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Luétiga. Tyto Alba. A Eva sin más.

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En el bello rostro de luna creciente esperas la magia las noches en vela, despliegas tus alas como carabela que cruzase mares buscando el poniente. Temida en el bosque tu elegancia vuela entre las costuras de viejas encinas a tus pobres presas en mañas fascinas, es trueno   tu grito que la sangre   hiela. Estirada y grave yo sé que adivinas el fin al que llevan las carreras locas, sabes del futuro y no te equivocas, les cortaste el paso y los eliminas. Verterás la sangre de aquello que tocas mas sin penitencias por ser lo corriente, tu naturaleza se hace presente como la corteza dura de las rocas. Silba el viento frío tu canto y no miente cuando nos desvela en su saber terreno que son necesarios lo malo y lo bueno si en esta existencia nada hay diferente.
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IX- Hipocampo. A mi amigo Paty Sancho Azaña.

Eres criatura la más singular, la pieza nerviosa de un bello ajedrez, la más delicada en su timidez, única y sin patas que sale a trotar con todos los peces del fondo del mar. En derby animado hasta el atolón donde es juez y parte el fiero Tritón bajo cada ola sigues tu carrera, hay quien te destina para una pecera y tras ventanales guardarte en prisión.
X-Iguana. A mi amiga Ana Orbaneja GildeBiedma . Loto libertario de ardientes pantanos se cuiden los tontos de tus duros dientes y de tus feroces fauces los parientes esos que la usura llama y dice: ¡Hermanos!. Tiburones quieren ser y son gusanos que tanto te temen y de ti se espantan por esas razones y visión que plantan de quienes adoran a un ser superior, dueña de las aguas de un mar interior espíritu y totem de pueblos que cantan.

Licaón. IX del Bestiario Burlesco.

Siempre con los tuyos que la adveridad tiene muchos rostros y aquí en la sabana andar en la alerta puede a la galvana y queda a la mano cierta dignidad. Ay, quién aprendiera de tu humanidad y a pasar los ratos en la madriguera donde no le queda a la envidia siquiera un solo resquicio, que es suerte el trabajo y la lucha al día, que de arriba abajo no tenemos otra que la vida fuera.
A comer que Senén nos guisó la sopa esperad si queréis que se enfríe, quema, que me sirvan un huevo con clara y yema y me piquen jamón y el tinto en la copa. Qué al salir al otoño me sobre ropa y el lucero del alba traiga un dilema: ¿Si queremos torreznos o buenos lomos? Como a un niño le gusta cambiar los cromos me apetece el puchero y un buen cocido entre pecho y espalda   y echo al olvido que ya tengo en la boca los dientes romos.

Marmotear. a Amparo.

Conjugaré la indolencia sin preaviso ni argumento me aplicaré bien al cuento de la mengua en la conciencia. Sin ninguna transparencia antes de decir ni hablar habré de chafardear y chitón y despacito por no dar un fuerte grito me verás  marmotear.