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Mostrando entradas de marzo, 2008

Orquídea de marzo. A Isabel.

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Añil y tan modesta has florecido que al verte me has devuelto la sonrisa, borrones de utopía en la camisa, con un golpe de tos, como un quejido. Retornas cuando brotas lo perdido; lozana, al despertar, pausas la prisa. Te enciendes en augurios, Pitonisa, reclamas la atención, pero sin ruido. Es breve tu ilusión y tan desnuda que azora, evanescente, mi proceso; yo sigo sumergido aún en la duda mas quiero ser sincero y te confieso: divago, sin apegos, como un buda, queriendo dibujarte sobre un beso.

La sátira del jueves.

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Un burro en la Nacional Dos y se atasca. "Es extraordinario", dicen, y no hay tal, que pasara un burro por la nacional. Si los hay a cientos y los veo yo que allí se conducen sin educación. Profecías ecológicas. El agua me sabe rara y el aire se contamina. La polución nos domina y el ozono se dispara. Como ninguno esto para iremos con escafandra mutados en salamandra o en una vulgar y tosca, sencilla y humilde mosca. Profecías de Casandra. Insultos municipales. Debo decir y lo siento: parecen patio de escuela -“¡A qué me chivo a mi abuela¡”- el Pleno y el Parlamento, también el Ayuntamiento. -Que me lo has llamado tú -¿Yo, qué dices Belcebú? - Tú le das a la botella - Yo te pongo una querella que me llamaste cebú. "Vigilante gitano; pego tiro" Cartel en una obra. Puede leerse en la obra: hay gitano vigilante si afanas aquí tunante con un burchante te sobra que aquí el

Espejismo estelar

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Ya ves, intentando cruzar firmamentos en loca contienda que me ha cautivado. ¿Quién deshace el nudo que me tiene atado? ¿Cómo cumplo ahora tus diez mandamientos? Si encuentro senderos serán polvorientos, aunque tengo fuerzas, me noto cansado que un suplicio agrio llevo ya expiado y aún siguen mis pasos, de ilusión, hambrientos. Todo es espejismo, pura pantomima, hipnosis perenne, en el mero empeño de hurtar a la muerte su golpe de esgrima. Perro, soy, sin amo, y mi propio dueño; vivo, realquilado, sin más nada encima que un alma de trapo y un íntimo sueño

Décimas improvisadas para vuestros ojos.

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Comencemos entonces la fiesta si es que quieren seguirme los pasos, hablaré de mis quince fracasos y de aquello que más me molesta; me presento, aquí estoy, hombre orquesta. Yo me voy si lo creo oportuno e improviso con ritmo montuno; si me siento capaz hago un verso pues poeta no soy, soy converso, aunque a dioses no adoro a ninguno. Ni aún a Apolo ni a Marte o a Hefesto. A Dionisos le tengo querencia, la tal Venus me tira a conciencia y Atenea también por supuesto; por los otros yo no me molesto. Ya Protágoras dijo lo dicho: "de los dioses hablar es capricho que la vida es muy corta y por eso lo mejor es callar que es exceso querer desentrañar tanto nicho." Los errores los cuento mañana, que esta tarde los voy olvidando, aunque no sé ni como ni cuando, si te asomas por una ventana, has de verme cardando tu lana. De los próceres hablo otro día que me agarra la melancolía y no quiero que caiga la tarde; aunque a veces parezca cobarde, no lo soy, es que el tema me has

Amor: ¿Esperanza? ¿Olvido?

Te espero, destemplado, en el filo del mundo, con la mirada perdida, persiguiendo cada uno de tus pasos por el camino empedrado de baldosas de desmemoria. Te encuentro, como ayer, con los vientos de levante en el vendaval que provoca el recuerdo de tus ojos asomados a un abismo de huracanes. Te descubro en un verbo pasado, en un tiempo que ya no retorna; ¿no me quieres? todo me trastorna, ya no hallo la paz ni el agrado. De tus besos ya estoy exiliado; la sonrisa los labios no adorna si el dolor con pasión nos soborna y es el alma un terreno vedado. Reconoce que fui una ventisca, una efímera estrella de nieve, la jugada perdida en la brisca. De granito, tallada en relieve, tú, mi bella señora morisca, dame amor, que al olvido me lleve. No se olvida el corazón de latir a campanadas, como no puedo olvidar las noches que capturaba singulares firmamentos entre tu sueño y tu espalda, no hay olvido para mí, ni h

Amor, pasión y esperanza.

¿Me cantas de nuevo eso que antes de ayer me cantabas? ya sé yo que no me amabas pero me diste aquel beso, mujer, por otro regreso. Aunque me mate el amor o me atraviese un dolor, del corazón a la espalda, sigo colgado en tu falda y no me vuelve el color. -¿Acaso te lo pedí? te ofreciste voluntario. -Quise hacerme necesario. -Sólo por eso accedí. -La pena me quedó a mí. -No la guardes, no compensa ser de un llanto la despensa. -Déjalo pasar, amiga, no serás tú quien me diga donde se halla mi defensa. Olvídame, dijo, y cede tu paso a otro sentimiento; sírvete bien, y contento revive otro amor, se puede. Yo pensaba; así sucede la tormenta en la montaña, viajas en santa compaña, de la exquisita locura a la placidez más dura; mi propia tela de araña. Piensa en mí ya te lo he dicho fui aquel cruce de caminos, entre zarzales y pinos, pecado venial, capricho que te arrepiente y al nicho. ¿Amar es bueno o e

Lo de Enjut Mojamut

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Tarde y a destiempo participo en el meme que me envió Lula Towanda. Voy a contestar pero no se lo voy a mandar a nadie porqué se habrá pasado la hora. Si mal no recuerdo era algo así como definir a Enjut Mojamut y contestar unas preguntas. Es del género epiceno o quizá sea hermafrodita; un cibernauta estilita con ningún o poco freno, al mundo real ajeno; siempre atento a la pantalla en conexión a la malla de la comuna webera que en la informática esfera ni aun desconectada falla. Cuantas horas en el interné? Más de las que yo quisiera pero menos de las que aguantaría. Algunos días son cuatro y otros le restamos dos a las tres le digo adiós cuando estoy en el teatro; a las cinco me idolatro. Ahora hagamos la media, sin entrar en más comedia, digamos que tres al día que en un mes son te diría noventa y la Wikipedia. Cuantas cuentas de correo tienes? Una de la facultad, otra que tengo en caliente.

Décimas de la pasión. Entre el viernes y el domingo.

No llores, pan de centeno, que las lagrimas saladas vuelan por encrucijadas: Que no te conmueva el trueno, ni el rayo, siempre sereno en ti el ánimo que templa; pasan las cosas; contempla que nunca un mal es vencido sino por el bien habido y en ti, el tal, no se destempla. Tarde de conversación, bajo la cósmica esfera, tallados en la madera; tiñes de añil la ilusión con una alegre canción saliendo, azul. de mis labios; no soy uno de esos sabios que saben cada respuesta; soy una flor descompuesta, una roca sin agravios. Por cada vida que paso voy sembrando con arrojo; no aprendo a echarle el cerrojo al alma y así me abraso; soy, sin las alas, Pegaso que no distingue y no alcanza, ni aparta el golpe de lanza que le ha de partir en dos, errante en un intradós, pierde, mas, no la esperanza. Amor es irresponsable, es informal, posesivo; pide un interés lesivo, es la sensación mudable; no busques, en él, culp

El almacén de los impulsos.

Se despide la tarde amarilla, con un sol del invierno, se aleja tras la nubes, se oculta, te deja como caña quebrada en la orilla. Eres roca viajera que brilla, una talla sin tiempo, una queja, inmediata ilusión, candileja de una frágil virtud que se astilla. Fuera ayer, o pasado mañana, como un sueño, en penumbra la vida solicita un rincón, su nirvana, toda ella es la paz desvalida, el cristal de la abierta ventana, a la luz de una ciencia fingida.

El duende satírico de los jueves.

Por cierto este sábado, 8 de marzo, representamos la Cueva De Salamanca en Brunete, en el centro cultural; a las ocho de la tarde. El domingo hay elecciones habrá que entregar el voto: después, si hace bueno, al soto a tomarnos vacaciones; o a cumplir obligaciones. Jueves sin dudarlo es hoy; y todos los jueves soy un romancista coplero. ¿Quién ganará: el Zapatero o la niña de Rajoy? El metro hasta Torrejón en unos años está listo y nos trasladará más rápido que el avión; ganaremos un montón de tiempo en ir y venir -se me puede corregir que mi palabra, en los labios, no es la que dicen los sabios- yo lo aprovecho en dormir. El debate continúa: que si somos capital del evento cultural o si solo es una púa, una llave, una ganzúa que desgaste al presidente. ¿Y aquí que piensa la gente? Cada uno su deseo; Yo, según esto que veo, me voy a mostrar prudente. Muy buenas y hasta mañana que ustedes lo pase

Inquebrantable congoja.

Persisten los agravios y la rabia, por todo acontecer, entre rarezas de ingrávidos y escasos recipientes que sacian, en la sed, inciertas penas. Un mundo recorrido y poco ilustra que en todo lo abarcado nada llevas; si acaso apeteciste de sus besos negándote a su fe te desesperas. Y en cada movimiento las espinas, rasgándote la piel con aspereza, trasforman la espesura, inapetentes, en sangre y soledad que se renueva. Te duele y ya no temes, ni te asusta, rondar constantemente la sospecha que acaba con los sueños y despoja de todo lo sentido y aún te quema. Herido, en cada paso, por la errática pasión que, inadvertida, te alimenta; el flujo del camino y el asfalto: exactos en su amor y sus ojeras. Traspasa el malestar que te asesora por áulicas y estúpidas sorpresas: distintas y agrupadas en conceptos de múltiples y estáticos teoremas. Ahora sin remedio y sin dibujos, desnudas las paredes, y la mesa

El humor de los tiranos.

No esperes de un tirano la ocurrencia ni la chispa oportuna o el gracejo, ni que tome las bromas con paciencia; su ironía es fruncir el entrecejo. Hay primates que tienen más conciencia y no gastan su risa de conejo, ni sus falsos ajuares de decencia, ni condenan, ni dan un mal consejo. Les supera en ingenio cualquier loro; son sus gracias la muerte y la rapiña junto al miedo que acusan y provocan. No permutes tu risa por su oro, ni vendimies las uvas de su viña, si te muestras feliz se descolocan.