sábado, 28 de abril de 2012

El rey Fernando el Católico al final de su vida.



Buen rey el invierno habita
en tus plateadas sienes
del mal pago de tus años
y la amargura insistente.
En tu poder y ambiciones
Un  dolor que te contiene
en los hierros de esta vida
corroídos  que  te duelen.
Suspiras por un varón,
de tu estirpe,  que renueve
la gloria de tus ancestros
que es la sangre de mil reyes.
Mas ya es tu tiempo pasado
y en las  fuerzas que enflaquecen
no ruge el fiero  león
que arañó y forjó tu  suerte.

Tomaste joven consorte
flor nueva de un campo alegre
que ya no puedes gozar,
brindas hiel y no placeres,
contemplas en mala hora
que no hay calor en la nieve.

En las manos de la alquimia
de nigrománticos seres
confías y te traspasan
sus pócimas y julepes
que arrebatan tu salud
tu razón y tus mercedes.
Oscuros encantamientos
señuelos falsos, crueles,
que tornen en juventud
los muchos años que tienes.

II
En tu conciencia combaten
razón y desequilibrio,
realidades y ficciones,
cuchicheos y alaridos.

Dragones de tres cabezas
Engendrados  por mosquitos
que en aumento del vigor
son de tu mente  enemigos.

III

Atiende a quien fue la reina,
tu primer amor divino
que  a las puertas de la muerte
trae consuelos sin castigo
con  voz lejana y rendida.

A   tus pies ha  detenido
aquel tiempo de grandezas
y  de enamorados lirios
que va desgranado esencias
de tu corazón de niño.

Libérate de prisiones
y acepta el fatal  destino
que en las lágrimas vertidas
el premio habrás obtenido.

IV.
Reflexiona ante la tumba,
si el amor guió  al capricho,
el oro a los sentimientos,
el socorro al señorío,
la codicia al privilegio
o el sincero beneficio,
fuese el  juego de privanzas
en pago del asesino
o en generoso provecho
del reino y no de ti mismo.

No se resuelve el dilema
del tiempo y sus algoritmos
sino en esta conclusión
de rendirte al infinito.

jueves, 26 de abril de 2012

Común en singular entre plurales.

Es de los que ya no quedan
aunque es su historia corriente,
como el común de la gente
en sus andares se enredan
los pasos que se almonedan
en alquileres de poco,
menos ayer, y hoy tampoco,
mañana no, quizá un martes
o un domingo con descartes,
metódico, vago y loco.


martes, 10 de abril de 2012

décimas

Buenos días libros viejos,
periódicos de mañana
mis pantalones de pana
y mis poemas añejos,
se rompieron mil espejos
y el conjunto se fractura
en una caricatura
lineal y tan quebradiza
que nuestras almas de tiza
sólo escriben de amargura.





Optimista y cenital
verbena de mediodía,
seguidillas y alegría
en un instante sin mal,
efímero y orbital
en el giro del planeta,
baile que en la humilde treta
del danzarín con su sombra
deslumbra una luz que nombra
el suelo que nos sujeta.



Espectros en romería
de un tiempo oscuro y tan triste
que tan sólo en pie resiste
una esperanza baldía
de locos en rebeldía
redimidos por sus hechos
en los necesarios trechos
que ennegrecen alma y piel:
es el traga amarga hiel
sin clemencia y sin derechos.

décimas

Atardecer de lecturas
entre lilas y cretona
se alimenta la persona
también de literaturas.
El ingenio en aventuras
desde páginas gastadas
ofrece flechas y espadas
para derrotar la ausencia
que sume a la inteligencia
en la sombra de mil nadas.





No se construye una idea
sin la palabra precisa
que determina y avisa
al hombre que la posea.
Cada quien lo que desea
por su propia rectitud:
persigue o no la virtud
de toda razón impura,
como así mismo asegura
su origen en multitud.






El número de las cuentas
en un imposible saldo
te hace ser oscuro heraldo
frugal en hacienda y rentas.
Aunque en tu sonrisa mientas
no se oculta la verdad
que proclama tu hermandad
con el común de las gentes,
tus gestos tan elocuentes
afirman nuestra ansiedad.






El filósofo en su cueva
mira como el sol se marcha
y en su desnudez la escarcha
de la soledad renueva.
Para mañana que llueva
su cínica concepción
donde el Mundo es decepción
y al ladrarle como un perro
es el testigo del yerro
de cada generación.