jueves, 29 de diciembre de 2011



Pan quiere la vaca
y yo le doy pan
con curioso afán
de mi mano saca
como una carraca
el reseco trigo
que amasó el amigo
después de segado
yo andaba empapado
y con poco abrigo.

La tierra gallega
que en verde humedad
con la soledad
de las almas juega
y en belleza entrega
lo que no recibe
el paisaje escribe
versos ateridos
de abrazos dormidos
que nadie percibe.

miércoles, 28 de diciembre de 2011



Me envuelve un sendero de versos fugaces
donde la palabra el barbecho rotura
sin otro aspaviento que algo de premura
y un qué de paciencia y sabores agraces
manejan el verbo con cierta soltura.

Ni por qués ni comos que hallen experiencia
e impresa   la frase en constante elegancia
aun sin mucho acierto y a cierta distancia
tratando al idioma siempre de excelencia
fijo en el lenguaje y en su militancia.

Absuelto en la duda de la ortografía
sin que se puntúe el lugar exacto
por si del balance se pide un extracto
de todo el extenso de su medianía
sin más concesiones al segundo acto.

Recupero instantes que no se repiten
mas no me los quedo por que no me aceptan
cuando en sus pronombres los adverbios reptan
y los participios pasivos se emiten
cifrando mensajes que no se interceptan.

La curiosa tierra grávida y solana
que un olivo viejo brindó en desarraigo
y por sus terrones dos versos te traigo
para que los tengas contigo mañana
sé que no te gustan, ahora que caigo.

El barbecho de una plantación de olivos en Encinarejo de Córdoba. 





Piedras de un camino
que hay que recorrer
porque al parecer
es tal el destino
y el ser peregrino
es la cualidad
de la humanidad
esta realidad
según considero
para lo que quiero
debe ser verdad.

Arduo soy y austero
como un eremita
que no necesita
sino ser romero
peón caminero
de aquí para allá
quien viene y quien va
abiertos los ojos
y en verdes y rojos
de arenas se da.

La nada que importa
en la gris caliza
cuando se eterniza
y aun se queda corta
se sorprende absorta
en sus discusiones
que sin ambiciones
borra trascendencias
y alerta emergencias
sin vacilaciones.

Conocí a las gentes
dentro de sus casas
fuera de las masas
y de las corrientes
bebí de sus fuentes
café en sus hogares
navegué sus mares
compartí su pan
sin ser de su clan
si fui de sus pares.

Sé que la semilla
del deseo brota
cuando se halla rota
y se siente astilla
 porción de  costilla
puchero de barro
presencia en el tarro
de todo vacío
el polvo tardío
que a poco no barro .

Es lo que no sabes
y yo nunca aprendo
porque nada entiendo
ni encuentro las naves
ni en mi cama cabes
porque aunque es muy ancha
tú ni me das cancha
ni yo te la pido
será que me olvido
que todo me mancha.

No encuentro un final
que haga de remate
y deje en empate
el duelo trivial
que no soy rival
para tu intelecto
soy el insurrecto
que a contracorriente
piensa diferente
en modo imperfecto.

Empecé en la roca
que pulsó mi paso
y discurro el caso
por lo que me toca
en juegos de oca
sin turnos ni saltos
entre sobresaltos
de localidades
sin banalidades
y algunos asaltos.

El fragmento del camino pertenece al que rodea el pueblo medieval de Cañete en Cuenca.





martes, 20 de diciembre de 2011

En el dos mil doce yo quiero pedir
para mis amigos y los circundantes
que no se moleste a los viandantes
si es que a alguno de ellos les da por reír.
Que ninguna causa les haga sufrir
y que se diviertan en las cabalgatas
que asen en sus lumbres sabrosas patatas,
crezca en sus balcones fresca hierbabuena
que tengan trabajo y vayan de verbena
y gocen  amores de los que no matan.

sábado, 10 de diciembre de 2011

Me voy a marchar un rato
a darle a la mente vueltas
interprete de las sueltas
rulas que le da a la casa el gato,
escribiré sin recato
aquello que se me ocurra
lo que a la sazón discurra
en mis instintos primarios
leídos en diccionarios
casuales sin que me aburra.

 Tengo unas cuentas pendientes
conmigo mismo y mi ego
donde se vacía  el fuego
de mis calderas hervientes,
tengo que afilar mis dientes
y tragarme en dos bocados
los pasos equivocados
en los senderos cortantes,
voy a apurar los instantes
en mundos nunca soñados.

Quiero repetir errores,
equivocarme mil veces
en el estanque y los peces
con paraguas de colores,
cacareados doctores
por la veleta  del gallo
desnudo en su hierro al rayo
de mil tormentas nocturnas,
y en tertulias taciturnas
ser asno, mulo y caballo.