la canción de Samita.

Dime Levio, si es que sabes
¿Qué sucedió con Samita:
qué amores le arrebataron
La razón, y esas  manías
que tiene  de andar a solas,
 trastornada y Abstraída,
por las noches tras la Luna
hasta que amanece el día?

¿Dime Levio quien hirió
a tan inocente niña,
quién le estrujó el corazón,
qué pena su mal  habita?

El  bien no  anida en su casa,
todo en ella es duelo y prisa,
tronada  hueca  y violenta,
blasfemia y apostasía.

Su afligido desconsuelo,
terribles conjuros grita
a Hécate y Poseidón,
en nada encuentra alegría.

Del hermoso Delfis,  Aulio,
está de pasión rendida.
Creyó la joven doncella
en sus galantes  mentiras,
en su exquisita ficción
Y en sus remolinerías,
enfermas  de subterfugios
y sembradas de calumnias.
Ahora vaga presurosa:
Pócimas y hechicerías,
en decenas de exorcismos
se cuentan sus mercancías.
 Delfis arderá en la hoguera
que su mano  encendería:
entre  el laurel y la cera
quemado  como ella misma
Con ayuda de Selene,
y de su infernal familia,
así sufrirá el dolor
donde  ella se derretía.











Comentarios

Miquel ha dicho que…
le he dejado un comentario en la otra entrada....O pone diez seguidas ....o está una semana de flagelo ¡¡¡¡
Enrique Sabaté ha dicho que…
Pues otra más. Del romancero de aquelarres y alunados.

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