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Pan quiere la vaca y yo le doy pan con curioso afán de mi mano saca como una carraca el reseco trigo que amasó el amigo después de segado yo andaba empapado y con poco abrigo. La tierra gallega que en verde humedad con la soledad de las almas juega y en belleza entrega lo que no recibe el paisaje escribe versos ateridos de abrazos dormidos que nadie percibe.
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Me envuelve un sendero de versos fugaces donde la palabra el barbecho rotura sin otro aspaviento que algo de premura y un qué de paciencia y sabores agraces manejan el verbo con cierta soltura. Ni por qués ni comos que hallen experiencia e impresa   la frase en constante elegancia aun sin mucho acierto y a cierta distancia tratando al idioma siempre de excelencia fijo en el lenguaje y en su militancia. Absuelto en la duda de la ortografía sin que se puntúe el lugar exacto por si del balance se pide un extracto de todo el extenso de su medianía sin más concesiones al segundo acto. Recupero instantes que no se repiten mas no me los quedo por que no me aceptan cuando en sus pronombres los adverbios reptan y los participios pasivos se emiten cifrando mensajes que no se interceptan. La curiosa tierra grávida y solana que un olivo viejo brindó en desarraigo y por sus terrones dos versos te traigo para que los tengas contigo mañana
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Piedras de un camino que hay que recorrer porque al parecer es tal el destino y el ser peregrino es la cualidad de la humanidad esta realidad según considero para lo que quiero debe ser verdad. Arduo soy y austero como un eremita que no necesita sino ser romero peón caminero de aquí para allá quien viene y quien va abiertos los ojos y en verdes y rojos de arenas se da. La nada que importa en la gris caliza cuando se eterniza y aun se queda corta se sorprende absorta en sus discusiones que sin ambiciones borra trascendencias y alerta emergencias sin vacilaciones. Conocí a las gentes dentro de sus casas fuera de las masas y de las corrientes bebí de sus fuentes café en sus hogares navegué sus mares compartí su pan sin ser de su clan si fui de sus pares. Sé que la semilla del deseo brota cuando se halla rota y se siente astilla  porción de  costilla puchero de barro presencia en el
En el dos mil doce yo quiero pedir para mis amigos y los circundantes que no se moleste a los viandantes si es que a alguno de ellos les da por reír. Que ninguna causa les haga sufrir y que se diviertan en las cabalgatas que asen en sus lumbres sabrosas patatas, crezca en sus balcones fresca hierbabuena que tengan trabajo y vayan de verbena y gocen  amores de los que no matan.
Me voy a marchar un rato a darle a la mente vueltas interprete de las sueltas rulas que le da a la casa el gato, escribiré sin recato aquello que se me ocurra lo que a la sazón discurra en mis instintos primarios leídos en diccionarios casuales sin que me aburra.  Tengo unas cuentas pendientes conmigo mismo y mi ego donde se vacía  el fuego de mis calderas hervientes, tengo que afilar mis dientes y tragarme en dos bocados los pasos equivocados en los senderos cortantes, voy a apurar los instantes en mundos nunca soñados. Quiero repetir errores, equivocarme mil veces en el estanque y los peces con paraguas de colores, cacareados doctores por la veleta  del gallo desnudo en su hierro al rayo de mil tormentas nocturnas, y en tertulias taciturnas ser asno, mulo y caballo.

Trovero en Totana

Correcaminos parlero con el hatillo a la espalda vas tejiendo una guirnalda  con palabras, embustero, útiles de quincallero. Trueca tu mercadería de alquimia y astrología en bulería gitana que vive y canta en Totana jarchas de la morería.

Noches desveladas

La noche guarda secretos que  desvelan en los  días. Las pérfidas geografías talladas en amuletos donde quedamos sujetos en nuestros propios disfraces. Te busco no me rechaces sigo siendo clandestino cuando en el juego adivino lo oculto tras antifaces.

La brisca de Luis de Larrinaga Ibarra.

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En la cocina del caserío, domingo a la tarde o cualquiera otra después de la faena y el sustento. La familia juega  a las cartas con la confianza de saberse cotidianos en la vieja mesa heredada que habrá visto pasar cada jugada y cada comida de muchas generaciones. La familia y sus pequeñas  trampas en el juego aquellas que se asemejan a las que se tienen que hacer en la vida, y el niño con su madre atendiendo el juego de los mayores desde esa lugar donde la infancia aprende el ingrato y feroz pasar de cada día. En las tonalidades grises que dibujan las escenas de las jornadas. El gris plácido del hogar y sus pesares.  En el enlace una breve biografía de Luis de Larrinaga Ibarra.  http://www.euskomedia.org/aunamendi/86634

Día de la Música

¡Música maestro!, que hoy es el gran día, venga aquí la orquesta marcando compases de claras mañanas y bonitas frases que alegren las caras con su melodía. Tomemos las notas que en su rebeldía dibujan la luna en sus cuatro fases y forman cimiento del mundo en sus bases desde la verbena a la romería. Seamos corcheas, negras, semifusas, claves de segunda con el sol encima en tonos mayores y escalas confusas. Música maestro que tanto se estima la voz que entonase canciones ilusas bajo las estrellas que una dona prima.

Reloj de sol en Alcalá de Henares. A Miquel

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El reloj que del sol se esconde por que no se marquen las huellas del tiempo en su piel de piedra de la sierra norte. Cuando en el se abrasan de seco deseo los mismos amantes  en viejos amigos que en  penas pequeñas y grandes se rompen derretidos,  desalados, descalzos, dominados a su paso inadvertido pero firme y sin avisos.

Otro soneto en una tarde gris entusiasta.

Evoco   mis tardes   en   tono pastel con cierta desgana de muñeca loca creyente de un mundo en que todo se toca y   se legitima   del rosa al papel. Es un ejercicio que eriza la piel desnuda   en el aire   al tiempo que invoca una letanía   en su arpa de boca: El precio que paga por   el carrusel. Prefiero las tardes de gris   entusiasta sin más apariencias que me contrarresten en tapetes verdes de punto y canasta. Espero así mismo de quienes me presten sus tardes vacíen su fe iconoclasta de titiriteros   y no se molesten.

Palabras repetidas

Desgarro palabras, que en mis diccionarios no caben bellezas ni estéticas raras sino sólo gritos y otras deudas caras, en días de espinas que sangran calvarios. Rujo como fiera en alternos horarios, mis íntimas quejas sólo son tararas, adorno en la cinta en sombreros aimaras que aceptan los días de sus calendarios. No es tan sólo el hecho de mi autocensura, ni que me equivoque en todos los senderos, es esta inconsciencia que no tiene cura. La querencia ésta, para ser sinceros, en el ojo tuerto de la cerradura que se encuentra a veces en los basureros.

Andrómaca. En el paseo de Recoletos, Madrid.

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Andrómaca apenada y silenciosa, en medio del gentío deambulante, perpleja y taciturna en el instante calcado de tu furia temblorosa. Doliente perdición de mariposa expresa el frenesí de tu semblante, el útimo tirón en tu desplante de hierro y de mortal; y no de diosa. Si vienes, al Madrid de los asuntos -viajero de moral y pies inquietos- de artistas y banqueros o presuntos. Del Prado,  en tu pasar por Recoletos recuerda junto a ella a los difuntos, no olvides presentarle tus respetos. La fotografía es de Carlos Viñas-Valle, podéis ver otras de sus imágenes en el siguiente enlace: http://www.flickr.com/photos/madridlaciudad/page99/

Décimas innecesarias.

Dices que ya no te escribo  con el lápiz del cariño, que no te canto y que riño, y ni paloma ni olivo te ofrezco, y que soy un niño al que dan tontas rabietas; que ya no tengo recetas mágicas,  y mis palabras son reclamo para cabras alocadas en chancletas. Y vas teniendo razón soy cada vez más payaso que en la pista no hace caso sino al flash de la emoción, que en la propia  situación de lo cómico se pierde. Látigo que araña  y muerde en la banda del mensaje del fantástico viaje al mundo del aguaverde. A veces un tonto orgullo configura mis archivos, y  en parajes obsesivos todo levanto y destruyo y  el trueno es leve murmullo que en el inmenso huracán hace al lagarto caimán que ni en calma ni en tormenta marcha sin pagar su cuenta como cualquier ganapán. El enlace en el acierto y  en el error se vincula y  determina su gula en un enroque de experto. Escribe a campo abierto en lenguajes ordinarios de unos y ceros binarios: Relaciones y manías por boca de tonterías en corruptos calen

Orgullo Perroflauta. A Antón. A Neorrabioso también que le copié el título.

Lirón buscavidas juega a malabares en calles de apremio  que siguen la pauta . Atiende por perro y de apellido flauta y  es mejor persona que mis otros pares. Sueña con la luna como un astronauta de un cosmos vacío de tontas premisas y  reyes que busquen felices camisas, tan sólo palabras sabias de un amauta.* Carga como todos,  temor y sonrisa en rola de suerte de viejo  argonauta díscolo que surca la difícil rauta* del heterodoxo  que viaja sin visa. Veamos si suena otra vez la flauta, hago un poco  el asno y de casualidad, diga  cuatro notas que sean verdad. Aire doy al verso y será  aeronauta. Es de Perogrullo esta realidad: el ciberpoema de este  cibernauta busca las palabras que riman con jauta* en soso aderezo  de virtualidad. Casi todos somos y se nos incauta, por lo que tenemos,  lo desconcertante ¿Y no es merecido dar un buen desplante? Si tanto te gusta,  dime perroflauta. Amauta: En el antiguo imperio de los incas sabio o filósofo. Rauta: Ruta. Jauta: Soso, insíp

Cuervos de París:

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Me gustan del cuervo sus plumas sombrías, sus roncos graznidos y su desparpajo, y esa petulancia de loco a destajo, orillas del Sena,  las mañanas frías. Ese entrometido con voz de estropajo como un “robespierre” en la guillotina, héroe resistente de tierra angevina que saca partido a cualquier comistrajo. Me gustan los cuervos,  son gente muy fina, crápulas  ruidosos que huyen de los lunes,  tipos  de  comedia del  amado   Funes  en la bella casa   suelta y libertina. Con  sus melodías de negros betunes, laudes cortesanos en  Nuestra Señora que al gran Carlomagno sirven por ahora, Cabal diplomacia los supone  inmunes. Me gustan los cuervos que al llegar su hora al bistrot se acercan a por sus viandas y  allí te requieren  si en  algo les mandas. A medias se ríe y a pachas se llora. Me gustan los cuervos,  vitriólicos randas, que embaucan turistas en la torre Eiffel con cierta tristeza,  siempre en su papel de superviviente, y vuelta a las andas. Existencialista que a sí prop

Vals. A Lidia Palazuelos, actriz. Será Doña Inés en Alcalá de Henares.

 Un poeta dijo: "esa música   amada"                                                                                                                 que nunca puede ser oída".   Konstantino Kavafis. Este Vals de los Espejos suena en do menor brillante, es el tono dominante que aumenta cuanto más lejos se perciben sus reflejos. Sus notas sentimentales, entre ahogos de cristales, respiran tanta inocencia que van pidiendo indulgencia por sus excesos morales. Se apetece de tal danza que se nos presenta ajena, anhelo de luz serena, que nuestro oído no alcanza; concierto de la esperanza de un paraíso al relente: ese espacio recurrente en la intimidad consorte que aporrea en pianoforte el deseo adolescente. Imagen que nos revela en el líquido vital, determinismo causal que en cada individuo hiela el surco que lo tutela. Este vals desconocido que interpreta desmedido el complejo de la idea es verdad, porque nos crea, vida con voz y sentido.

Mercados

Figuras globales de mundos exhaustos en la bancarrota de los mercaderes, que apuestan a manos de locos crupieres, dueños de los ases de oros y bastos. Que se encarguen otros de los rotos trastos, ellos en el gozo de extensos   placeres y aquel que no pueda viva misereres que no está la caja para tantos gastos. Hay quien les acusa falta de conciencia -por no saturarse y después   que sobre- inútiles juicios sobre la decencia son sólo palabras que no dan ni un cobre, quédese   el   resumen en esta sentencia: El que quiera gules que no nazca pobre

Retrato

Adeptos a las fauces del acero que siembran en racimo la penuria sus rostros encalados de lujuria imitan en la farsa al pordiosero. Filántropos del asco y del dinero marginan a quien temen con la  injuria meliflua charada que su furia aplica en caridades de ropero. Parásitos del sol de los comunes vestidos de exquisitos adelantos embarran los domingos y los lunes. Las moscas del vinagre, sus encantos, y el lujo de la usura que en betunes, podridos del olor, duelen a tantos.

Más esperaba.

 Madruga el ingenio por la antigua senda que baja a la playa de las utopías, vivo, en la esperanza de sus fantasías, sin asegurarse ni quedarse en prenda, en sus laberintos aunque no se entienda, inquieto y redondo como una borrasca, perdido en un cosmos de ilusa hojarasca que enreda los signos y los despereza en un arrebato, con gran ligereza, que al final resulta sólo chamarasca.* * chamarasca: leña menuda que prende rápido con gran aparato y que queda en nada.

Los cuatro soles de la Axarquía. A Rocío, Aurora, Rosa y Luisa.

En la tarde pulcra hallé la hermosura de las cuatro rosas ¡Luz de la Axarquía! Díjeles:  auroras,  por vos penaría alegre  el rocío de mi travesura, Luna y yerbaluisa,  mal de amor sin cura. Para bien serviros este caballero, trovador sin cuento y harto lisonjero, dejara sus predios viejos en Castilla por gozar, señoras,  cielos de vainilla, mares de biznaga, tomillo y romero. Quedeme  prendado de los cuatro soles, cautivo en los ojos de tanta belleza gentil  y creada por Naturaleza entre los carrizos y los girasoles, rehén de sus rizos y sus tornasoles. Hurís de la sierra, de la mar serranas quién feliz hubiera las cuatro mañanas por ir a los cerros y en atarazanas armase  galante graciosos veleros a contracorriente,  vientos zalameros que en graciosos versos conquisten sultanas. Radiantes y francas y tan retrecheras que En olas de espuma cascabelearan, como en realidades tormentas aclaran aun cuando el deseo vuela y es de veras, imagina y surca perfectas quimeras verás que no es fá

Aire de ahora mismo.

Se pasan los días con humo de lilas y espesos señuelos de inciertas presencias, además se juntan en ruido de ausencias las más perezosas causas que destilas: ecos diluidos en marchitas filas mientras todo pasa como en baratillo, revuelta la tierra a azada y rastrillo entre humores vagos de mitos celestes y lobos humanos obtusos y agrestes que se manifiestan en batiburrillo. Algo en la memoria se atasca y repite como en ese cuento que nunca se acaba, cuando en la estulticia torpe se desgrava la indecencia humana, y el amor se omite por que escandaliza que angustiado grite quien muere en olvido sin ser diferente, sino como todos, moneda corriente que engorda la bolsa del etéreo impío, nudo corredizo que da escalofrío. Gélido verdugo; dice que lo siente. En un aquelarre de "psicomanías" que arañan la sangre de las espesuras incógnitas breves de rotas figuras en un laberinto de "archiapologías"  teledirigidas en haces de guías. Todo se repone

Décimas a Thiago, que me dio el carnet de poeta y me aguantó la broma

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Justo es lo necesitaba, el documento expedido de vate iluso y perdido al que se le cae la baba. ¡Cómo que voy con cachaba! elegido del Parnaso que siembra estrellas al raso, nocturno y patibulario, tan tenaz y atrabiliario que envida* marcando el paso. Soy poeta con carné por tanto soy un "valé" de las musas y de Apolo y del bombo de manolo vino español y bufé. Aedu soy mas de chiste, un grano, acné, y hasta un quiste para la literatura. ¿Un bardo yo? Criatura: Un juntaversos que insiste. La poesía es otra cosa, un quejido alborotado, un numen extraviado, un vuelo de mariposa en la llama de un rosa, un camino sin respuesta a la sombra de una siesta en el asfalto de agosto, un destello a contraposto en la clandestina fiesta. Con gusto acepto el donaire aunque soy más bien coplero popular, barriobajero, que un trovador al desgaire, hombre que respira aire y sangre roja en las venas al que le vencen las penas como a cualquiera mortal y qu

Décimas en soliloquio

Hablemos del bien y el mal: nuestra vida se construye -en el oficio que incluye una urna de cristal como razón principal- en busca de un pensamiento abrazado al sentimiento del alma y su mecanismo. Origen del solipsismo que repetido frecuento. Vuelvo, y todo se contiene, superponiendo el lenguaje como el único bagaje que   a mi relato conviene. Es el metal que mantiene mi escultura en el sujeto, cual retorcido esqueleto, en el laberinto abstracto; mas sigo y no me retracto al perseguir lo concreto. En el edificio estable, monolítico y rocoso, se torna el poder odioso oculto su lado amable. Una curva variable en el límite tangente de mi círculo, insurgente, desclasado, proletario, libérrimo, presidiario, de ideales indigente. ¿Dónde habita la decencia? ¿y el nivel? ¿qué nos iguala? En realidad…. me resbala su renombrada excelencia. Sólo un fuego sin clemencia -mi reflexión inaudita que extraña me delimita en el espectro sinóptico- transmite por cable óptico su trayectoria infinita.

Pasos

Por los callejones de la indiferencia paseo las tardes grises y vacías, así se conforman falsas geografías en imaginarios de hambre y transparencia. Divago entre bloques de prisa y ausencia en mi plataforma de memorias frías de cabezas huecas en anatomías de cuerpos celestes con poca conciencia. Los pasos errados que nunca corrijo son más de tugurio que de procesiones que en malos ambientes soy cliente fijo. Las eternidades no son mis cuestiones que es corto mi tiempo y en ello me rijo para que me inclinen otras devociones.

Imaginada realidad.

Jornadas de inmanencia en la clausura de un roto intrascendente en el bolsillo pintadas de ceniza y amarillo marchito: el tulipán de la ternura. En todo este rodar que es amargura y sopa en alquileres de cepillo, en puertas de antipático pestillo tapiadas a benéficas locuras. Al fin la realidad es lo decente y rindo ante el botón de la evidencia la imagen fantasiosa de la mente. La clave es un paisaje en la conciencia impreso en una página corriente, secreta y subjuntiva por prudente.

Al desamor.

De males de amores vienes bien servida, tan desgobernada en esta tormenta desacelerada, brutal y violenta, que te descolocas y andas afligida. Si hasta el salvavidas lo pusiste en venta perdiendo de vista el noray del puerto, quedaste sin agua en pleno desierto y para remate pagas tú la cuenta. Tanta nota suelta en este concierto -de armónicos breves y allegros escasos- va dejando huellas de ruido,  y traspasos autocompasivos de ambos ojos tuertos. Porque consideras tuyos los fracasos poniendo tu empeño en sembrar en baldío como se remonta la pena en el río: si se caen al suelo se rompen los vasos. Piensa en la guitarra que allá en el bohío con las cuerdas roncas desentraña el duelo, que aunque no te alegre ni otorgue consuelo entre sus acordes hierve mate frío. Este polo norte de camas de hielo, de calles aprisa donde nadie llega, verás que en sus artes a todos nos ciega: empuja,  y de pronto te ves en el suelo.

Breves pensamientos. A Scarlet.

La grave brevedad de estos sonetos que inspiran estas aves migratorias a un paso de saberse meritorias si bien tras superar múltiples retos. Las  formas, la cadencia, los objetos, lo típico en cadenas sucesorias vertidas en arcaicas divisorias que ya no se conjugan en sujetos. Sin límites  -el cosmos no los tiene- en esa transfusión de siderales que orbitan en los íntimos motivos. La autónoma razón que los contiene levanta inconsistentes materiales, escasos de valor pero muy  vivos.

Sueños de agosto

Ardía en los calores de un agosto un cómico arlequín mientras soñaba en dioses que nacían en la lava de un áspero volcán, flaco y angosto. Quimera fermentada en este mosto, apócrifo en barricas de alcazaba, novena entre la décima y la octava de bajo precio o al fin sin ningún costo. No hay sitio donde vendan estos sueños que nunca son verdad ni son mentira no quieren sujetarse a malos dueños ni pueden ser el blanco de la ira son algo que se encuentra entre pequeños y grandes al sentir que el mundo gira.

Sujetos determinados. A Miguel Hernández.

Versado en maquinarias estelares, perito de   extensión ilimitada bostezas   infinitos a pedradas con   riesgo de un acierto o centenares. La trama que está urdida en tus telares se lleva con el tiempo a bofetadas y apura cada plazo a bocanadas sin más finalidad:   ¿dónde   te ampares? Quizá no hay decisión en la respuesta y   es poco rigurosa la pregunta si pienso   en el   sujeto de la   apuesta; solo es   casualidad y aquí se   apunta, no somos convidados a esta   fiesta uncidos nuestros cuellos a la yunta. ¿Me disculparía el poeta alicantino estos torpes versos? 

Una estrella del rock

Una estrella del rock y el infortunio en la cresta violenta de la fama. Marioneta de un triste psicodrama en su voz de lobera en  plenilunio. Desdichado juglar sin pentagrama, fugado en diagonal de los abismos porosos y engendrados por si mismos en una brevedad de telegrama. Arritmias en  mortales absentismos, cadentes y en concierto de amarguras del éxito en las cumbres más oscuras cubiertas de dorados espejismos, Pagana en el altar de las conjuras de estúpidos cofrades de la envidia pudientes de la usura y laperfidia tatuada en pagarés y en escrituras. Pequeña muselina en una lidia de roncos jabalís y chatarreros armados en sus trajes de embusteros sujetos a la piel de su desidia. Tenías que perderte en agujeros malditos de autoengaño y mala estrella amarga en cada cuello de botella, lucida  en venenosos compañeros. Si el filo es muy agudo más se mella y tiende en su dureza a quebrantarse al punto  que  termina por quebrarse igual que rasga  el aire una centella.

De cuando estuve de espectador en el programa Sálvame.

Estuve no hará ni un mes de espectador en la tele -llegué cerca de las tres que a las cuatro empezar suele- en un programa que dicen flotador o Sálvame, que no se a que viene el nombre Don Mendo, no hay quien se asombre, si en la boca de esa gente, habréis comprendido vos sin duda, es lo corriente que no hay salve allí ni adiós. Va y me dice una señora: "Caballero ¿qué es usted? viudo, soltero o casado yo lo quisiera saber que he visto que con sus ojos me ha hecho una gran merced voy a tirarle los tejos si me pareciese bien". Discúlpeme la señora, díjele con timidez, no me tire usted de eso que me descalabraré. No me arañó en el momento mas con ganas la dejé. Me dijo con mucha sorna lo que es usted ya lo sé un tío borde ¡avinagrao! que en la cara se le ve. Total que empezó la cosa cual todo, por el parné y un calvo de aquellos dijo  a otra calva no se qué, se metió uno de bigote terciando por no sé quien, tercio era por las varas que a gritos piden los tres. ¿Lo qué hablar

Humanos ¡Peligro! A Francisco Martínez Morán y su excelente libro Peligro de Vida.

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Peligro de Vida  de Francisco José Martínez Morán es un libro de cuentos poéticos, de relatos breves que nos ponen en la situación de todas las víctimas y de casi todos los verdugos, no toma partido sólo es como uno de esos avisos a navegantes de las contingencias de la singladura por ciertas coordenadas marítimas; aquí las coordenadas quedan circunscritas en todos y cada uno de los espacios en los que se desarrolla el género humano, en esa consciencia que nos sabe en Peligro de vida. ¿Pediste permiso cuentista imprudente para señalarnos lo que no se olvida, lo que cruel desgarra y es tan homicida? ¿Al género humano? ¡Esa mala gente! Es poco juicioso hurgar en la herida, firmar que se gozan mortales torturas. No lo imaginaran deidades oscuras que entre sí no hallan peligros de vida. Verdad que repasas todas las culturas donde se pasean el duelo y la muerte. Total. Aquí rige la ley del más fuerte que alberga en nosotros todas las locuras. La airada sevicia que n

Intención indescifrabe.

No atrapo la intención que en todo caso se asienta en el común de los mortales que observa entre fatigas materiales las puertas que conducen al fracaso. Indicios que argumentan el ocaso Sumido en este reino de cristales que escribe en abecés sentimentales llegando  a todas partes con retraso. Admito la total incongruencia que mueve cada letra y me gravita en esta delación de la conciencia. Es todo tan sutil que resucita la burla sin disfraces, ni indulgencia plenaria, de manera gratuita.

Los astros y yo.

En el universo el caos ha escrito -con cierta evidencia- un orden concreto de energías locas e inmortal secreto del nucleo prensado hasta el infinito. Estrellas mutantes irradian un grito de luminiscencias con poco respeto por las ecuaciones, en un alfabeto donde la palabra es un meteorito. Mientras tanto sigo anclado en el barro en el que gravitan torpes esperanzas de luna y luceros de osas y  carro. Pienso que se toman muchas confianzas todos estos astros, y en su despilfarro de giros eternos rinden mis andanzas.

Letras impuras.

Pasea por   mis letras un invierno en una digestión de asfalto y ruina, contiene algún remedo de rutina su paso entre las hojas del cuaderno. Exigua ejecución de lo moderno, discurso de carbón que contamina el uso que al azar se determina al frío del calor de cada infierno. Metódicos acordes sin licencia -en un negro café sin apellidos- convierten la conducta en experiencia. Retoma aquel camino del olvido, perdida en cada labio la inocencia, resuelta cuando anuncia lo prohibido.

Sin una buena mano

Apúrese ese trago compañero que envida al contrapunto nuestra suerte dejándonos al cabo de lo inerte sin tono en el tapete y sin dinero. La astucia de un magnate petrolero que abrasa en sangre negra -sombra y muerte- en este sube y baja que divierte a sotas de diamantes con sombrero. Levántele los naipes de ese juego que es sólo un solitario que adormece las salvas de un gentío en la impaciencia. Se obliga a quien arrastra en su indecencia la marca del tramposo, y en sus trece recurre a toda página  su ego.

Mayo en Sol ciudadano

  Se extrañan, verá usted, de que se indignen, aquellos que les sufren en silencio y digan con pacíficas palabras que pasan de los dichos a los hechos. Se asombra en su sofá su señoría que el sol esté alumbrando a tanta gente y no se muestren todos fascinados con esta pantomima que se ofrece; anímese y proclame como ellos, usted que los contempla displicente, soñando, si es que puede, imaginarios posibles, realidades más decentes. Discúlpeme si chocan mis razones con tanto privilegio del de siempre. Convenga que resulta fastidioso este pasar la bola y esconderse, diciendo que la culpa es de los otros, ladrando a voz en cuello sin morderse; permítanos, sin miedo, a que se hable de olvidos y ambiciones en roquete, de deudas y favores pagaderos por todos los que nos llamamos gente, y más, y mucho más que usted sabría si no pavonease sus laureles, que aclaro por si existe alguna duda que sale del bolsillo de…ya entiende, bajando un rato al suelo ciudadano que el polvo de la calle es medio

De vuelta, un soneto barroco y vacío.

Volveré tomado un soneto barroco con mucha prosapia y ahíto de lunas metáforas huecas y frases "viejunas" gran atildamiento y que diga poco. Con buena presencia palabra de loco o lo que es lo mismo: poeta en ayunas en un alba antigua, canciones grajunas entre dos quimeras por si me equivoco. Solo yo a mi mismo me pongo barreras que son en cadena turbios pensamientos, a pesar de todo ajeno a fronteras. Al deconstruirse se fingen violentos en la inquieta farsa sin abrazaderas donde se amalgaman tantos sentimientos. Tal como se dijo aquí queda escrito con mucha bambolla y relleno poquito.

Nos vemos por ahí.

Supuse que mi alma en venta tendría ningún valor y comprobé craso error que por salirme la cuenta tan solo un euro cincuenta pude sacar por su peso, con ella hice un caldo espeso que amalgamara razones y entre estas y otras cuesrtiones volví a hacer hilo en el hueso. Adiós que esto se termina que ya no tengo más ganas de santos ni de peanas, ni de oler a parafina enclaustrado en lo que opina quien por gusto se encadena a una fingida condena de sortilegios y sombras de ácaros en las alfombras y brujas de luna llena. Voy, vengo, y me llamo andanas, triquiñuelista en refranes, satíricos ganapanes que en una orquesta de ranas entre ceres y dianas se disipan tierra adentro, en nada y nadie me encuentro ni participo en coloquios sino en absurdos cronopios de las márgenes al centro. Nos veremos por ahí, o no, que no importa, acaso,  en el filo del fracaso se instala siempre por mí la imagen y es baladí una pretensión distinta e igual me da cuando pinta

Clarividencia. A Ruth Domínguez.

Se cuenta entre esa nómina de locos -expertos en humanos intereses- que escriben en ligeros sirventeses arreglos de acertados tontilocos. Trasmuta sus conscientes comecocos que encuentra en esta senda de cipreses y enfrenta sin licencia los reveses causados por ayunos “marimocos”. Discurre entre tañidos populares las cuitas de aserrín y calabaza que anidan en zozobras de lagares. Medita en un trajín de pan de hogaza, lumínica visión de verdemares, abierta a un horizonte de melaza.

Lucido son.

Despierto esta noche de añiles asiduos espíritus claros sin ceremoniales, potencias distintas a las numerales, las que se contemplan en los individuos que a la inteligencia se muestran asiduos, los que son en cuenta gastos marginales, gentes que en la vida se instalan leales en la resistencia de ingratos residuos. Sombras residentes en lunas menguantes con la viva gana de un gato en penumbra que arrastra al exceso a los diletantes, en la paradoja a lo que se acostumbra y se escandaliza, o no, a los biempensantes, fieles de la nada que un vacío alumbra.

Gracias Señora de las letras. A Ana María Matute.

Tu vuelo inventa gozo, risueña golondrina, galante dama airosa de letras placenteras, los cuentos que imaginas descubren primaveras, palabras tan discretas que amansan volantina. Visiones de revuelta, en tiempos de hornacina, salpican tus paisajes de magias y quimeras venciendo en la ponzoña de intolerables fieras que quieren afligirte en la tarde amarantina. Tu voz calla la cuita sombría del ocaso en juego de escondites con silfos y nuberos, alegres edecanes que atrae tu porsiacaso. Tus duendes dadivosos, humanos compañeros, contentan a los tristes que aprecian en traspaso, radiosas salamandras que incendian nuestros fueros.

Charada en presente de indicativo.

En presente un borroso recoveco que precisa el valor del sustantivo donde suele el pronombre posesivo compartir sus ardides con el eco. Artimaña de mísero muñeco declinada en el modo relativo más un grado común superlativo se resuelve en discurso boquiseco. El total de una cómica elocuencia sustituye la argucia por la coma en abierta sesión por conveniencia. Laberinto de juegos por idioma, extravía el lenguaje con frecuencia, barajado en la jerga de la broma.

Una tela de araña

Ya no queda nada, de veras, no queda; yo quise arreglarlo, pero no he sabido, pude ser más listo y más tonto he sido; olvidé que sola se mueve una rueda. Que la bola gire, que es falsa moneda, que en mí lo derecho se torna torcido, que piso cuchillas, que me he convencido, que sólo en pavanas mi mente se enreda. Yo sigo tejiendo mi tela de araña tendida entre grietas de un muro vetusto; de un solar, reducto, de vital maraña. Si soy juez y parte no puedo ser justo; del Sol a la Luna mi ilusión me engaña; en mi mundo, aparte, vivo yo con gusto.