viernes, 28 de agosto de 2009

La máquina del tiempo según Gárgola Y Kike


La máquina del tiempo

Imparable mecanismo
que acecha el artefacto
aparente en su trabajo mortal
Conduce hacia el retorno
del lapso de limaduras y ambages
Insólitos inventos de modernidad
enlazan máquinas sin alma
Signo de un aliento acerado
que recibe el viaje transcrito

Multiplica el guarismo recreado,
cuando llega agosto y la rasura del campo
Cuerpos transeúntes en el fugaz,
mandato vanguardista del traspié
Insatisfecho en su camino imaginado,
roda el anillo que transmuta
Relativo en su trayectoria,
sin verbo que lo acompañe.

Gárgola.


La mano, que maneja el artilugio,
mecánica mortal que da al proceso
la lógica función del retroceso
de siglos de ceniza y subterfugio.


La pálida invención que en el progreso
encaja el conector inanimado,
guarismo de un espíritu acerado,
que accede por la tolva, sobreimpreso.


Aumenta todo signo reinventado
de un modo que alimenta la cosecha,
en cuerpos y artefactos, en la estrecha
consigna modernista sin pecado.

Por siempre se imagina, insatisfecha,
la rueda que en su giro nos transforma;
tan sólo es herramienta que deforma
el tiempo en un rebrote de onda y fecha.

Enrique Sabaté

http://ahoraandnow.blogspot.com/ La imagen como en la anterior colaboración es de Gárgola

jueves, 27 de agosto de 2009

Titiriteros


Me llamo Titiritero
por nombre y por apellido,
soñador que en el olvido
como un gato callejero
vive en las lunas de enero;
una parte del retablo
que en ardoroso vocablo
declama viejas quimeras;
entre el público y de veras
soy como un viejo diablo.

miércoles, 26 de agosto de 2009

Cansado una vez más

Encuentro una esperanza y se me olvida,
terciada de esperpentos y simplezas.
El crédito de dudas y certezas
en medio de evidencias se liquida.

Es tan incandescente esta partida
que acaba en laberintos y tristezas,
en pájaros añil y ligerezas.
Resulta desazón y alguna herida.

Buscaba humedecer el desaliento
-la finta que a hurtadillas me zafara-
de tanta depresión que es mi sustento
y en andas del aplauso me llevara.
Oía los sermones que en el viento
dejaban un rumor de fiera avara.

jueves, 13 de agosto de 2009

Sol y sombra.

Un proyecto carnal de alegorías,
travestidas de galas insolentes,
bajo un sol que con rayos inclementes
abrasase mis penas y alegrías.

Resumo la emoción en agonías,
cansado de silencios estridentes,
en bloques de relatos imprudentes
escritos al carbón por bulerías.

Son quimeras, delirios arabescos,
ilusiones, tarantas, filigranas,
utopías de prójimos burlescos.

En endechas de Venus y dianas
-atrapado entre temperas y frescos-
desempolvo teorías euclidianas.

martes, 11 de agosto de 2009

Gárgola y Kike a vueltas con un vaso de agua. Pasatiempo veraniego.

Los elementos rigen

Estrechos márgenes entre los volcanes
y los fuegos artificiales
Indistinguibles augurios entre torbellinos
y brisas de ventiladores
Pequeñas diferencias entre la tierra bajo la floresta
y el desierto forjado por el pretexto

El líquido que cincela el cañón,
calma la pasión del andarín

Materias de confines supuestos
Nexo entre la lluvia y la lengua
La sed y el cáliz
El vaso y el agua
Gárgola
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Angosto el trecho entre el volcán
y el fuego de artificio;
el ojo de huracán y el precipicio
en cortos vientos que se van
en artilugios eléctricos, y el orificio
que llega al centro de la sed
cuando la mente indaga
la arena, y en la vaga
luna que dice a las flores creced,
mientras la piedra esculpe gota a gota
y el seco caminante y su derrota,
que en vidrio quedará, arañan peñas:
el caliz y el dolor- si los desdeñas-
serán el manantial que al vaso brota.
Enrique Sabaté

Dos pequeñas variaciones sobre el mismo tema; la imagen es de Gárgola, que en su blog ha subido los mismos poemas. Confluencia de entradas. Muchas gracias amiga.

miércoles, 5 de agosto de 2009

Graznidos de cuervo en la puerta cerrada



Disculpen amigos si cierro la puerta,
si dejo atrancado de pronto el acceso;
excusen si el vate se toma un receso:
voy arar mis campos, a regar la huerta

Comprendan que el cuervo va a la descubierta
por los labrantíos y el surco, el cantueso;
con nuevos graznidos vendrá de regreso,
más negras las plumas y el alma en oferta.

Absuelvan sus dudas y perplejidades;
no dure el proceso sino tres milenios,
cifren sus promesas en ambigüedades.

Si se comprometen, por quince quinquenios,
como cualquier cosa, sin solemnidades.
Cada día estrenen bríos primigenios.