I Me guío por la Rosa de los vientos si intento recorrer tu geografía. Las rutas que el viaje me ofrecía perdí cuando enfrenté tus elementos. Los pasos se me hicieron tan cruentos que al tiempo que mi estrella se extinguía un céfiro fatal me dirigía en busca de irreales firmamentos. En signos que tornándose imposibles, ocultos tras telón imaginario, escriben sus mensajes invisibles. El símbolo me marca el calendario con gestos polvorientos y terribles, influjo de un secreto milenario. II Mis huellas, de prosista sibilino absorto en el abstracto panorama, no saben de los versos que declama mi empacho de poeta gongorino. Ególatra, tramposo y concertino, burlándome del nudo y de la trama del crítico doctor que se me escama si escribo, más que negro, azul marino. ¿Entiendes lo que alcanzo con mis letras? Absurdo y astracán me considero, Bribón, carambolista, apagavelas. Animo tu razón si es que penetras, bella loba...