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Décimas antiguas.

Teniendo fe se es más fuerte; nada acompleja en la vida aunque se sepa perdida que todos llega la suerte de la hora de la muerte. Nada importan los caudales ni si uno vistió retales sino lo que hizo y dijo; se nos ha de juzgar, fijo, por nuestras obras mortales. Hasta el día de morirnos mucho hemos de aprender; no te lo quieras perder que hasta el momento de irnos al mundo habremos de abrirnos y ganarnos el sustento; adquirir conocimiento y la verdad perseguir, ya nos tocará partir; vivamos con gran contento. Perderán tiempo y compás a quienes pueda la ira o su hipócrita mentira tirando siempre hacia atrás; ¿es así, tú me dirás? Si acaso un mal se desea al prójimo, lo que sea, en ti propio se refleja y es enfermedad que deja dolor, y además marea. La propia casa en amor, un corazón verdadero y un sentimiento sincero vencen a cualquier dolor, viéndose de otro color los problemas y los males si verdes son los cristales y mutua la confianza cuando el fiel de la balanza tiene sus brazos ig...

Sueños, ilusiones y engaños.

Un sueño, desengaño de ilusiones, quimérico reducto del ocaso, bramido enmascarado de payaso, descarte alucinado en mis ficciones. Un sueño perseguido en proporciones simétricas que encuentro en cada vaso, amargo de placer, de vino escaso, delirio incongruente de emociones. Un sueño que he fingido en lo imposible y oculto en una niebla subjetiva; mi propia desvergüenza incorregible. Un sueño me sorprende y me deriva, en un globo de helio, dirigible, hacia una realidad introspectiva.

Utópica urbanidad.

He sido una unidad en la mixtura, metálica emulsión cosmopolita, de un mundo que una raza habita: Utópica y plural flor de locura. Da forma a la razón sin impostura. Acierta, aun derrotada, si palpita la llama de su apuesta pues crepita; disolviéndose en el humo su armadura. He transferido su paz a mis lugares ajustando la cuenta al resultado: compraventa de amor en lupanares. Creaciones de un genio realquilado, en el verbo aprensivo, sin altares de algodón o alabastro cincelado.

Pausas y licencias.

Tomé el vino de tus labios rojos en la espléndida tarde incombustible, bajo el sol aterido del invierno con un beso fugaz, vibrante y triste. Enredé en los espacios y las sombras entre abrazos de arena y tus mohines; presencié, azabache, mi aislamiento de este antiguo pesar que se repite. Derroté en mis trastornos la manía, acertada a vencer por lo terrible. Disfruté en una pausa malograda tu altanero rubor que hoy me persigue . Sometí mi razón a tus caprichos cotidianos y espesos, siendo firme, solo encuentro aparejos destrozados y un paisaje lunar: mis cicatrices.

Un caso para un detective.

Silbaba el matemático romances de Arlequín y el viejo catedrático peinaba un peluquín, el caso es muy dramático dijera el inspector: no me parece estético que a un pobre profesor con cianuro sintético le causen tal dolor. Argumento mayúsculo, resultan sospechosos personajes de músculo y algunos poderosos. No habrá un lío minúsculo. -Pregúnteme caballero que yo le responderé mando aquí soy el primero. Por la posición se ve que esto ha sido un accidente. ¿Y qué quiere que le diga? pasan aunque no es corriente. Que el trabajo tiene miga y se le ha de hincar el diente. -Señor yo no he preguntado -Otra vez se adelantó -Este bobo la ha pifiado -El pastel se descubrió. -Detendré esta vez mi enfado. La investigación es mía mientras aclaro el asunto que yo soy el policía y usted puede ser presunto autor, hoy ya no es su día.

Intentos fallidos, la risa.

El trueno es bramido que escapa a la risa de Zeus tonante, el viejo rijoso, gruñido de fiera o abrazo de oso; la llave que guarda el vino de misa. "Me troncho, me parto, soy el más chistoso": dijo un humorista ayer por la tele, yo lo estaba viendo y me dio un telele, este tío tiene la gracia en el foso. A mi me hace chiste si veo un pelele de trapo o de hule pero con sombrero y camisa roja, se me ve el plumero, me gusta la rubia con el ukelele. Yo muero de risa cuando en mi agujero, covacha o taberna, apurando un vaso de dulce embriaguez cuento cada caso que siendo poeta soy un embustero.

Disparates de juntaversos.

¿Queréis que recite yo? ¿Y si no se declamar? ¿No me iréis a regañar si no me sale la voz? Poetas que viajáis entre las nubes al son de liras y otros instrumentos cuidad que en cada curva de los vientos están poniendo multas los querubes. La cuenta de los puntos no la subes si pierdes el control de los momentos y a ver con que funestos argumentos te enfrentas al señor de los murubes. ¿Y que tendrán que ver los toros bravos en esta circular de los aedos? será por no tener quietos los dedos. Pues ya que se quemó ayer el Parnaso dejo mis patochadas y a este paso sacaré mi martillo y a otros clavos.