sábado, 28 de febrero de 2015

La vieja e inconsciente Europa.




Las Bellas de Berlín, mis bailarinas,
rechazan la violencia, las fronteras,
son sueños en coral, cabareteras
compuestas de marfil y perlas finas.
Perfectas danzadoras parisinas,
indómitas, impuras bayaderas,
imágenes futuras de trincheras,
nostalgias de asustadas golondrinas.
Las damas más procaces, caballeros,
libérrimas, rebeldes, más valientes
que fuese un capitán de coraceros.
Orgullo de un pasado de ocurrentes
locuras elegantes; y sombreros
de copa y emplumados sugerentes.
Enrique Sabaté. 27 de febrero de 2015.

viernes, 27 de febrero de 2015

Robur el conquistador. De Jules Verne. Ilustración para la primera edición de 1885 por George Roux. A Marisa Lozano Fuego

El humano siempre niega
el valor del semejante
al visionario gigante
a inquisiciones lo entrega.
Necio de sí porque llega
a cerrar en campo puertas.
Pero al cabo deja abiertas
según cada circunstancia
al agravio y la ignorancia
credo y certidumbres muertas.

Humanidad decidida
a ser un coto indolente
malcarado y resistente
al avance, a la partida
de gente más atrevida.
Es este el ecosistema:
proclamando un anatema
en negación de  evidencia
a la razón y la ciencia
opuesto a cada teorema.

Aparentar que el suceso
tras haberse demostrado
fue fielmente secundado
y afirmar que en el proceso
se defendió  a carne y hueso
por mejorar la manera
que incluso aunque se opusiera
a convención anterior
no apoyó al inquisidor

que prendió la otrora hoguera.

Redes. Mundo virtual.




Un mundo que a intrarredes se conecta
y cada día más se comunica
en nodos de estructura en curva o recta
en nuevos elementos que predica.

Decreta y distribuye y se proyecta
en orden prescriptivo que se aplica
a tiempo en un mercado al que prospecta
en uso cotidiano como indica.

Impide que el contacto sea humano;
por medio de interfaces o de archivos
cargados en soportes y ficheros.

Formados sin razones, más a mano,
resultan materiales adhesivos

pegados a las sillas sus traseros. 

Enrique Sabaté. 27 de febrero de 2015.

jueves, 26 de febrero de 2015

Glosa a una soleá.


El Jaleo. 1882.
John Singer Sargent. 1856-1925.










Por ofrecerte  consuelo
las penas solo las paso
y aquí estoy yo sin remedio.

Bien de mi vida no llores
alíviate de tristezas
olvida tantas certezas
y decepción en amores.
Riega con lágrimas flores
y ha de crecer tanto anhelo.
Deshazte  del mal y el duelo
acabará en tal medida
y ha de cerrarse tu herida
por ofrecerte consuelo.

Acomoda tu atención
a cada nuevo proyecto
que puede no ser perfecto
pero invita a solución.
Toma el día con pasión
y olvida si hubo un fracaso.
No te rindas al ocaso
ni acobardes ante un no
y mírame a mí que yo
las penas solo las paso.

Dedica tu fe a lo hermoso
al bello hacer natural
y consagra en el real
origen el bien precioso.
Sé en ti y halla en ti el dichoso
y grato apacible predio.
No te permitas que el tedio
tome poder y te desarme
¿me ves? terminando por dejarme  
y aquí estoy yo sin remedio.

Enrique Sabaté. 26 de febrero de 2015.

martes, 24 de febrero de 2015

De luz.

Eres luz y luz te nombro
sobre todas las distancias,
los aromas las fragancias
y objeto de mi asombro.
A ti que prestas tu hombro
para que consuma el llanto.
Eres el amor a tanto
y pides tan poca cosa
que el pétalo de una rosa
es tu color puro y santo.

Decididamente alada
mujer hecha de verdades
sin obtusas vanidades,
amiga en cada jornada.
Dulce y tierna camarada,
Excelente compañera.
Luminosa enredadera
que alegra muro y pared
y el agua para mi sed,
es sencillo que te quiera.

Eres cada nuevo día
un horizonte distinto,
la razón pura, el instinto
que vive en tierna utopía.
El sueño, la fantasía
que con creces me alborota.
El enigma de la ignota
tierra del todo hechizada
por el bardo bien cantada
aún con voz oscura y rota.


Enrique Sabaté. 24 de febrero de 2015.

galas.

Vestir galas de poeta
no me ha hecho trovador
ni he vencido a la mayor
dificultad de un cometa.
Mi lengua no se completa
con adverbios de lugar.
Soy caracola en la mar
y piedra en un campo antiguo
añejo cuando averiguo
mis manías de juglar.

Bufón de una loca corte
de la que no sé y no entiendo
y en la que nunca comprendo
si al sur voy o voy al norte.
¿Cómo pensar que me porte
ajustado a la cordura?
Yo soy esa creatura
que gasta lluvia en el pelo
y tocando el mismo cielo
hago nido en la locura.

Soy un ser mondo y corriente
en este precioso mundo
con alma de vagabundo
entre la masa silente.
Canto y río con la gente
y lloro si hay que llorar.
Dibujo una pleamar
de brisas y roncos sones
y en tan agudas pasiones
amo yo y me dejo amar.


Enrique Sabaté. 24 de febrero de 2015.

De mañana ahora.

Parad amargas quimeras
y sed ilusiones locas
partid de todas las bocas
en canciones lastimeras.
Besad nuevas primaveras
que el espíritu sonría.
Prended la mañana, el día
con los amorosos labios,
aceptad consejos sabios
de una dulce fantasía.
Apoderaos de estrellas
de las de algún firmamento,
dad luz a los sentimientos
aunque se borren sus huellas.
Representad artes bellas
a este mundo en cada aurora.
Acudid en buena hora
donde el ser os necesita,
dejad la emoción escrita
en la palabra sonora.
Id del camino a la fragua
y de la tolva al sendero,
subid en el tren viajero
del amor a la lluvia, al agua.
Y a ti, que sobre la enagua
llevas un lindo vestido
tan alegre y colorido
como una orquídea brillante,
enseña dama galante
el poder de tu apellido.
Enrique Sabaté. 24 de febrero de 2015.

El sendero mañana.




De  nómadas vientos, aguas y soles,
las sendas de la vida y la fortuna
en campos de borrasca y girasoles
e imperios de alegría con la luna.

Estrellas y luceros, tantas sombras
y luces de fatales advertencias
que heridas ni las quieres ni las nombras;
errantes esperanzas tus esencias.

El bosque y los caminos cenicientos
en una beatitud de cuerda y zambra,
reatas temporales e instrumentos
de esplendida llanura, hermosa cambra.

Los astros de la bóveda celeste
al son de los violines  las carretas
con rumbo al sur o al sudsudoeste
susurran con su danza a los planetas.

En tu caravana
está el mar, el cielo
dolor y pena, la vida mañana
rodará en el suelo.

Esta noche melodías
de color y buenas lumbres
que tañen por alegrías
tradiciones y costumbres.

Y mañana dirá Dios
que en todo nos ha criado

lo que encontramos tú y yo. 

lunes, 23 de febrero de 2015

Máscara

Una máscara loca
sobre el muro gravita
un incendio que invita
a quemar lo que toca.
Esta voz que en la boca
de una vez no se calla.
En sus gritos estalla
el silencio borroso
y un espacio poroso
sin su estrella batalla.
Parecer y saberse
y al instante en el mundo
un deseo profundo
para no conocerse.
En un sueño envolverse
porque todo es posible.
Si resulta asequible
disfrazar intenciones
y esconder emociones
tras un velo invisible.

Te sueño.

Te sueño del color de las montañas
en estas madrigueras derretidas
que dan a la ciudad falsas heridas
tan llenas de dolor, ciegas y extrañas.
Me siento forastero a mediodía
y pájaro sin astros en sus alas
cerrado entre las puertas y las salas
y tan sin libertad, sin energía.
Será la consecuencia de este barro
de hollín contaminado que respiro
con todo por jugar si en mi retiro
cayendo en un desliz me hago guijarro.
No pienso sino mundos ateridos
y a voces represento sus sonidos.
Enrique Sabaté. 23 de febrero de 2015.

Verde en el secano.

¿No gustas de éste verde de secano?
advierte que es virtud superviviente
mordido por la culpa el inocente
y roto entre las rayas de tu mano.
La escasa sensación libre y fecunda
abierta a todo el aire y al deseo
de ser una vez más dulce recreo,
rumor de una tormenta moribunda.
No voy a pretender un arrebato
ya he sido y ya no soy ni me preocupa
palabra manifiesta que se aúpa
y suele del amor pedir buen trato.
Me sabes el pasado delirante
que muere en este verso, en un instante.
Enrique Sabaté. 23 de febrero de 2015.

A ti.


Te quiero, tú eres sabia y reluciente,
violeta, jazminero y mejorana,
la sombra y ese sol de la mañana
que te hace tan igual y diferente.
Te quiero, tú eres río y afluente,
lucida y generosa que engalana
gentil como un lucero mi ventana
haciendo extraordinario lo corriente.
Te quiero, tú eres aura sin medida
el cielo que no esconde el meteoro,
lunática hechicera decidida.
Te quiero, tú eres canto el más sonoro
que pone toda música en mi vida
la auténtica verdad, todo un tesoro.

Somos, A Juanlu Mora.

"SOMOS
el fruto del azar
la semilla del ser"
Las semillas del azar
y de los frutos los seres
somos hombres y mujeres
una suerte de bazar.
Las hojas del verbo amar
escritas y necesarias.
La unidad de las contrarias
fuerzas de naturaleza.
Una reunión de entereza
al encuentro de la vida
la emergencia decidida
al ser y el no ser que empieza.
Enrique Sabaté. 23 de febrero de 2015.

Lejos.

Lejos me voy sin marchar,
dentro de mí siempre anduve
en horas que me entretuve
sin tener que caminar.
Lejos sin salir al mar
ni echarme a sendero alguno.
Lejos y cerca, yo en uno
solo con mi pensamiento
que rueda en un mismo viento
en los brazos de Neptuno.
Enrique Sabaté. 23 de febrero de 2015.

La flor del almendro.

Las flores del almendro blancas nacieron
en medio de mi mismo y a mí se ofrecen
los ojos a la vista cuando aparecen
del frío y de la escarcha vivos partieron.
Amores y recuerdos nunca envejecen
y es mucho lo que duelen porque murieron
las lenguas del terreno tanto dijeron
que ya voy entendiendo de que adolecen.
Las piedras que han rodado siglos y eras
también dicen seguras falta un romance
si puedes me lo cantas, y aunque no quieras.
Las flores del almendro me dan alcance
que tras de los inviernos hay primaveras
y yo caigo en un sueño, bendito trance.
Enrique Sabaté. 23 de febrero de 2015.

Una injusticia más. Con mi agradecimiento a Carmen Aguirre.


Les cercenen con daño sus orejas
y echen a los perros sus despojos;
para lámparas sirvan sus pellejas,
cautericen sus lenguas y sus ojos.
Los expulsen al campo y los caminos
y comidos sus huesos por rapaces;
compasión no les guarden los vecinos
bajo pena de de cepo, de alcartaces..
No se ampare en piedad, misericordia,
y entréguense apresados a justicia,
sujetos a la cruz por ser discordia
de gentes; si se ven darnos noticia.
Así en ese maltrato, en su viaje,
se han visto sometidos los gitanos;
un pueblo que el tormento es su equipaje
y solo incomprensión de otros humanos.

Seguiriya.
Si el carro se quiebra,
el fuego se apaga,
la sangre hierve, bronce, sol y arena,
haciendo canastas.
Toná.
Voy a echar un martinete
y tiro la pena al agua,
con tanto dolor no puedo
sin rasgarme la garganta.
Soleá.
Pobre de aquel que no tiene
auxilio y nadie lo ampara
y todo el mundo lo hiere.
Enrique Sabaté. 23 de febrero de 2015.

El camino del pueblo rumí.


Pregúntale a ese viento tibio arcano
si ignora el recorrido desde oriente
que trajo hasta esta tierra del romano
a  un pueblo tan furtivo y a su gente.

Pregúntale sin pena, el sufrimiento
que tiene el que llegado a patria extraña
en alas de la angustia y el tormento
alegra el corazón en tu compaña.

Pregúntale sin miedo a las punzadas
si es música el reguero que a su aprieto
volviendo la zozobra atolondrada
procura los compases del respeto.

Seguro que conoce las respuestas
que encarnan al valor si hay injusticia.
¿No brillan sus metales en orquestas,
sonoras  por audaces, con pericia?

Un cajón de arena
roja de amargura;
cómo  lo sabes,  aire que es tu pena
mi buenaventura.

Cuanto has tenido que andar
hasta aquí para quedarte
con la pena en tu cantar
y el tesoro de tu arte.

Se ha despintado una rosa
de su color carmesí

para hacer de ti una diosa.

domingo, 22 de febrero de 2015

Objetos de razón.

Yo que no sé de misterios
ni de enigmas, ni tapujos,
no voy a hacer caso a brujos
ni a dueños de monasterios.
Tampoco a los tipos serios
ni a incógnitas ni problemas.
Yo no planteo teoremas
ni me doy a adivinanzas
mas al baile en estas  danzas
acudo con  mis dilemas.

No ambiciono los secretos
ni persigo otro Grial
sino lo más natural
y el sentido en los sujetos.
Sin recato en amuletos
ni  en entresijos reparo.
En lo oculto no, a lo claro
suelo encontrar la evidencia
que toda clarividencia
es visible, nada raro.

A inteligencias oscuras
no entrego razón sin juicio
soy de ese real oficio
de ciencias exactas, puras.
En mis divinas locuras
sólo química y concretos
hechos físicos, discretos
empirismos ancestrales
para sobrenaturales
disputas no tengo objetos.

Otro es la imaginación
ficticia que entre los dedos
abre puertas a los miedos
que no alcanza la razón.
Todo según la ocasión
y el truco al que se somete.
La trampa, el azar, el brete
donde  el ánimo se aturde
es fantasía que urde

al hombre como a juguete.

Enrique Sabaté. 22 de febrero de 2015.

Horizontes.


Allá a lo lejos y al lado
en el sitio donde estoy
hecho a la penumbra soy
hombre de luz y olvidado.
En un ambiente cerrado
solo con mis pensamientos.
Pesados y macilentos
en una fortuna vaga
doméstica que se traga
verdes y azules sedientos.

De memoria algún lugar
reconozco en el recuerdo
y al olvido en desacuerdo
a ratos me vuelvo a echar.
Yo que en la orilla del mar
al viento airado pregunto.
A las gaviotas me junto
y en su vuelo me imagino
en un alado destino
y en tierra estoy y es mi punto.

El mundo tiene medida
en husos de longitud
y puntos de latitud
al encuentro en tu partida.
Una selva dolorida
y unos casquetes de hielo.
Un extraño a pie del suelo
soy por más que no quisiera
porque sé que me supera

inmenso, infinito, el cielo.

Enrique Sabaté. 22 de febrero de 2015.

“Si hoy se acaba el mundo” Homenaje a Charlot.





Si hoy tal como está el mundo acaba
¿habrás hecho el trabajo que querías?
¿se queda la faena como estaba?
¿tendrás que arrepentirte de tus días?

Si hoy para tu luz se apaga el mundo
¿Acaso en tus asuntos y funciones
dejaste de ocuparte ni un segundo?
¿Hiciste tus tareas, tus misiones?

¿Pasaste del jolgorio al desconsuelo?
¿Andabas de la fiesta a las labores?
¿Al vino del amor pusiste hielo
y toda la atención a sus sabores?

¿Supiste del auxilio y el amparo?
¿te has dado en socorrer al semejante?
¿has sido alguna vez el bicho raro
que sabe que es feliz solo un instante?

¿Procuras el perdón y has perdonado?
¿Obsequias generoso en la justicia?
¿Creaste desprendido, enamorado
la obra que a los otros beneficia?

Si has sido todo eso y hoy termina
el mundo y su obsesión echa la cuenta
que eres de esa gente que camina
y sabe que la vida es, se presenta.

Tú vive y haz tu marcha en tus zapatos
y cambia la   objeción por rebeldía;
elude los discursos y alegatos
y acéptate con lógica  alegría.

sábado, 21 de febrero de 2015

Décimas.

Soy burlador y algo zumbo
convivo bien con mi guasa
en el zaguán de mi casa
en diván viejo me tumbo.
"Sin desviarme del rumbo"
persigo sueño y quimera.
No me guardo en la barrera
y arriesgo cuando es preciso
porque vivo sin permiso,
da igual lo que el mundo quiera.



¿Para qué voy a negarlo?
Lo capta un tuerto de un ojo
en la fragua un hierro al rojo
"es imposible tocarlo".
Si quisieras atraparlo
habrá de ser con tenazas.
Un valentón muy bocazas
dijo en un tono tenaz
yo de ello soy muy capaz
por manos tiene hoy dos tazas.

Tanta guerra y destrucción
que rasga y rompe el planeta
no hay compasión ni respeta
el humano otra elección
que la propia y su opinión.
Al semejante se mata
se lo esclaviza y se ata.
El mundo a su mal se asoma
"parece que se desploma"
se destruye y desbarata.


"Se unen el mar y el cielo"
en la raya allá a lejana
y el sol brillante engalana
mar y tierra con un velo.
Tienes mirada de hielo,
me dices, y te sublevas.
Sola imaginas y elevas
sin motivo tu opinión
será que en el corazón
dentro, encendida, me llevas.
Enrique Sabaté.

¿De mí que dirá la gente
otro que quiso y que pudo?
Hombre que nació desnudo
y fue común y corriente.
Yo sé que he sido decente
y enfrento así mi destino.
Vista de lana o de lino
más o menos elegante,
senda y viaje constante
"sin horizontes camino."


Más allá de nuestro anhelo
del cosmos y sus distancias,
deseos y circunstancias
conforman pátina y celo.
Te amo desde este suelo
donde todo queda escrito.
En silencio sin más rito
que las ganas de abrazarte,
quizá, ¿porqué no? alcanzarte
"donde se une el infinito".
Enrique Sabaté.

No hay palabras que escribirse
puedan ni con la boca decir,
ni me atrevo a presumir
de saber que es consumirse.
No esperar, y maldecirse
por un amor embustero.
Y mi voz siendo un reguero
de pólvora que explosiona
en ti, al hacerlo pregona
"no sabes cuanto te quiero".


Hay días de calendario
dedicados a tal cosa
a la poesía a la prosa
a cualquier acto palmario.
También a algún corolario
e incluso al verso en endechas.
A Cupido con sus flechas
le dieron día por fin
digo yo en San Valentín:
"el amor no tiene fechas".

Canción barata.



Al verso facilón volveré a darme
rijoso y atrevido
que quiero divertirme y explayarme
y no ser aburrido,
coloso del cinismo sin sentido.

Vereísme dar abuso de los ripios
sin miedo a equivocarme
usando infinitivos, participios,
gerundios , voy a echarme,
al tópico burlón y sin cortarme.

Que tengo de cortar bastante tela
de bobos sin principios
que tienen en un pábilo de vela,
cabildos, municipios,
y cambian cacasenos por alipios.

Me vuelvo a dar al vicio, a la novela,
a ser el romancista de las voces
temidas y feroces
que ya no me desvela
tener como poeta escarapela.

Ya fui bastante idioto
y no salgo en la foto.


Enrique Sabaté. 21/02/2015.

viernes, 20 de febrero de 2015

Independencia.




Hoy  rugen en la tierra los cañones
en un grito de pólvora que espanta
hoy templan en la patria la garganta
al son  de mecha y cebo las canciones.

El mísero cartucho se atraganta
en bruscas y violentas explosiones
hoy juegan su futuro las naciones
y el filo del machete no quebranta.

Hoy somos un reguero de violencia
que gruñe con la voz comprometida
venimos a jugarnos la partida
en pos de nuestra ansiada independencia.

Mañana traicionados y vencidos
los pueblos,  sin pudor, serán  vendidos.

Enrique Sabaté. 20 de febrero de 2015.

Arte y ganas de vivir de un pueblo. La humanidad.



Claridad meridiana que a la sed se apareja
en un pobre sentido de inocente congoja
que recicla tu sueño y en ficciones se aloja
en letargo de voces y desmayos sin queja.

Aureola de ausentes que en sus lágrimas moja
tu aterida y absuelta condición necesaria
que se torna evidente y al momento incendiaria
si a este mundo liviano a la lucha se arroja.

Resplandece en su halo de consigna diaria
en el túmulo grave que se muestra a la vista
es iluso si quieres e infantil el artista
si en su molde de arena es función ordinaria.

Centelleo galante dibujado en la pista
con descaro evidente y frescura alocada;
un bufón que no burla ¿Servirá para nada?
si el temor al castigo enmudece egoísta.

¿Qué dirán si te saben de perdida mirada,
y agotado en  tus risas en silencio vacío
con el miedo en el cuerpo, tiritando de frío,
sin color en el rostro y la vida varada?

Hace falta el calor porque bulla el gentío
en las calles y plazas que hoy hay mucha tristeza
que galopa a los lomos de mentira y pobreza
y nos quiere arrastrar al dolor y el hastío.

Y no van a poder porque tú eres nobleza
torbellino de luz en las causas humanas
y sacudes el sol por abiertas ventanas
sin dejar de turbar tu infinita belleza.

Enrique Sabaté. 20 de febrero de 2015.

Astarté. A Berenice Ojeda.


Elegante diosa, de un bronce devoto
fértil, deseada, prohibida y experta
como flor de luna a la noche abierta
en tus feligreses del amor ignoto.
Eres el deseo como un terremoto
de pasión valiente en isla desierta
la ola rompiente a la descubierta
Lujuria insolente para el boquirroto.
Diosa de lo amable que anima el descaro
de lo más sublime y el manto incorrecto
donde el malquerido anhela el amparo.
Lo humano y corriente resulta perfecto,
luz de la materia, y el único faro
que ilumina puro en cualquier dialecto.

Enrique Sabaté. 15 de enero de 2015.

Berenice. Cuadro de Bernardo Strozzi. Berenice, 1640. El Paso Museum of Art



Me dicen que el alivio de las penas
se halla en un vacío de asteroides
en un mundo futuro en los androides
y no en melancolías nazarenas.
Yo sé la exactitud de las serenas
verdades de tus curvas sinusoides
que atan sin sustancias alcaloides
libando yo la miel de tus colmenas.
Permite mi lujuria clandestina
que quiere ser camino en tus entrañas
en cálida impudicia que domina
el juego del deseo si me arañas
eterna diosa verde y femenina
y avientas con la luz de tus pestañas.
Enrique Sabaté. 23 de enero de 2015.

Neo-nada. Mis sandalias.



Yo era yo, o eso pensaba, primitivo
un lobo en la caverna sin futuro,
un lábaro de palo un cuaternario
tan gélido y logrero como un cuervo,
un tronco sin la luz del estilita
anímico patrón de mis tormentas,
el tópico trampero que acechaba
miseria y recorrido a un mudo ultraje
implícito en mi solo deterioro
ajado por el aire y los diluvios
y el seco chaparrón de arena y furia
que muerde y descalabra mis costados
y mata en el confín de los muñones
sin vuelta de advertido ni expediente  
traído en el orgullo de las líneas
que arañan en mi piel cardos y rocas
allá donde hacen nido los etéreos
gritones que sustentan mi apetencia
 de riscos y de huecos artificios
sujetos a la tierra en la que nacen
la planta y el color que es tan confuso
tan alto y vertical tan ampuloso
que me hace zozobrar  antagonista
en este umbral que alarga el horizonte
y apaga y determina y me revienta
si no sé qué he de hacer  que me defina
que solo soy de hierba que en el agua
se deja convencer por la corriente
y nada es más oscuro que el estuche
que a golpes de dolor me habrá engendrado;
el rostro que concibe un mal urdido
que ejerzo en la rapaz y falsa argucia
de una divinidad que es el ingenio
que ata a una inicua preeminencia
dispuesta a conseguir  bien y prestigio
a costa de otros míseros ingenuos

que ofrenden su trabajo por mi magia. 

Enrique Sabaté. 26 de enero de 2015.

Camión Barreiros. A mi amigo Sito Rampin. Sé que es aficionado a estas cosas del motor.


Veloz es con su carga el imponente,
más rápido que el viento con sus alas,
más raudo y más fugaz que los impalas,
el más expeditivo, el más potente.
Un auto camión como las balas,
cargado hasta los topes, poderoso
aun más que la lejía y vigoroso
se hace mil viajes sin escalas.
Forzudo que en el Circo fue aplaudido
enérgico cual Hércules gigante
orgullo de choferes y pulpeiros.
Dinámico y capaz, bien construido,
el símbolo ciclópeo elegante
nombrado gentilmente por “Barreiros”.
Enrique Sabaté. 19 de febrero de 2015.

Décimas, sonetos, redondillas.

Después de tantas lecturas
me dio como al caballero
se me averió el testero
hecho de locas figuras.
Palabras y travesuras
fugaces, precipitadas,
rítmicas y atolondradas
con poco tino y dolosas
¿Sabes si el licor de rosas
es de gentes delicadas?



A la quinta en decimal
en tono superlativo
para decir que estoy vivo
por mi parte de animal.
El lado más terrenal
de mi predicado ambiente.
En la isla y continente
de mi poquedad golosa
¿Hoy seré una mariposa?
¿ O un naufragio sin edad?


Veremos a la cuarta si es que vuelve
la musa con su número a guiarme
y quiere bajo un manto cobijarme
o al cabo en su parnaso se revuelve.
Sabremos si es que el numen no me absuelve
y acabo de una vez por controlarme
tornando como sea por callarme
que todo en el silencio se resuelve.
Así es bastante tosco el resultado
que ya diviso el sol por mi ventana
y llevo media hora levantado.
Tampoco dormí mucho ni hice gana
que soy de poco sueño y apretado
ya viene a levantarme la mañana.



Tan solo unas estrofas con ribetes
cosidos con dolor y loca prisa
que tienen un remiendo en la camisa
y un roto sin costuras ni marbetes.
Apenas son palabras en paquetes
que vienen a burlarse de la risa
tirando de las mangas y la sisa
seguidas de un sinfín de remoquetes.
No tienen la presencia ni las galas
que observo en cristaleras con boato
ni quieren parecer lo que no han sido.
Ya saben como son, buenas y malas,
como una refracción sin aparato
con ganas de ser poco, así han venido.




Ahora que volar es imposible
no tengo si no acceso a mi manía
que cuenta con los dedos cada día
en una procesión de lo inservible.
Apuro el desencanto comestible
tras muros de automática agonía
sin otra competencia que la mía
y el rayo que me parte y es terrible.
Me puede la inclemente y turbia ausencia
de rostros y de abrazos necesarios
y espero libertad con diligencia.
No acabo de encajar los solitarios
ni puedo hacer creíble esta ponencia
de un quiero y nunca debo a mis calvarios.




Dejé de ser poeta clandestino
las noches de presente innominado
volvió el aliento, frío, atropellado
a las marcas raquíticas del vino.
Tardé en darme cuenta y sobrevino
atento a mi ceguera de atildado
el mismo Marte que me tuvo atado
al burdo y malicioso ardid divino.
Dejé en algún lugar la resistencia
y no quise saber que me encontraba
al borde del abismo y sin conciencia.
No tengo la medida y se me acaba
en medio de la duda la paciencia
y olvido que la herida de hoy se agrava.



Es esto de la nación
para las preclaras mentes
que puesto en antecedentes
sustos los hay a montón.
De un lado los insurgentes
que gritan sus decepciones
por el otro los poltrones
y sus derechos habientes.
Naciendo nuevas naciones
surgen causas y disputas
que si la plata y sus rutas,
¿quién tiene aquí más riñones?.
El mercado de las frutas,
el color de las banderas
en el escudo palmeras,
soles, cañones o grutas.
Disquisiciones punteras
en lo más fundamental,
el himno lo natural,
¿el mando? ¡cuál no supieras!.
Quien manda siempre al final
es el pueblo soberano
del quien tiene más a mano
el dueño del capital.
Libre solo es el fulano
que maneja la divisa
y esto que yo escribo aprisa,
no ofenda, es verdad hermano.







Enrique Sabaté. 20 de febrero de 2015.

jueves, 19 de febrero de 2015

Cuatro sonetos


Acabo y me levanto de la cama
que escribo entre el calor y la pereza
y acaba con dolores de cabeza
aquel a quien mi verso le da fama.

Escribo con locura y con destreza
que tengo como ves algo de oficio
y aclaro, ya se nota, mucho vicio
que no deja que pare tu extrañeza.

Querencia que adquirí con beneficio
mas nada de lo dicho es trascendente
si acaso muy banal e inconveniente
que no levantará un solo edificio.

Mi verso es de betún alcanforado
que aroma mis mañanas de pecado.


Mi verso no protesta ni se enfría
ni calla cuando apenas está dicho
es único y constante por capricho
y no pretende ser buena poesía.

Es sabes como dices algo bicho
y torpe cual ninguno y decadente
lo llamas si apeteces conveniente
el verso en las entrañas contradicho.

Mi verso es de una rima persistente
que no dice de nada y no se engríe
ni quiere aparecer muy consistente.

Acaso si improviso se me ríe
el público en la sala que asistente
hará que alguna estrofa se deslíe.

Mi verso es el bufón de los cordiales
del íntimo agujero de lo urbano
que sale a pasearse tan temprano
en párrafos de oscuros ventanales.

Mi verso es surrealista y cotidiano
escrito en modernismos digitales
a máquina y espacios virtuales
quedando asequibles a mi mano.

Mi verso está vacío de promesas
y es solo momentáneo y sin premisas
no tiene sobresaltos ni sorpresas.

Mi verso nunca invierte otras divisas
tan solo en matemáticas y gruesas
patrañas y maniáticas sonrisas.


Escribo porque soy antagonista
de propios y de extraños mensajeros
que dicen ser del verso verdaderos
bastiones en fisión oscurantista.

Mi verbo es porcelana de florista
con una diferencia de someros
asuntos que se antojan pasajeros
y un poco del asfalto en la autopista.

Mis rimas son absurdas, monocromas,
que pintan las paredes y los muros
y gastan espirales de genomas.

Mis letras no se pagan en seguros,
sostienen menos puntas y más comas
que saben de lugares algo oscuros.



Enrique Sabaté. 19 de febrero de 2015.

miércoles, 18 de febrero de 2015

Carnaval Veneciano.




I

La Serenísima.

Venecia, La Serenísima,
de palacios imponentes,
amores vas enlazando
en dádivas y mercedes;
por la noche los secretos,
a la luz del sol, burgueses.
¿Y quién hablará de aquellos
de oscuros atardeceres?
Los celajes disfrazados
de prisa y máscara alegre
que ocultan su decadencia
tras un trampantojo célebre,
el regocijo en los ojos,
de una malicia solemne,
disimulando su astucia
en artificiosas mieles
de estratagemas sutiles
cuando tendidas sus redes,
etéreas y caprichosas,
hacen del amor juguete,
pieza lírica en allegro
de corazones rebeldes,
heridos en carnaval
por ligeras embriagueces
que en cada paso del baile
desplazan trágicos ejes
desde una pasión sublime
al beso impúdico, inermes,
y en torbellino de celos
desembocan en la muerte.


II

Carnaval.

La sinfonía de invierno
pinta los muros de escarcha
y visten pueblo y regencia
satén y raso en sus galas.
Es martes de Carnaval,
fiesta lujosa y dorada,
el Mediterráneo guía
en sus olas verde y plata,
en los gondoleros rojo
y blanco, en tus calles agua.
Un latido en el ambiente
como de pólvora gasta,
ora belleza en los cuerpo
ora malicia en las almas
pero de todos exige
pasión, risas y palabras.
El amor en su vitrina
hacia él todo lo arrastra,
a los humildes empuja
y al poderoso avasalla;
en sí mismo se alimenta
bajo disfraces y máscaras
en un reguero de voces
que excitan jolgorio y llamas,
ardientes besos que avivan
quebranto, despojo y lágrimas,
cuando las últimas luces
de la tarde, en noche aciaga,
van envolviendo a los seres
y acerca de nuevo el alba
del miércoles de ceniza,
hace recuento la Parca
del llanto de los mortales
y la sangre derramada.

III

Epílogo.

III

Viento y furia venecianos,
pasadas carnestolendas,
mientras se aviene la Pascua
da comienzo la cuaresma;
condensados  los caminos
a equívocos y pendencias
de aquellos padecimientos
visten lutos y tristezas;
del humano siempre fueron
tras la desazón, vergüenza
y de la carne inmolada
sepelios y lunas negras.
¿Quién participó en traiciones?
¿Pedrolino que en la tierra
queda sepultado hoy
 por mor de Polichinela
que muerto fuera a sus manos
y causa de su sentencia?
La aflicción de Colombina
es la más terrible y cierta
sola, mustia y penitente
con la risa por de afuera.
¿Qué pecado ha sido el suyo?
¿Al amor abrir la puerta?
Pobre del pobre mortal
al que arrolla con sus fuerzas.
Nadie se atreva a hacer juicio
ni apetezca de respuestas;
de su abandono y  caída  

doliente tan solo es ella.

Enrique Sabaté.

 18 de Febrero de 2015.

lunes, 16 de febrero de 2015

En el amistad.




Tu carne es mercancía encadenada
al siervo  y es  moneda intercambiable
nacida sin derecho y sojuzgada
al látigo y al yugo miserable.

Tu tribu y tu nación te hacen culpable,
artículo de fe, tu sangre al peso
se marca con el gancho abominable
en nombre de los dioses y el progreso.

Ignoras que el camino de regreso
es único y estigma de tu hambre
por siglos de opresión en ascua  impreso
y muerte en el plantío y el alambre.

No olvides que principio te hizo esclavo
y el precio que ahora pagas por ser bravo.

Enrique Sabaté.

domingo, 15 de febrero de 2015








Fuentes. A mi hermano  Antonio Sabaté.

Las fuentes son de plástico y canela,
cobrizas de hormigón o piedra airada
de cobre y de metal y alas de hada
en una aleación de roca y tela.

Son fuentes del azar y la alborada
con agua de limón, leche y toronja,
de pan hecho del día y seta oronja
y un poco de la fruta en temporada.

Las fuentes son de amor y de lisonja
de trigo sarraceno en el verano
de días de aventuras, ciudadano
que el mundo nos absorbe como esponja.

Las fuentes son de sal lo más temprano
que puedas que hay en tiempo de cosecha
la siembra y correrías cada fecha,
las fuentes, tu familia son, hermano.

Enrique Sabaté. 15 de febrero de 2015.