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LAS NOCHES DEL ROMANCERO

Mayalde, Manuel Luna, Xuacu Amieva, Davide Salvado, A Doble Cambá o Miguel Cadavieco son algunos de los protagonistas.La Noche del Romancero de Castañeda alcanzará en el año 2009 su undécima edición, en una cita cada vez más consolidada dentro del panorama de la tradición oral y popular de la región. PROGRAMA: Viernes, 9 de Enero de 2009, 19:30 h. (1ª Jornada) 19:30 A Doble Cambá + Invitados (Cantabria) 20:30 Xuacu Amieva (Asturias) 21:30 Manuel Luna + Invitados (Cantabria) Sábado, 10 de Enero de 2009, 18:30 h. (2ª Jornada) 18:30 Numen (Cantabria) 19:15 Mayalde (Salamanca) 20:30 Davide Salvado (Vigo) 21:30 Enrique Sabaté(Alcala de Henares) y Miguel Cadavieco (Cantabria). Lugar: I.E.S. “Santa Cruz” Castañeda (Villabañez). Entrada Libre (Hasta completar aforo). Organiza: Asoc. Cultural MAGOSTA-Asociación Cántabra de Festivales PRAU.Patrocina: Consejería de Cultura, Turismo y Deporte (Cultura Infinita)y Ayuntamiento de Castañeda. Dónde tendrá lugar: VILLABAÑEZ Dirección: I.E.

Aunque quisiera.

No quiero purpurina y sinsabores, ni juegos a escondidas o a las prendas. No quiero que me animes ni comprendas, tampoco que te aborden mis errores. No quiero corazón que te enamores, ni quiero esos suplicios, ni sus prendas. No quiero que te expliques ni me entiendas ni abrigos de nostalgia, ni favores. De amor no admito deudas, ni las pago. Estimo en lo que valen los mensajes y el daño que resulta de este impago. Reitero lo que he dicho si ambages. Dispuesto a disiparme en cada trago de absenta con limón y otros brebajes.

Por si te sirviera

Notas discordentes con cierta tendencia te van componiendo sin más compromiso que tender las redes y andarte sumiso. A tantos controles muestras tu imprudencia. No sigas consejos que enmarquen paciencia, ni para ser libre demandes permiso. Cumple como debes por ti y se preciso. La cruz mortifica pero...¿Da experiencia?. El llanto es la lluvia que el muro humedece y en las quebraduras de la piedra antigua la semilla amarga enclaustrada crece. Conjugar consuelo es práctica exigua si esperas lo cierto, no lo que parece. Lo firmo y rubrico, aquí se atestigua.

Poetas

Esto escribió Stella: "Rostro inacabado, colmado de circunstancias, gesta niños traviesos en el alma y empeña su vida por un suspiro. Escruta razones ilimitadas, acuna miradas de rosas verdes, hurga olores y mece melancolía, saborea incertidumbres de pesares y se extasía de la beldad idílica, impensada. Poeta, siembra sinfonías en silencio, musita coplas en noches de hidalguía, pinta letras fantasmagóricas en sus versos y ríe enternecido cuando llueve. Es profesión (impagable) del perceptivo, vive el submundo de los cuerdos idos, amasa el viento con su pluma fiera, columpia la filosofía de la nada y colma de sonrisa el vacío que se cruza con su alma." Y yo le respondo: Como, a tu manera, escribes derecho, voy a responderte a renglón seguido con unas coplillas, que tengo aprendido que no ha de quedarse la estima en el pecho. Nada hay acabado, el mejor provecho -arrojado al mundo- es haber vivido, si, aun, por tus palabras eres per

Decimillas hiperbóreas y equívocas.

No duermo y me aburro, retorno a escribir, antes de salir resbalo y escurro por anca de burro como las miserias del globo de histerias terráqueo y mundano -una mierda hermano- lleno de bacterias. Mas todo es tan bello bajo las estrellas. Las celdas aquellas, tu escaso cabello, una soga al cuello. Alambre y muralla, gangrena y metralla, cinismo y bambolla, detritus, farfolla, audiencia y pantalla. Uvas, mosto e ira, tiquets de la hora, mano acusadora, besos de mentira, un punto de mira, caza sin respiro, bala en dextrogiro, el patrón del oro, tanto deterioro y tanto vampiro. Un tonto prolijo que escribe en madeja, e incauto se deja este revoltijo, inicio y prefijo de una hora baja, -vacía la caja- no acepté el consejo de un diablo viejo: "marca la baraja".

Color cobalto y mandarina.

Noviembre en las hojas entre un gris ceniza y un olor rebelde de cobalto acero. Alfileres rojos -en un agujero- materializados en rayuela y tiza. En el aire flota humo del tintero, las tristes heridas me invaden de pronto y lo tragicómico parece tan tonto, veloz se diluye con el aguacero. Cual montaña rusa a tracción remonto. Hoy es solo un día del mes de noviembre en cuitas distintas llegará diciembre, esto sí es presente, no es si no lo afronto. Dos en el camino son un ser bimembre. Tres patas de palo sostienen un banco. Cuatro son los versos donde yo me atranco. Revolucionario el cinco de septiembre. De Fortuna y Eros espero ser blanco, que la voz me salga conspicua en endechas. Si saetas lanzo que acierten sus flechas. Y escribir derecho tan bien como el manco. Fundido en asfalto de calles estrechas o hierba que crece en ancha avenida. Sí, deja tu opinión, aquí es bienvenida. Aunque no se atienda porque faltan fechas. Si no inteligente fuera divertida, concededme al men

Filamento en espinelas

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Con espíritu incendiario con estas letras reingreso en el Mundo y su progreso. Bribón de lo innecesario voy desgranando un rosario de retóricas cuestiones. No me mueven ambiciones ni ganas de trascender. Tan sólo el anochecer conoce mis intenciones. Contéstenme si es que quieren al enigma que planteo. ¿Existe lo que no veo? Hagan allí donde fueren lo que a los nativos vieren. Me vino bien el refrán. Ya saben, soy un charrán, veraz e indomable pillo, fragua, tas, yunque y martillo, ungido de ganapán. Prosigo en el laberinto obstinado de mi encierro, -gato, ratón, rata y perro- animal, no muy distinto, quizá sí, más variopinto. Alambre que en movimiento vivifica el esperpento, es frenesí y desvarío, queda el arranque de brío sobre un muro de cemento. Juntapalabras de oficio, ecléctico trovador de un anisado licor que trueca arbitraje y juicio, huraño como fenicio en cartaginesas ruinas, raspa de pez sin espinas, descreído mago y brujo que en aguardiente de orujo por brasas de

Diálogo entre el poeta, el amor y la muerte.

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Canta el poeta. -Amor que con dolor no se conjuga ni ensucia su pasión con barro y tierra. No es nada y nada abarca, puesto en fuga se esconde compungido y se soterra. Amor que no es partícipe de todo ni en todo se construye ni ambiciona, por no ser, ni saber, se desmorona disuelto en el vacío: sólo es lodo. Responde la muerte. -Más fuerte que tu Amor, soy yo, la Muerte y a mí a tus discípulos conduces. tu innata inoperancia me divierte. Eres sólo espejismo, sólo cruces. Participa el amor. -Conmigo no hace falta tanto orgullo pues sé que eres quien vence, la postrera, aquella que en la nada nos espera; mas lo mío es el todo ¿qué lo tuyo? Replica la muerte. -Incauto ¿me preguntas? ¿no lo sabes? Soy la nada perfecta, lo absoluto, El magno tribunal, dueña de llaves, no hay deudas para mí, soy el tributo. Pregunta el amor al cantor. Responde entremetido ¿tú que quieres? ¿Acaso estás marcado por mis flechas? ¿Tú que ensalzas en mí si no me estrechas? ¿Rechazas lo qu

Villancicos y Navidad tradicional.

Nocturno

Esta noche me siento indecente lujurioso, voraz, obsesivo. En tu sexo me quiero cautivo aunque sea insensato, imprudente. Es mi beso, inflamado aguardiente, contrabando, vivaz, delictivo, un deseo atrayente y lascivo, y tus ingles la causa eximente. Para hacerte perder la vergüenza, que desvele el pudor, desenfreno, y una intensa impudicia te venza. Te disuelves en mí y yo en tu seno. Me apoderó de ti, y comienza un nocturno de dulce veneno.

Ríase usted si es que puede.

Crisis hubo las y hay las, ricos, medianos y pobres, gentes de mordida y sobres bajo cuerda y por las malas. Otros vendieron las balas que destrozaron los huesos; carne de naranja y presos de delirio de grandeza aun presumen de nobleza en sus verbales excesos. Dejan un Mundo mejor los próceres patriarcales, se protegen animales, la selva, el río, la flor. De Kioto a Nueva York la humanidad, al planeta devotamente respeta, la riqueza se reparte, ya no hay pobreza que aparte al hombre ni lo someta. Viva el euro, y la hipoteca, y el sistema financiero, el patrón oro, el dinero, el dolar y la ley seca, los lilas de discoteca. Los activos a futuro, el interés alto y duro, el progreso, el crecimiento, el Tae al treinta por ciento. ¿Y era de vergüenza el muro? Como Descartes discurro, si sobre soy porque pienso, y tan sólo engordo el censo como un auténtico burro cuyo rebuzno es susurro. Le doy vueltas a la noria, me otorgo la absolutoria, soy un piñon de la rueda, sálvese quien a sí pueda

las coplas de Don Enrique.

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Contaré el caso y pondré las coplas que escribí hace tiempo y que tengo grabadas en eso que digo que es un disco pero que no puedo editar por falta de medios. Alguna copia he hecho y algunos amigos la tienen. Mi amigo Eduardo Nicolás, rabelista leonés, me dice que canta unas copals que yo le enseñé. " Como no me dijiste donde las habías recogido ni tenía otras referencias de ellas, las canto y digo que son las coplas de Don Enrique" yo le contesté de Don Enrique son puesto que yo las compuse, letra y música. Aunque como dice mi madre: " Don sin din, cojones ne latín". Tal cual dijera Don Manuel Machado, puedo presumir de que escribí un cantar que el pueblo canta, hizo suyo y se olvidó del autor. Y eso para mí es mucho más que cualquiera de los pequeños premios que me han dado, nunca pasé del segundo puesto en esto de presentarme a un certamen de poesía. Otros textos ni siquiera fueron considerados. Pero no es una queja que conste, es el hecho nada más. Las co

En la madrugada

Cada vez que recorro las calles pronuncio, animado, tu nombre. Aunque sé que jamás me nombraste en el modo que yo exclamé el tuyo, Cuando el pájaro gris de la sombra me asedió y me dejó sin recuerdos. Solo un canto de grillos urbanos acompaña a los seres perdidos y la impávida luna asemeja una cara que enfática espía. ¿Qué nos queda después de los pasos que dejaron sus huellas de asfalto? ¿Y en la piedra en que silban las voces de las bocas marchitas al aire? Cuanto diera la roca del alma por vencerse y ser rizo de arrope. El acorde que intenso desgrana en el aire distantes baladas desprendidas en cada fragmento, de emoción, en la errática herida un sabor penetrante y perfecto que lacera la voz y la rasga. Es hermoso pensar cuanto impuso el instinto en la pálida luz de la sombra. Hubo un muro invisible y tangible, un discurso compuesto de cauces. Un pequeño resquicio en la tapia que solo fue anhelo, una culpa sin reos cautivos, un susurro que ajeno se espera, Y un desgarro brutal en

Numerales en la cuarta dimensión.

Si obtengo del soneto la estructura la imagen me aparece de momento. Sin duda que dispongo el instrumento, acepto de este son la dictadura. Dispongo de un minuto de locura que a todo loco ha de arrastrarle un viento. Yo soy y quiero ser un elemento que escarbe, en su psicosis, la escritura. Deshago entre los versos la madeja, su hilo me conduce al laberinto con más temeridad que se aconseja. Fueron doce los reyes de Corinto y trece eran las rosas -duelo y queja- son catorce estos fuegos por instinto.

Distinto

Injusto sobreprecio el que se paga por ser libre distinto y discordante. Entusiasta de todo y diletante de la nada absoluta y de su daga. Dichoso el que sin límites se embriaga del olor de la rosa, y debutante en un baile de máscaras, triunfante si en la vela y el lino no naufraga. Indómito el carácter, y la furia en su naturaleza, siempre terca, de aquel que se halla aislado de la injuria. Aquel que nada vende y nada merca, quien lucha por vencer a la penuria sabiendo que el dolor siempre está cerca.

Los Corralillos. Segovia. 30 de Agosto 2008.

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aquí os dejo unas imágenes de Pliego de cordel en Segovia.

Personalmente y en directo.

Trastoco mis pasos haciendo memoria, un día fui niño, llevo tanto tiempo siendo el mismo tipo que apenas si queda por algún resquicio un leve recuerdo con olor a tierra mojada y arcilla. A veces me atrapa, un mutismo espeso, en tardes grisáceas de domingo o lunes, cuando me hallo solo frente al universo buscando la hoguera que caliente el foco al paso que añade luz al pensamiento, sin otra presencia que un leve conjunto de voces dormidas, pero no en silencio. Gritos que en la tarde llenan el vacío de mis soliloquios soñados, traspuestos. Barrunto unos ojos que no me miraban sino tras cristales y a través de espejos. Sé, aunque se engañe a sí mi persona, lo que me resulta un extraño juego, que no se ha cumplido mi ficción de niño: yo quise ser sabio y sólo soy viejo.

Personalmente

Que soy perezoso es algo sabido vago e indolente, golfo y desmayado, ocioso y gandul, astroso y dejado. Esas son mis artes y soy conocido por hacer más tarde y echarlo al olvido. También me conozco y me aplico el fuero, tengo pocas cosas y menos dinero, un par de poemas y un que otro desliz, me falta muy poco para ser feliz. Entre mis defectos no está el ser banquero.

el gato y el filósofo

Qué pretendes gato? ¿Qué miras tan fijo? Parece perdida y sin ton tu mirada? ¿quizá perseguías algún acertijo? ¿una arisca gata que no te da nada? Ya sabes, bigotes, si andas por tejados de casonas viejas, maullando a la luna, y entras en zaguanes buscando fortuna. ¡Cómo los arriesgas! los sacas cortados. Sigues pensativo..y… ¿hasta donde alcanza tu vista insensato? Tientas a la suerte con saltos mortales ¿no temes perderte? ¿quizá sólo acechas por llenar tu panza? Cuanta displicencia, cantarín huraño. ¿Contemplas absorto las hojas de hierba o una lata usada de atún en conserva? Todo conocido aunque muy extraño. ¿Algo te embelesa? ¿qué tienes pendiente? ¿viene a tu memoria, gato deslumbrado, desde la cocina, el olor soñado del manjar proscrito al que hincaste el diente? ¿Sueñas melodías del viejo Tchaikovski, andas enfrascado en algún teorema? Tú no representas la eterna pamema. Eres un poema del ebrio Bukowski. Solo, tú, reciclas sonidos dispuestos, ancianos saberes, y sin catec

Otoño

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Bajo el sauce de nuevo amanecen los campos; vestidos de verde, amarillo y carmín, de lluvias, de vientos y soles: el río con su paso quedo, constante y sonoro, y siempre olvidado y siempre presente. Entonando un canto, susurro de peces esquivos y blandos. Y en la luna nueva un coro de ranas, croando en su charca, dándole a la noche una serenata de viejas canciones, como alegres rondas que escandalizando a las buenas gentes buscan en la noche rejas, enramadas y una cara linda en algún balcón. Días de alegría te esperan amiga, que por cada estrella que nace en nuestro universo de plomo y cristal, se alejan tus penas por un caminillo que aunque es de ida y vuelta esta vez se marchan para no volver. Dices cualquier cosa, palabras hermosas nacidas de un soplo febril y vehemente, muestras tu alegría al paso del viento y a mi boca llega para acompañarte un cantar, tan hondo, tan dulce y sereno, cantar marinero sin barca ni mar, desde tierra adentro, un cantar que digo a quien como tú, cada

¿Para qué?

¿Para qué preparo recetas prohibidas? ¿por qué no me rindo cuando estoy perdido? ¿para qué me alegro si estoy afligido? ¿por qué me levanto tras tantas caídas? ¿Por qué me molestan las poses fingidas? ¿Para qué me afano si no soy bandido? ¿por qué no me gusta el sarcasmo molido? ¿para qué me irrito por vanas movidas? ¿Quizá porque espero rozar mi ventura en los entresijos de mi "unineurona"? ¿porque aun siendo un triste no quiero amargura? ¿Para disiparme en lo que se ambiciona? ¿Para redimirme de mi alta locura? La respuesta es simple, soy una persona.

Se veía venir.

Siempre quise se el héroe de algún cuento; mas de un cuento por definir. Nunca fui capaz de serlo. En mi imaginación infantil, cabalgaba sobre campos yermos y obsesivos, todo era puro sueño, cuando me tocó enfrentarme a la realidad, lo hice dejándome llevar por las corrientes. Alguna vez por el destello de unos ojos que me incitaban a recorrer caminos incontestables, a veces una sugerencia ajena parecía encender una luz donde yo sólo reconocía oscuridades. Pero una noche, de vuelta de todo y diletante como siempre, con las arrugas del corazón entre los pliegues de cualquier álamo, en la insignificancia de mi pensamiento y la absoluta sordidez de mi desgana, contemplé una escena que me hizo replantearme todo lo que hasta el momento había sostenido, o por mejor decir apuntalado con cuatro tablones viejos en mi improvisada atalaya. Un hombre dormía en un banco del camino, sin más cobijo que los cartones que una vez contuvieron un frigorífico de los caros, de esos que se anuncian en las ca

Estaciones

Otoño Revoltosa hoja que a danzar te lanza Un viento sur, en la delgada rama. El sol de otoño de rubor inflama Una perdida paz, en tu mudanza. Serás polvo, materia en la balanza, Volverás a la tierra, te reclama, Ardiendo fugazmente en una llama, Como un hombre, con sed, sin esperanza. Ya nada te detiene ni te aloja, Ni tienes un lugar donde quedarte. Sino el suelo y el aire que te arroja. Inútiles intentos por mi parte De describir el vuelo de una hoja, Si es su espiral, en el dibujo, un arte. Invierno Cristal de escarcha que indolente fragua El invierno, viento que helado patina La vieja ventana. Te difumina El sol, te hiere, levanta tu enagua. Serás río de nuevo, lago, agua, Azúcar glaseada y cristalina, Aguja de limón, flor argentina, Sutil copo de nieve en Aconcagua. En tanto, colgarás de los balcones, Laminarás la calle de mi amada, Resbalando, al pisar de sus tacones. Yerro otra vez, al fin, si lo que quiero Es componer un canto a la nevada. Ya es hielo la canción del

décimas domingueras. ven Gabino, venga vino.

Las tres vientinuno tomando café la mañana fue de color gatuno y pincho moruno. Salí de bureo vide el ajetreo que había en la plaza busqué una terraza... a ver lo que veo. Las cosas que ví paso a relataros para no cansaros ya lo resumí en un chacolí. ¿Me he quedado corto? Tampoco soporto no llegar a meta ¿será la receta un vino de Oporto? No se quede coja la pata del banco... de Rueda haré un blanco. Por si la congoja.... también un rioja. Recordé Sevilla.... quisé manzanilla, pedí bien helado, un palo cortado, tras él un jumilla. Ya casi por señas dije al camarero ahora yo quiero, viendo a las cigüeñas, tomar valdepeñas. Respondiome: "Hermano no parece sano, que en esta reunión falte el fiel porrón de un buen somontano". Vengan al teatro de las vanidades sus divinidades traigan más de cuatro yo aquí no mohatro. Rïo como un niño con mi desaliño en rizadas olas de mil bataholas tomando albariño. Entre tanta farra de la Extremadura con mucha frescura y algo de p

A un amigo que se va.

Adiós. Despedirse, alojar las palabras en el arcón genético de la memoria. Te apetece la vulnerabilidad de los senderos plagados de caras y almas amables y odiosas. Incurres siempre en el error de confundir las cordilleras con el pliegue de las túnicas sacerdotales de uno y otro signo. Escupes el tiempo a bocanadas sabiendo que te falta el aire y que el tiempo no ha de concederte ni un solo segundo más del que te asignó. Por eso te adelantas al discurrir de los efectos y no cotizas en los mercados del chalaneo hipócrita. Sopesas una y otra vez la realidad y la entiendes tan bien que dudas de sus posibilidades. Ningún día reamanece por iguales que sean unos y otros. Así que queriendo buscar su significado extravías tu propia existencia reafirmándote en ella. Y sin embargo lo externo es tan banal, tan insufrible, que reconduces cada uno de los significantes a una vía muerta pero conocida. A pesar de todo tan sólo sentir te alivia. Si lo absoluto es lo único que no puedes afir

Más de lo mismo

Vacía serenata es hoy la gracia que no alcanza mi mano su presencia; atroz es este síndrome de ausencia, excede a una vital polifarmacia. De nuevo me falló la perspicacia, fue un caso de eficaz supervivencia: un tajo en el capuz de la conciencia con terca obstinación, con pertinacia. Ahora colecciono necedades, en un álbum de pastas desteñidas, innúmeras de humanas cantidades, absurdas, mojigatas y aburridas, cargadas de intención y ambigüedades. Total, las convenciones admitidas.

En la inopia

Absorto en nada, estático impaciente, impides que la luz te clarifique ¿intrigas u opositas a alfeñique y cargas un serón de semoviente? ¿O acaso te imaginas dependiente de un falso espiritismo de alambique, teñido el corazón de bolchevique, hierático bribón incontinente? Retira, de tu dieta, la indecencia de aquel que por decreto nos conduce y escapa de su falta de elocuencia no sea que su mugre te empapuce o caiga su pecado en tu conciencia y ejerzas de picota en algún cruce.

Sueños intactos

Cubiertos del polvo, de los años idos, encontré mis sueños todavía intactos. Los que no se cumplen, para ser exactos, están en la cuenta de los omitidos. Ocultas pasiones y juegos prohibidos, mundos irreales y verbos abstractos, locuras humanas y amores compactos. Lo que nunca dije, los besos vencidos. Un canto agridulce sale de mi boca: rompe las palabras con melancolía en lúcido genio que todo trastoca. Rebelde fantasma, no sin picardía, que se hace visible, si se le convoca, en la ingenua patria de la fantasía.

Incógnita resuelta.

Deja que presente este torpe esquema, sin otro argumento que el que me lastima, sólo representa otra pantomima: parodia engañosa que siempre me quema. Voy y replanteo una línea extrema, entre coordenadas. La farsa aproxima un telón de fondo de bruma y calima, donde superpuesto se entiende el problema. Converge y se halla entre lado y arista en la perspectiva vectorial y aguda, geométrica y plana, tan minimalista que el número áureo resuelve la duda, mas no es suficiente que el dilema exista si toda respuesta es la hache muda.

Diosa india de Paragüay.

Extenso tu acervo de múltiples bases: la indómita esencia de tu guaraní, tu asombroso encaje, flor de ñandutí, arrope de luna en sus cuatro fases, elegante barro de Itá y Tobatí. De la dulce tierra llegan a la boca los suaves reflejos del fiel Paraná, y en modernos cantos, son de yopará, la flexible diosa de mate y mandioca, como el agua fresca de amor fluirá. Luz de los desiertos, divina cigarra, tormenta danzante en la galopera que tañera el viento, duro, en la ribera, a un ritmo de polca, de tiza y pizarra, y una algarabía lazada en potrera. ¡Ay¡... si todas las diosas fueran como tú... Estrella que guía a una tierra sin mal, para quien no encuentra su Santo Grial fascinado y fiero como un guaycurú: eres sol con alma de gran Yaguarú.

Mujer, diosa y pantera. A Genessis.

Oscura es la diosa, flexible y felina, rápida y nerviosa como un colibrí, su aliento un deseo de flor carmesí. Reina de los valles y la noche andina, dueña de las almas sin ciega doctrina: ¿Qué ritos ardientes siguen tus devotos? ¿Cuántos oficiantes te ofrecen exvotos? ¿Quiénes te imploraron hermosa verdad? ¿Dónde sus altares, tiene, tu hermandad? ¿Serás un vestigio de pueblos remotos?

Por no estarme quieto

Vaya por delante, con cierta ironía, que lo que aquí digo es sólo opinión y esto no lo duden porqué es de cajón. Nadie pone oídos a quien nunca pía, si cierto es el dicho también tontería. Vivo del absurdo y la extravagancia, me sitúo lejos, tomando distancia, lo que me alinea entre los distantes, los poco aplicados y los diletantes que buscan un hueco en la malsonancia. Reparo que es ciega toda militancia, se niega uno mismo si adopta un profeta, miente y se presume yendo de etiqueta. Uno sólo es solo y su circunstancia aun si sea experto en Ra o quiromancia. Pongamos entonces algún acertijo: ¿puede sospecharse lo que nadie dijo? ¿vivir es sencillo, se da por supuesto? ¿me pides un frasco y no te lo presto? ¿bajo que principio funciona un botijo? Por no eternizarme ni ser más prolijo, ni pegarme el pisto de ser diligente voy a refrescarme con vino corriente que el hombre del tiempo ayer lo predijo sale la borrasca hoy de su escon

Décimas en paradero desconocido.

Aprendiz de navegante sin ser marino o grumete, ni espadachín matasiete, abogado litigante, charlatán sin par, feriante, bribón de las siete suelas, monaguillo apagavelas, saltimbanqui trotamundos, trasgo en dos mili segundos contador de bagatelas. Descifrador de misterios en los vagones del metro, viajero del vade retro, archivo de ministerios y expedientes jocoserios . Submúltiplo de almanaque, figurín, don Triquitraque, guardián del vasto tesoro, gato Félix, Isidoro, tendero del badulaque. Inventor de trabalenguas, deslenguado intempestivo, moroso del gran recibo, traductor de de otras mil lenguas, achicas pasos y menguas sin traspasos ni alquileres, modelo de bachilleres licenciados en discordias, ratón de misericordias, neurótico sin deberes.

Más décimas.

Soy entre sombras chinescas un títere en la pantalla envuelto en una toalla bordada en letras burlescas. Mis visiones son dantescas en ascensión purgatoria. Cribo del metal la escoria con un cedazo de lino siendo un taimado ladino a ratos canto victoria. Afiliado al disparate en la fragua de Vulcano bebo tinto de verano, café, té con lima y mate, a veces soy calafate embadurnando de brea el mar de mi cefalea. Soy un caballo trotón, el coco, el bú y el cancón, un loro que parlotea. Soy fuga que sin control esparce sus humaradas en estrofas animadas sostenidas y en bemol. Soy una avispa que al sol espera aguijón en alto, pizarra, roca y basalto. Velero que se abarloa, castillo de popa y proa, trovador del sobresalto.

Décimas porque sí.

Soliviantaré el lenguaje una vez más, porque debo, sin un argumento nuevo, pero al asalto y salvaje, para hacer un reciclaje de las palas del rotor y alimentar un motor de humanidad y energía renovable en sintonía con la amistad y el amor. Mueve el mundo sus fantasmas por senderos sicalípticos jinetes apocalípticos que en negro fuego y miasmas y en neurológicas asmas reeducan el pensamiento. Mas todo queda en intento y un poso de libertad aun siendo corta heredad da vida larga y contento. Acorto el paso pues voy en alocada carrera en pos de incierta quimera dejando de pensar hoy lo que he sido y lo que soy: un juglar que va cantando por el camino, observando el paisaje y su belleza, la sabia naturaleza y el mundo en que vivo y ando. Para todo aquel que pasa por estas letras menudas le dejo aquí unos saludas y la dirección de casa. Vino dulce y una masa de abrazos y camafeos para las guapas y feos y las manos solidarias; de afecto pociones varias y mis mejores deseos

Aquí no hay reversos.

Observa, todo es polvo de futuro, estafa que al sujeto condiciona. El dedo acusador marca y corona el punto de inflexión que rompe el muro. Encuentra un parteluz en el conjuro que niega cada súplica ramplona. La mímica de quien se desazona por arte de la sátira y lo impuro. No arrastres absolutos a la aguja, cercando tu razón con alambradas, ni huyas la ocasión de ser granuja. Estima los favores de las hadas, narrándote en la bola de una bruja, y vuelve cada noche a las andadas.

Escaramuzas vitales.

Tinta de rayos, la tarde se acompaña por los campos de Marte y Proserpina. El fragor del combate se adivina y la hora final se muestra extraña. Un aullido feroz, en forma huraña, de la oscura y taimada carabina se dispara en rayada anfetamina y en un glauco pesar siembra cizaña. Su silueta, tramada en impostura, representa sin más implicaciones: el valor de los cubos de basura. Es el signo del ser, que a trompicones, se alimenta en el duelo sin usura y no encuentra en el reto soluciones.

La Serrana de la Vera.

Hoy es mi cumpleaños, por si queréis felicitarme; se aceptan regalos y piropos varios. Dentro del reloj vide a la serrana No fue de mañana Ni en caja de boj Ni sobre la troj Bajo los tejados Sus dedos marcados En el vaso corto Cerveza y oporto Y malta, importados. No lleva escopeta, tatuada la espalda, sí una minifalda en su carne prieta, Sabe una receta que enturbia la vista de un rojo optimista. De la Extremadura trajo su frescura y un son de corista. Nadie se equivoque, su negra mirada, si la muestra helada metálica un toque, haz en ti un enroque y calcula el trance haciendo balance del siguiente paso. Verás el fracaso si fallas el lance.

Nigromancias

Quise por ciertas cuestiones venderle mi alma al Diablo. Me disipé en escaleras descendiendo sus peldaños. Hice conjuros diversos de grimorios reputados. Consulté a un espiritista y me amigué de los malos. Evoqué fuerzas astrales y me estrellé como mago. Dispuesto estaba a hacer trueque firmando el eterno pacto. Ollas de Pedro Botero ya podéis irme esperando. Es demasiado el esfuerzo un hercúleo trabajo, enredar miles de causas, lo que he dicho, todo un caos. Recoger en luna nueva de la caja de un finado por mano de la justicia los cuatro herrumbrosos clavos. ¿Y donde se encuentra eso? en Europa no hay cadalsos, lo único que nos queda es un triste hipermercado, aunque pensándolo bien vienen muchos condenados. Esa amigo es otra historia más dura que este teatro. Sigo yo con Belcebú y su arreglo malhadado, la de vueltas que hay que dar para el infernal contrato. El arreglo es como sigue, siempre según lo acordado,

Uno de tantos.

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Lo consideraban un loco insensato. Tenía cien nombres sin usar ninguno. Era algo miope a lo inoportuno. Te decía al paso: “cara de boniato”. Vivía en un bajo de Prosperidad. Calzaba zapatos del contenedor. Usaba chalina como un gran señor. Era – no tenía- pobreza y bondad. Estuvo en el Ebro, rojo y anarquista. Su saludo al Sol y a las Barricadas. Sostenía digno todas las miradas. No fue más que un hombre que rodó en la pista. Le hablaba a la Luna a las tres y cuarto. Las negras tormentas nunca lo vencieron. Prisión e injusticia no lo detuvieron. Se fue como vino, mas, del Mundo harto.

LLega el circo.

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Llega el circo sobre el asfalto mojado en una cabalgata de motores cansados de cauchos y alquitranes: Llega el circo en sus cajas de lata y poliestireno expandido; los leones cariacontecidos sueñan con gacelas y risas de hienas asustadizas. Los tristes tigres desrayados dormitan apáticos en sus cubículos de tres por cuatro. Los contorsionistas adoptan posturas de goma y alambre. Una mona chillona vestida de colegiala enseña a sumar a dos papagayos gruñones. Galopa un caballo con la volátil amazona de pies amarillos. El malabarista imagina una rueda de globos brillantes en las caras asombradas de los niños. Llega el circo con sus sueños ingenuos en un mundo de realidades obtusas. El ilusionista sagaz e ingenioso recibe el aplauso que escucha invisible. El equilibrista pasa mil apuros que aunque está delgado tiene mucha hambre. Se dispara sobre una diana de indolencia el hombre bala mientras ríen las pulgas saltarinas. Una domadora de perros salchicha y una

Alegres payasos. Hermanos Tonetti.

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¿Qué tristes pensamientos Carablanca se esconden tras tu faz siempre gozosa? ¿Eterno carialegre es tan llorosa el alma y la condena que te estanca? Y tú que entre los niños -risa airosa- ayer con tus arenques hilarantes -la pista del gran Atlas- trashumantes, lozanas sardinas , pesca jocosa. La lona es todo un cosmos de tirantes y vías que convergen en el cielo, los ojos asombrados de un chicuelo, infinitas figuras inflamantes. Era un tiempo más turbio y con más hielo de silencios y sálvese quien pueda, de oración por decreto y almoneda, de secretos de armario y terciopelo. De adoquines y mayo en la alameda. De raciones y flechas remangadas. De seiscientos y voces silenciadas. Era un tiempo y ahora ¿qué nos queda? Dos payasos que a inmensas carcajadas contra el hambre y el miedo, el infortunio, como un rayo de luz del mes de junio proscribían la angustia a bofetadas.

Zapatos de clown; a Charlie Rivel.

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Paródico artesano sin cosquillas en un llanto vital de zapatones, surreal arquitecto de ilusiones, saltimbanqui de sol, guitarra y sillas. Mi querido payaso, a pies juntillas, en el Price de ayer, pulcras visiones, sin palabras y en mudos coscorrones el pálido dolor de tus mejillas. Sorpresivo bufón tirititero, luminoso fantoche de la broma, en tu risa impaciencia de jilguero. Hoy que el Mundo anda enfermo de glaucoma y huérfano de ti, festivo Homero, sanara de sus males en tu idioma. A mi admirado Charlie Rivel.

Va por vosotr@s

Ybris: Sólo se fracasa cuando no se lucha. La ofensiva es mucha y la fuerza escasa. Mi reloj atrasa, épocas y eras, trama primaveras de una media legua. Nunca pido tregua ni cavo trincheras. Cuestas empinadas siempre para el pobre, monedas de cobre, vino y empanadas, parvas y tonadas. Gastados pellejos, aperos, trebejos, virus e hipotecas y el sacamantecas que atraviesa espejos. Merce: Cambio tu sonrisa por dos caramelos o por tres pañuelos y alguna camisa. ¿Me prestas tu risa? que ya me hace falta, liebre eres que salta muros y bardales, chumberas, zarzales y torres asalta. De bronce y estaño, de cristal de roca, filósofa loca del verbo de antaño, sube otro peldaño con Buda y Platón, Descartes, Zenón, La única esencia es la contingencia de un gato marrón. Génesis. Serás Robespierre si vas sin cabeza lo sé con certeza. don Erre que Erre, como hizo Daguerre,

Otro adiós.

En cada intercambio cosecho un fracaso, una bancarrota y me desmorono como cae la bolsa, fácil, sin encono, tan indiferente me asigno un traspaso. Rematadas eras para un garcilaso, hoy son las hazañas gestas de interfono, proezas bancarias, y yo, no me abono, sigo con mis galas de clown, de payaso. Un tonto solemne se aúpa en la escala, seduce a Artemisa el fatuo Polonio, urbaniza el bosque la acrítica pala. Yo que busco el oro del rey Argantonio, tuerto de dos ojos a la funerala, soy, considerado, un archidemonio.

Ahora, imitando, mal, a Sabina,

Ahora que ya son casi las dos ni quiero ir a dormir ni tengo sueño: y atino a darle vueltas a mi aire al cortex cerebral o sea a los sesos. Y tanta gira bola me provoca pensar que pinto yo, así, en el medio, en este instante, aquí, sobre la silla, plantado como en isla un cocotero. Quizá fuera oportuno darle al coco un rato de descanso como premio, accésit en la cálida almohada, y deje que discurra el universo. Ahora que me aburro y pinto cruces de malta y calatrava con los dedos, en una servilleta de papel, cerrando las orejas me hago el sueco. Ahora que repienso los teoremas y no puedo sumar sino unos ceros en un lenguaje estúpido y binario que escapa a mi atención y en nada entiendo. Ahora que ya llevo media hora buscando un elevado pensamiento, descubro que no pasan por mi mente, están, como verán, a ras del suelo. Ahora que no encuentro explicaciones, ni un método o sistema verdadero, ni acabo de dormirme o despertarme, termino esta pamema y hasta luego.

Romance para el rabel.

¿A donde va el caballero? ¿donde a su caballo guía? Por esos parajes tristes llenos de melancolía. Por esas viejas montañas donde ha de arriesgar la vida. Por esos toscos caminos En una marcha infinita. “Voy en busca de mi amada que un Dragón la retenía, se la llevó de palacio entre sus garras malditas y yo juré por San Jorge que a por ella llegaría Llevo armadura de hierro y un fuego que me crepita de los pies a la cabeza que el alma en dos me partía. No me importa de los montes ni el agua o la nieve fría. Ni el fuego de los infiernos que en aquella cueva habita. Traigo una espada que hiere como la hoz a la espiga. Una ballesta que alcanza desde Córdoba a Sevilla.” Ya se marcha el caballero por donde otros solían. Encomiéndese a los cielos A Dios y Santa María que aquellos que lo intentaron dejaron allí la vida.

Como un tornillo sin fin o la falta de un tornillo.

Mentiras y paradojas, inconsistentes reparos, estúpidos desamparos, escritos en letras rojas. Hay que ver que bien despojas de razón el nuevo día. Yo a este arrullo respondía en reflejo de tu ausencia es pobre la equivalencia mas es lo que yo tenía. De un tono gris, torpe acero, como de faca campera que a borbotones hiriera de un brote intenso, aguacero de sangre, tintando, el cuero. ¿cuántos clavos me sujetan? ¿los diablos que me retan? ¿otras envidias me atrapan? mil y una noche se escapan y otras mil y dos me espetan. No admito finales tristes, ni vanas caligrafías, convenios ni villanías, ni simulados despistes. Sé bien por que no desistes; y como se transfigura la sordidez en locura, la noche en hilos del alba, la simiente en la flor malva y una vida en sepultura. Son aspectos sintomáticos, en un combate ancestral que arrastra del bien al mal, hipos ahogados y asmáticos intereses alopáticos sobre si un dolor de muelas o un rastro de parihuelas, acarreando despojos, que en un t

Negación en La mayor.

No es sólo la distancia hasta el ocaso Ni el número de veces que te arriesgas Ni el vago devenir de los rescoldos Ni el ciego centelleo en las espuelas. No el límite formal de algún conjuro ni el rostro de una tarde de comedia Ni el falso despertar de los sentidos Ni el tosco aparecer de las monedas. No es práctico el discurso de las liebres Ni es tópico el camino de prebendas Ni es justa la inquietud de los distantes Ni es lícita la súplica auto impuesta. No es cómodo sentirse desplazado Ni es fácil entenderse en la miseria Ni es íntegro dormirse en lo corriente Ni es tácito el silencio que libera. No importa parecer o sugerirse Ni afectan los fantasmas con dislexia Ni adoptan polimórficas estrofas Ni esconden correturnos sin respuesta. No atrapa el escozor de los desdenes Ni enlazan sarpullidos en cadena Ni inducen indiscretas comezones Ni aplacan soporíferas sentencias. No empeña lo que no puede tocarse Ni apunta

Décimas en el patio de los filósofos.

Sueño, bajo un cielo abierto, una paz de aves cantoras, urracas historiadoras y palomas en concierto; Sueño sí, y estoy despierto: Contrapunto y anaclusa. Ya mi tristeza es conclusa sobre el ladrillo y la piedra. En la enmarañada hiedra un mirlo canta su excusa. Polirrítmicos zureos, réquiem de un tiempo difunto, es armónico el conjunto de color, ruido, y deseo, vuelo, danza y contoneo, sobre el ciprés y el abeto. Alma ven que te sujeto sin sarcasmo en la emoción. En barbecho mi pasión y, así mismo, yo un objeto. En la raquítica antena cinco músicos de luto con su piar diminuto de tiempo, polvo y arena, no alejan, rasgan la pena en un canto variopinto; aun igual, sin ser distinto, es el dolor del los días quejas, sed, melancolías, todo en el mismo recinto. Buscarían el amor en puertas que se cerraron jaulas que se levantaron de inseparable dolor, y amargo, alegre licor, reja, candado y cerrojo, atildado

catálogo de disparates.

Le doy curso a un pensamiento positivo de un caudal de experiencias optimistas obtenidas de almanaques y revistas: un catálogo impreciso y subjuntivo. Mi registro de interés interactivo, como enjambre de libélulas juerguistas, perfumado de bullicio de coristas en la víspera de un sábado festivo. Satisfechos caminantes casi al pairo, bronceados a la luz de las farolas. Novelistas fabulosos en El Cairo, asesinos sin metralla y sin pistolas. Visionarios portentosos como Jairo que se apuntan al azar tres carambolas.

romance extraño

Aquí estoy otra vez prorrogando palabras, raspaduras de amargo limón, golondrinas, que te digan que puedes hacer que te guíen. Y no encuentro, ni vienen, ni alcanzo: es mentira. No conozco, ni entiendo, ni pienso que hallen el remedio en mis tristes canciones marinas. No consuelan, ni ayudan, ni marcan un rumbo Si dijera que sí, que mis labios sin risa han de dar las respuestas que sepan guiarte, astrolabios exactos, en mil travesías, me estaría engañando, a mí mismo, contigo. Yo no quiero enfrentar, a las nubes, mi esgrima al vacío ilegal de la rosa de hiel, incapaz, solitaria; A pesar de que soy post moderno eremita, aburrido de ser un extraño en camino, avistando de cerca el dolor de la vida, más curioso que un gato en la negra baranda, entusiasta de causas humanas prohibidas a la espera de oscuras esfinges de hierro; y de nuevo me asaltan los viejos estigmas: el afán de los pobres y mi ciega prosa, alegato en las hojas que todo codician,

Gelman, Gamoneda y Rojas, poetas en Alcalá de Henares

El Paraninfo en Parnaso y en olímpico Helicón. La poética nación en versos de luto y raso de la memoria al acaso. Del dolor y la alegría; de verdad sin fantasía. Marcas de fieros colmillos y la sangre en los bolsillos. Lo que el tiempo da, y el día. Hoy los desgarrados versos de tres hombres, tres poetas de papel, tristes cometas. Frágiles indios conversos, en diáspora dispersos, por un mundo de exiliados cuyos muros derrumbados no aceptarán la derrota, que mientras la hiedra brota su voz vence a los malvados. En toda canción de humanos, en cada grito asombroso, un mundo maravilloso que han de construir las manos en los actos cotidianos. Nadie a sí solo se salva, a todos lleva la calva calavera, y mientras tanto hallamos duelo y quebranto en tierra de color malva. Del cobre trajo mil hojas con lágrimas repujadas, cárdenas y esperanzadas, verdades y paradojas: de Chile, Gonzalo Rojas. Aportó de la Argent

Alcuentro de bandurrieros

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Mejor no lo leas.

Pensaba sobre qué escribir, y sobre como y sobre sin según según sin por y para; y para de contar que yo no soy hombre de relatos ni de cuentos y eso que soy un cuentista de tomo y lomo o un embustero sin cabeza y con sombrero; da lo mismo o da igual, siquiera sabía si escribir en verso o en prosa florida o en barriobajero entre el argot y la germanía; es que pensaba y escuchando la radio oigo la voz de Charles Aznavour, no es de música de lo que se habla, sino del genocidio armenio a manos de los turcos; yo no voy a escribir sobre los innumerables genocidios y asesinatos en nombre de cualquier mierda de ideología o religión o cualquier otra hijaputada que se nos pueda ocurrir a los seres humanos para joder al prójimo y excluirlos de los nuestros, que eso se nos ha dado siempre de perlas; juro que iba a hablar de amor y del rabel; y por amor voy a escribir sobre lo que se me viene a la mente; por amor a mí mismo primero y a la raza humana después, que pensemos lo que pensemos, si es