martes, 26 de julio de 2011

Una estrella del rock

Una estrella del rock y el infortunio
en la cresta violenta de la fama.
Marioneta de un triste psicodrama
en su voz de lobera en  plenilunio.

Desdichado juglar sin pentagrama,
fugado en diagonal de los abismos
porosos y engendrados por si mismos
en una brevedad de telegrama.

Arritmias en  mortales absentismos,
cadentes y en concierto de amarguras
del éxito en las cumbres más oscuras
cubiertas de dorados espejismos,


Pagana en el altar de las conjuras
de estúpidos cofrades de la envidia
pudientes de la usura y laperfidia
tatuada en pagarés y en escrituras.

Pequeña muselina en una lidia
de roncos jabalís y chatarreros
armados en sus trajes de embusteros
sujetos a la piel de su desidia.

Tenías que perderte en agujeros
malditos de autoengaño y mala estrella
amarga en cada cuello de botella,
lucida  en venenosos compañeros.

Si el filo es muy agudo más se mella
y tiende en su dureza a quebrantarse
al punto  que  termina por quebrarse
igual que rasga  el aire una centella.



jueves, 21 de julio de 2011

De cuando estuve de espectador en el programa Sálvame.

Estuve no hará ni un mes
de espectador en la tele
-llegué cerca de las tres
que a las cuatro empezar suele-
en un programa que dicen
flotador o Sálvame,
que no se a que viene el nombre
Don Mendo, no hay quien se asombre,
si en la boca de esa gente,
habréis comprendido vos
sin duda, es lo corriente
que no hay salve allí ni adiós.

Va y me dice una señora:
"Caballero ¿qué es usted?
viudo, soltero o casado
yo lo quisiera saber
que he visto que con sus ojos
me ha hecho una gran merced
voy a tirarle los tejos
si me pareciese bien".
Discúlpeme la señora,
díjele con timidez,
no me tire usted de eso
que me descalabraré.
No me arañó en el momento
mas con ganas la dejé.
Me dijo con mucha sorna
lo que es usted ya lo sé
un tío borde ¡avinagrao!
que en la cara se le ve.


Total que empezó la cosa
cual todo, por el parné
y un calvo de aquellos dijo
 a otra calva no se qué,
se metió uno de bigote
terciando por no sé quien,
tercio era por las varas
que a gritos piden los tres.
¿Lo qué hablaron? no lo digo,
necio o sordo, le diré:
no es por discreto que callo
solo que no me enteré.

Una mosca que pasaba
de aquel lío me distrajo,
y me pensé qué carajo
pinto yo en la mascarada
que es vana la platicada,
es cansina y repelente,
que la charla de esta gente
esclaviza mis neuronas:
Escandaleras meonas
dicho sea llanamente.

Es un circo que me aburre,
sin otra razón de peso.
No soy ratón de ese queso,
pamema a  que se recurre
fácilmente, y que discurre
retorcidas casquerías
de humanos y de sus días
de desvergüenza y resaca.
Trabajo le llaman; Jaca
a un mulo con pedrerías.

Y más no puedo contar
ya es demasiado tal vez
desde aquel último día
adiós les dije   ¿y usted?








sábado, 16 de julio de 2011

Humanos ¡Peligro! A Francisco Martínez Morán y su excelente libro Peligro de Vida.



Peligro de Vida de Francisco José Martínez Morán es un libro de cuentos poéticos, de relatos breves que nos ponen en la situación de todas las víctimas y de casi todos los verdugos, no toma partido sólo es como uno de esos avisos a navegantes de las contingencias de la singladura por ciertas coordenadas marítimas; aquí las coordenadas quedan circunscritas en todos y cada uno de los espacios en los que se desarrolla el género humano, en esa consciencia que nos sabe en Peligro de vida.







¿Pediste permiso cuentista imprudente
para señalarnos lo que no se olvida,
lo que cruel desgarra y es tan homicida?
¿Al género humano? ¡Esa mala gente!

Es poco juicioso hurgar en la herida,
firmar que se gozan mortales torturas.
No lo imaginaran deidades oscuras
que entre sí no hallan peligros de vida.

Verdad que repasas todas las culturas
donde se pasean el duelo y la muerte.
Total. Aquí rige la ley del más fuerte
que alberga en nosotros todas las locuras.


La airada sevicia que nos cupo en suerte
desata sucesos con todo rigor,
alambra de espinos el almendro en flor,
Víctima y verdugo, el mal que se advierte.

Disculpa si leo con cierto pavor
estos cuentos tuyos donde nos retratas
en nuestro agujero de almas baratas
especializadas en causar dolor.

Nuestras poquedades se muestran innatas.
Literato, en ellas las que tú nos dictas.
Con ello recuerdas que somos convictas
escorias roñosas, peores que ratas.








Editado por   El Gaviero Ediciones.  Almería.




666 ejemplares en la edición.
.










miércoles, 13 de julio de 2011

Intención indescifrabe.


No atrapo la intención que en todo caso
se asienta en el común de los mortales
que observa entre fatigas materiales
las puertas que conducen al fracaso.


Indicios que argumentan el ocaso
Sumido en este reino de cristales
que escribe en abecés sentimentales
llegando  a todas partes con retraso.


Admito la total incongruencia
que mueve cada letra y me gravita
en esta delación de la conciencia.


Es todo tan sutil que resucita
la burla sin disfraces, ni indulgencia
plenaria, de manera gratuita.

viernes, 8 de julio de 2011

Los astros y yo.

En el universo el caos ha escrito
-con cierta evidencia- un orden concreto
de energías locas e inmortal secreto
del nucleo prensado hasta el infinito.

Estrellas mutantes irradian un grito
de luminiscencias con poco respeto
por las ecuaciones, en un alfabeto
donde la palabra es un meteorito.

Mientras tanto sigo anclado en el barro
en el que gravitan torpes esperanzas
de luna y luceros de osas y  carro.

Pienso que se toman muchas confianzas
todos estos astros, y en su despilfarro
de giros eternos rinden mis andanzas.

jueves, 7 de julio de 2011

Letras impuras.


Pasea por  mis letras un invierno
en una digestión de asfalto y ruina,
contiene algún remedo de rutina
su paso entre las hojas del cuaderno.

Exigua ejecución de lo moderno,
discurso de carbón que contamina
el uso que al azar se determina
al frío del calor de cada infierno.

Metódicos acordes sin licencia
-en un negro café sin apellidos-
convierten la conducta en experiencia.

Retoma aquel camino del olvido,
perdida en cada labio la inocencia,
resuelta cuando anuncia lo prohibido.

sábado, 2 de julio de 2011

Sin una buena mano

Apúrese ese trago compañero
que envida al contrapunto nuestra suerte
dejándonos al cabo de lo inerte
sin tono en el tapete y sin dinero.

La astucia de un magnate petrolero
que abrasa en sangre negra -sombra y muerte-
en este sube y baja que divierte
a sotas de diamantes con sombrero.

Levántele los naipes de ese juego
que es sólo un solitario que adormece
las salvas de un gentío en la impaciencia.

Se obliga a quien arrastra en su indecencia
la marca del tramposo, y en sus trece
recurre a toda página  su ego.