martes, 29 de noviembre de 2011

Trovero en Totana

Correcaminos parlero
con el hatillo a la espalda
vas tejiendo una guirnalda 
con palabras, embustero,
útiles de quincallero.
Trueca tu mercadería
de alquimia y astrología
en bulería gitana
que vive y canta en Totana
jarchas de la morería.

viernes, 25 de noviembre de 2011

Noches desveladas

La noche guarda secretos
que  desvelan en los  días.
Las pérfidas geografías
talladas en amuletos
donde quedamos sujetos
en nuestros propios disfraces.
Te busco no me rechaces
sigo siendo clandestino
cuando en el juego adivino
lo oculto tras antifaces.

martes, 22 de noviembre de 2011

La brisca de Luis de Larrinaga Ibarra.


En la cocina del caserío, domingo a la tarde o cualquiera otra después de la faena y el sustento. La familia juega  a las cartas con la confianza de saberse cotidianos en la vieja mesa heredada que habrá visto pasar cada jugada y cada comida de muchas generaciones. La familia y sus pequeñas  trampas en el juego aquellas que se asemejan a las que se tienen que hacer en la vida, y el niño con su madre atendiendo el juego de los mayores desde esa lugar donde la infancia aprende el ingrato y feroz pasar de cada día. En las tonalidades grises que dibujan las escenas de las jornadas. El gris plácido del hogar y sus pesares. 


En el enlace una breve biografía de Luis de Larrinaga Ibarra. 




http://www.euskomedia.org/aunamendi/86634

Día de la Música

¡Música maestro!, que hoy es el gran día,
venga aquí la orquesta marcando compases
de claras mañanas y bonitas frases
que alegren las caras con su melodía.

Tomemos las notas que en su rebeldía
dibujan la luna en sus cuatro fases
y forman cimiento del mundo en sus bases
desde la verbena a la romería.

Seamos corcheas, negras, semifusas,
claves de segunda con el sol encima
en tonos mayores y escalas confusas.

Música maestro que tanto se estima
la voz que entonase canciones ilusas
bajo las estrellas que una dona prima.

viernes, 4 de noviembre de 2011

Reloj de sol en Alcalá de Henares. A Miquel



El reloj que del sol se esconde
por que no se marquen las huellas del tiempo
en su piel de piedra de la sierra norte.
Cuando en el se abrasan de seco deseo
los mismos amantes 
en viejos amigos
que en  penas pequeñas
y grandes se rompen
derretidos, 
desalados,
descalzos,
dominados
a su paso
inadvertido
pero firme
y sin avisos.