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Cátaros

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Murallas de Carcasona corazón del país cátaro, el estandarte y el lábaro, la gárgola y la corona, misticismos de gorgona; ...cruel espada, tiara terrorifica dispara, contra tu ser, su avaricia en oropel de impudicia: la vida que te matara. La noche de las auroras -el terreno enloquecido- va el aire dando un silbido por las piedras redentoras. Te descolocas y azoras ...ante tanta intolerancia que -a una rebelde fragancia en las gentes bondadosas- muerde y va trillando fosas por la historia, es su sustancia.

Regreso

Vine y voy con sed espesa de barbechos y baldíos, arenas y escalofríos en madrugadas turquesa, sin pistas, que la sorpresa llegue hasta mi habitación -tal cual, sin invitación- donde el amparo cautivo, de ser libre y estar vivo en galerna y sin timón.

Romance casi esperanzado.

Pájaro de plomo y nieve, en el laberinto amargo de tu inconsciencia absoluta, cosechas lo que has sembrado. En las alas del deseo olvidaste que el cercano vendaval de tu avaricia alumbraría un fracaso. Puedes, si es que tienes hambre, gruñir mas lo harás en vano, lamentarte en tu codicia de armónicos destemplados. Imaginaste elementos, incógnitos y lejanos, en un segundo de soles que te abrasan por extraño. Piensas acaso en las sombras que se ciernen a tu paso y al no encontrar la salida te atrapa tu desengaño. Ves tú proa navegar en una lluvia de llanto vertida en lúgubres noches, insomnes, de enamorado. ¿No están los cielos serenos, el sol no es brasa en verano, no está la razón primero que el hábito de afectado? No anidan –contrabandistas- en las palmas de tus manos las caricias intachables, sí fuego que cuece el barro. Sólo es el giro, que en ondas de intermitencia, inexacto, devuelve la misma imagen a juego con...

Dramaturgo decimal, a mi amigo Sergio Barreiro.

Balsero del escenario. Doctor en totilimundis. Rapsoda de mapamundis. Son montuno -que en Brumario- interroga solidario con el calor de las venas, en tres actos sin escenas, por el injusto y portátil ayuno de caña y dátil en el hombre; y no de penas. “Cigüeñuelo” persistente por los claustros de Alcalá. Papalote que se va en una nube ascendente sobre un rizo que insurgente de formalidad escapa. Más prefiere arroz y papa con rizoma de camelia -sabroso de psicodelia- que venera de gualdrapa. Tragicómico voraz de textos de Fo y Esquilo viste al Henares de Nilo -Jeroglífico y rapaz-. Busca en sus versos la paz -"Sensu estricto"- cual Cyrano de Guanahatebey - ¡Mi hermano!- Avista el mar, y flotillas veleras en las Antillas, en sí mismo este cubano.

Cánon tributario

Puedes ser original en un chasquido ingenioso; el enredo caprichoso por un modismo casual o una locución vital en libertad pretendida, la tarea contenida en trabalenguados verbos de un coro, escuela de cuervos, que te da la bienvenida. El impávido esperpento interrumpe sin prejuicio la mecánica en su oficio de paralelo sustento, inocuo pero irredento, falaz para el enunciado en un concepto usurpado al giro de una saeta que en una hora completa se desenvuelve al dictado. El prefijo viene impuesto en un código de barras que no en fígaros y larras. Despacho de un presupuesto pasivo por descompuesto en trámites rutinarios. Gramaticales viarios en un esmero ruinoso, retraído y dadivoso, con los clientes diarios. Suma y sigue en tus bravatas alunado molinete tu pasión de matasiete baturrilla ideas baratas, ginebra con matarratas, en columna de opinión que un filósofo simplón conjetura en magnitudes a bulto de...

Loco II

Monótona inyección de subterfugios, urdidos en la copa de la suerte, esperan a que el monstruo se despierte horrible en su depliegue de artilugios. No busques, no se encuentran los refugios a mano cuando tú quieres perderte, ni escondas tu maldad bajo el inerte escudo que procuran los efugios.* Convive con aquello que te incendia y asalta en el momento inesperado, mas cuida a los demás de tu amargura que solo a ti tu acción te vilipendia y empuja como a lobo acorralado, hiriente,  al corazón de la espesura. *efugio, difugio. Evasión. Huida.

Loco

Es todo lo que soy y no conviene, la sombra que me cruza de repente, invade mi razón y recrudece la estúpida verdad que me enloquece y acaba contagiando en imprudente desacato a la paz. Esto sucede.