viernes, 16 de abril de 2010

Parisienne



Camelia de París, capitalina,


el aire que levanta tu mirada

te eleva de este suelo, y admirada

mi voz para cantarte desafina.



Descubres cada mundo, diamantina,

profunda, casquivana, sosegada,

serás en el Olimpo abanderada

de Apolo y sus misterios, eleusina.



Envuelta en elegantes variedades

de Marte a Montparnasse y Trocadero

abonas de razón las libertades.



Testigo jura el Sena, arrabalero:

“Levantan sus pestañas tempestades”,

mostrándose tu humilde mensajero.




http://autourdelacoquetterie.blogspot.com/








miércoles, 14 de abril de 2010

Aprendiz de clown

El circo que en palabras ascendentes


aleja la agonía de sus hambres

en un viejo equilibrio sobre alambres,

trasciende en sus discursos recurrentes.



Jamás en su elocuencia de insurgentes

el léxico emanase estos enjambres,

dictados en retóricos estambres,

escándalo de prójimos decentes.



Glosario de alboroto y griterío

me agitas por enredos y tarantos

y al cabo siempre acepto el desafío.



Sin duda soy payaso como tantos

que alegran el tumulto en desvarío

trocando en buen humor los desencantos.

lunes, 12 de abril de 2010

Juego de adivinanzas

Llegaba al fin de mes del infinito


Por eso le hemos visto tan contento.

El cuerdo de la esquina es un portento

en eso de colgar un sambenito.

El aire está llegando a ceniciento

Será de eso que niega el antipático,

mirad que lo sustenta un catedrático,

el tipo este es la bruja de este cuento.

El listo que en su engaño desde un ático

en pleno corazón de las finanzas

es buitre prestamista de fianzas,

hinchado como un globo aerostático.

Jugamos en un rol de adivinanzas:

yo apuesto por la sota de rufianes,

no importa si tú tienes otros planes,

da igual ella se toma confianzas.

Vosotros que apeláis a los refranes

pensáis que es más honrado y respetable

mediar un cruel castigo al que es culpable

que armar un mal soneto en albaranes.

domingo, 11 de abril de 2010

Azote de tunos.

Huyan de la patria si es solar vetusto,

jardín de mutuantes* y otros cañabaldos*,

altar que veneran cristianos ronaldos,

que encomia al chorizo y procesa al justo.



Donde el más pirata vive de aguinaldos

en un toma y daca propio en disimulos,

mas cuando los trincan dicen que son bulos,

ellos no cohechan son tan sólo heraldos.



Triunfan los necios y los lameculos,

el lujo arrastrado se las da de digno.

Es verdad que tiene cada tiempo un signo,

éste está colmado de fatuos garrulos.



Si no te convencen serás del maligno.

¿Culpables? vosotros y jamás los nuestros,

en hombros se aúpan los golfos más diestros,

a su lado un áspid resulta benigno.



Felsos* y biantes* dicen ser  maestros.

¿Ninguno despierta? marcha así el concilio,

al que no le guste se vaya al exilio

dando un soplamocos a tanto ambidiestro.


El libro en el que me he inspirado  para componer los versos se intitula:

Azote de tunos, holgazanes y vagabundos. Traducido del toscano por D. J. O. 1802, Madrid.
Editado en facsimil por Maxtor en Valladolid.

Algunos sustantivos los he tomado prestados del libro.

No tengo nada contra el fútbol soy colchonero, tampoco contra Cristiano Ronaldo, sí contra la obscenidad de millones de euros que se derrochan en este deporte.


Mutuantes: o prestadores, prestamistas en el grado máximo de la usura.

Cañabaldos o cambaldos: los que pegan el cambiazo vendiendo falso por bueno.

Felsos: engañadores que dicen conocer el futuro.

Biantes: vendedores de bulas para sacar almas del purgatorio y del infierno.

sábado, 10 de abril de 2010

Borrador de sol y luna. A Miquel.

Medidas del universo


en una sola jornada,

un minuto cierra el Mundo,

solas las horas abarcan.



La ilusión muestra imprecisa,

puntos, de incierta importancia,

confusos, que se distinguen

en la noche barbicana.



El rocío de unos labios,

venas que precipitaran,

un vaho azul de misterios

en la inocencia de escarcha.



Sereno de soledades

en precipicios de llamas

tras los yermos y ateridos

encierros en que se atrapan.



El silencio es una esponja

donde se destierra el agua

sumergida en perezosos

soliloquios de nostalgias.



La voz que ya no se escucha

desde el pasado se alza

detenida entre tristezas

pedigüeñas de esperanzas.



Pregón de un abril distinto

mascullado en las palabras

que asoman una tras otra

en un precinto de zarzas.



El olvido es la quimera

del tiempo que en añagazas

vuelve una y otra vez

sobre artificios de nada.



El límite, no es extraño,

busca la verdad exacta,

mas no llega a parte alguna,

es su fin y aquí se acaba.

jueves, 8 de abril de 2010

Fórmulas al azar

Postulada la teoría,


en exactitud de mimbre,

la trama oculta la urdimbre.

Azarosa alegoría

en mitos de astrología

que acaso no considera

tras la forma la manera,

el residuo matemático

de un mecanismo automático

en la noche bullanguera.



No es la reflexión precisa,

sí la floja ambigüedad

presumida en su verdad

que al requerirse concisa

nos acerca a la premisa

que en un instante biloca

la confusión que se enroca

entre torres y caballos,

relámpagos, truenos, rayos,

desde el cerebro a la boca.



Rodeos sobre el trasfondo

de un extraño desconcierto

que no arriba nunca a puerto

ni explica el punto redondo;

romance en el cante jondo

de lunas enajenadas,

confusas y torturadas,

en un pasmo de poetas

que en sus palabras inquietas

perturban las madrugadas.

miércoles, 7 de abril de 2010

Disparates al sol

Para todos sale el Sol


por tejados y azoteas,

dietéticas chimeneas

de un filántropo español

que estuvo en Sebastopol

cuando aquello de los zares,

otro que andaba de bares

filosofando tropiezos,

querubines arrapiezos

y una luna con lunares.



Una salamandra artista

también pasó por allí

entonando para sí

una canción elitista,

la espídica concertista

era reivindicativa,

no por cauta o por altiva

si acaso por solitaria

por cabal y solidaria

por divina y estar viva.



Una docena de gatos

cada cual más “maulla habiente”,

todos de aspecto decente,

mas nada engañan los datos

dánselas de "liberatos"

y arrastran entre sus uñas

el premio de sus garduñas,

eso sí con dignidad,

son de casta y en verdad

mas que alpaca son vicuña,



Dirán: “muchos micifuces”;

tantos como diecisiete

docenas y hay quien mal mete

y en los cuartos hace cruces

y al saltar se da de bruces

pues que en la liga europea

es la suerte una pedrea

y es juez quien vacío un ojo

tiene y su barba en remojo

no llueve hoy, refranea.



Tan sólo unos pocas rimas

para sembrar disparates,

aturullados dislates

entre maitines y primas;

echa de menos las limas

el preso en su celda oscura,

dama de quien su hermosura

metálica no es reparo,

dame luz y se mi faro:

hecha está la conjetura.