pinto cruces
de malta y calatrava con los dedos,
en una servilleta de papel,
cerrando las orejas me hago el sueco.

Ahora que repienso los teoremas
y no puedo sumar sino unos ceros
en un lenguaje estúpido y binario
que escapa a mi atención y en nada entiendo.

Ahora que ya llevo media hora
buscando un elevado pensamiento,
descubro que no pasan por mi mente,
están, como verán, a ras del suelo.


Ahora que no encuentro explicaciones,
ni un método o sistema verdadero,
ni acabo de dormirme o despertarme,
termino esta pamema y hasta luego.

viernes, 9 de mayo de 2008

Romance para el rabel.

¿A donde va el caballero?

¿donde a su caballo guía?

Por esos parajes tristes

llenos de melancolía.

Por esas viejas montañas

donde ha de arriesgar la vida.

Por esos toscos caminos

En una marcha infinita.




“Voy en busca de mi amada

que un Dragón la retenía,

se la llevó de palacio

entre sus garras malditas

y yo juré por San Jorge

que a por ella llegaría

Llevo armadura de hierro

y un fuego que me crepita

de los pies a la cabeza

que el alma en dos me partía.

No me importa de los montes

ni el agua o la nieve fría.

Ni el fuego de los infiernos

que en aquella cueva habita.

Traigo una espada que hiere

como la hoz a la espiga.

Una ballesta que alcanza

desde Córdoba a Sevilla.”


Ya se marcha el caballero

por donde otros solían.

Encomiéndese a los cielos

A Dios y Santa María

que aquellos que lo intentaron

dejaron allí la vida.

jueves, 8 de mayo de 2008

Como un tornillo sin fin o la falta de un tornillo.

Mentiras y paradojas,
inconsistentes reparos,
estúpidos desamparos,
escritos en letras rojas.
Hay que ver que bien despojas
de razón el nuevo día.
Yo a este arrullo respondía
en reflejo de tu ausencia
es pobre la equivalencia
mas es lo que yo tenía.

De un tono gris, torpe acero,
como de faca campera
que a borbotones hiriera
de un brote intenso, aguacero
de sangre, tintando, el cuero.
¿cuántos clavos me sujetan?
¿los diablos que me retan?
¿otras envidias me atrapan?
mil y una noche se escapan
y otras mil y dos me espetan.

No admito finales tristes,
ni vanas caligrafías,
convenios ni villanías,
ni simulados despistes.
Sé bien por que no desistes;
y como se transfigura
la sordidez en locura,
la noche en hilos del alba,
la simiente en la flor malva
y una vida en sepultura.


Son aspectos sintomáticos,
en un combate ancestral
que arrastra del bien al mal,
hipos ahogados y asmáticos
intereses alopáticos
sobre si un dolor de muelas
o un rastro de parihuelas,
acarreando despojos,
que en un tormento de ojos
son llanto de mil esquelas.

miércoles, 7 de mayo de 2008

Negación en La mayor.

No es sólo la distancia hasta el ocaso

Ni el número de veces que te arriesgas

Ni el vago devenir de los rescoldos

Ni el ciego centelleo en las espuelas.


No el límite formal de algún conjuro

ni el rostro de una tarde de comedia

Ni el falso despertar de los sentidos

Ni el tosco aparecer de las monedas.


No es práctico el discurso de las liebres

Ni es tópico el camino de prebendas

Ni es justa la inquietud de los distantes

Ni es lícita la súplica auto impuesta.


No es cómodo sentirse desplazado

Ni es fácil entenderse en la miseria

Ni es íntegro dormirse en lo corriente

Ni es tácito el silencio que libera.


No importa parecer o sugerirse

Ni afectan los fantasmas con dislexia

Ni adoptan polimórficas estrofas

Ni esconden correturnos sin respuesta.


No atrapa el escozor de los desdenes

Ni enlazan sarpullidos en cadena

Ni inducen indiscretas comezones

Ni aplacan soporíferas sentencias.



No empeña lo que no puede tocarse

Ni apunta la codicia de la escena

Ni obliga el compromiso de lo inútil

Ni exime de cumplir lo que se niega.


No es hora de fingir padecimientos

Ni pueden olvidarse las propuestas

Ni indulta el enunciado de los hechos

Ni absuelve el entramado de las fechas.


No es solo el cometido de las sombras

Ni el fatuo reposar de las vilezas

Ni el tono indisoluble de la rabia

Ni es nada más que mugre y no contesta.

viernes, 2 de mayo de 2008

Décimas en el patio de los filósofos.

Sueño, bajo un cielo abierto,

una paz de aves cantoras,

urracas historiadoras

y palomas en concierto;

Sueño sí, y estoy despierto:

Contrapunto y anaclusa.

Ya mi tristeza es conclusa

sobre el ladrillo y la piedra.

En la enmarañada hiedra

un mirlo canta su excusa.


Polirrítmicos zureos,

réquiem de un tiempo difunto,

es armónico el conjunto

de color, ruido, y deseo,

vuelo, danza y contoneo,

sobre el ciprés y el abeto.

Alma ven que te sujeto

sin sarcasmo en la emoción.

En barbecho mi pasión

y, así mismo, yo un objeto.


En la raquítica antena

cinco músicos de luto

con su piar diminuto

de tiempo, polvo y arena,

no alejan, rasgan la pena

en un canto variopinto;

aun igual, sin ser distinto,

es el dolor del los días

quejas, sed, melancolías,

todo en el mismo recinto.


Buscarían el amor

en puertas que se cerraron

jaulas que se levantaron

de inseparable dolor,

y amargo, alegre licor,

reja, candado y cerrojo,

atildado trampantojo;

en esta última tarde

digo adiós; ¿soy un cobarde?

No, sólo un diabluelo cojo.

jueves, 1 de mayo de 2008

catálogo de disparates.

Le doy curso a un pensamiento positivo

de un caudal de experiencias optimistas

obtenidas de almanaques y revistas:

un catálogo impreciso y subjuntivo.


Mi registro de interés interactivo,

como enjambre de libélulas juerguistas,

perfumado de bullicio de coristas

en la víspera de un sábado festivo.


Satisfechos caminantes casi al pairo,

bronceados a la luz de las farolas.

Novelistas fabulosos en El Cairo,


asesinos sin metralla y sin pistolas.

Visionarios portentosos como Jairo

que se apuntan al azar tres carambolas.