lunes, 29 de agosto de 2011

Décimas en soliloquio


Hablemos del bien y el mal:
nuestra vida se construye
-en el oficio que incluye
una urna de cristal
como razón principal-
en busca de un pensamiento
abrazado al sentimiento
del alma y su mecanismo.
Origen del solipsismo
que repetido frecuento.

Vuelvo, y todo se contiene,
superponiendo el lenguaje
como el único bagaje
que  a mi relato conviene.
Es el metal que mantiene
mi escultura en el sujeto,
cual retorcido esqueleto,
en el laberinto abstracto;
mas sigo y no me retracto
al perseguir lo concreto.

En el edificio estable,
monolítico y rocoso,
se torna el poder odioso
oculto su lado amable.
Una curva variable
en el límite tangente
de mi círculo, insurgente,
desclasado, proletario,
libérrimo, presidiario,
de ideales indigente.

¿Dónde habita la decencia?
¿y el nivel? ¿qué nos iguala?
En realidad…. me resbala
su renombrada excelencia.
Sólo un fuego sin clemencia
-mi reflexión inaudita
que extraña me delimita
en el espectro sinóptico-
transmite por cable óptico
su trayectoria infinita.

  
El rayo que en el espacio
reproduce el caso cuántico;
un mantra de luz, un cántico,
que a un punto llega y despacio
retorna a mi ser. Reacio
me muestro en el craso error,
procesado con ardor,
en clave experimental
de la pasión animal
en mi ingrávido interior.





domingo, 21 de agosto de 2011

Pasos

Por los callejones de la indiferencia
paseo las tardes grises y vacías,
así se conforman falsas geografías
en imaginarios de hambre y transparencia.

Divago entre bloques de prisa y ausencia
en mi plataforma de memorias frías
de cabezas huecas en anatomías
de cuerpos celestes con poca conciencia.

Los pasos errados que nunca corrijo
son más de tugurio que de procesiones
que en malos ambientes soy cliente fijo.

Las eternidades no son mis cuestiones
que es corto mi tiempo y en ello me rijo
para que me inclinen otras devociones.




miércoles, 17 de agosto de 2011

Imaginada realidad.

Jornadas de inmanencia en la clausura
de un roto intrascendente en el bolsillo
pintadas de ceniza y amarillo
marchito: el tulipán de la ternura.

En todo este rodar que es amargura
y sopa en alquileres de cepillo,
en puertas de antipático pestillo
tapiadas a benéficas locuras.

Al fin la realidad es lo decente
y rindo ante el botón de la evidencia
la imagen fantasiosa de la mente.

La clave es un paisaje en la conciencia
impreso en una página corriente,
secreta y subjuntiva por prudente.


sábado, 13 de agosto de 2011

Al desamor.

De males de amores vienes bien servida,
tan desgobernada en esta tormenta
desacelerada, brutal y violenta,
que te descolocas y andas afligida.

Si hasta el salvavidas lo pusiste en venta
perdiendo de vista el noray del puerto,
quedaste sin agua en pleno desierto
y para remate pagas tú la cuenta.

Tanta nota suelta en este concierto
-de armónicos breves y allegros escasos-
va dejando huellas de ruido,  y traspasos
autocompasivos de ambos ojos tuertos.

Porque consideras tuyos los fracasos
poniendo tu empeño en sembrar en baldío
como se remonta la pena en el río:
si se caen al suelo se rompen los vasos.

Piensa en la guitarra que allá en el bohío
con las cuerdas roncas desentraña el duelo,
que aunque no te alegre ni otorgue consuelo
entre sus acordes hierve mate frío.

Este polo norte de camas de hielo,
de calles aprisa donde nadie llega,
verás que en sus artes a todos nos ciega:
empuja,  y de pronto te ves en el suelo.






lunes, 8 de agosto de 2011

Breves pensamientos. A Scarlet.

La grave brevedad de estos sonetos
que inspiran estas aves migratorias
a un paso de saberse meritorias
si bien tras superar múltiples retos.

Las  formas, la cadencia, los objetos,
lo típico en cadenas sucesorias
vertidas en arcaicas divisorias
que ya no se conjugan en sujetos.

Sin límites  -el cosmos no los tiene-
en esa transfusión de siderales
que orbitan en los íntimos motivos.

La autónoma razón que los contiene
levanta inconsistentes materiales,
escasos de valor pero muy  vivos.

lunes, 1 de agosto de 2011

Sueños de agosto

Ardía en los calores de un agosto
un cómico arlequín mientras soñaba
en dioses que nacían en la lava
de un áspero volcán, flaco y angosto.

Quimera fermentada en este mosto,
apócrifo en barricas de alcazaba,
novena entre la décima y la octava
de bajo precio o al fin sin ningún costo.

No hay sitio donde vendan estos sueños
que nunca son verdad ni son mentira
no quieren sujetarse a malos dueños
ni pueden ser el blanco de la ira
son algo que se encuentra entre pequeños
y grandes al sentir que el mundo gira.

Sujetos determinados. A Miguel Hernández.

Versado en maquinarias estelares,
perito de  extensión ilimitada
bostezas  infinitos a pedradas
con  riesgo de un acierto o centenares.

La trama que está urdida en tus telares
se lleva con el tiempo a bofetadas
y apura cada plazo a bocanadas
sin más finalidad:  ¿dónde  te ampares?

Quizá no hay decisión en la respuesta
y  es poco rigurosa la pregunta
si pienso  en el  sujeto de la  apuesta;
solo es  casualidad y aquí se  apunta,
no somos convidados a esta  fiesta
uncidos nuestros cuellos a la yunta.

¿Me disculparía el poeta alicantino estos torpes versos?