Décimas antiguas.
Teniendo fe se es más fuerte; nada acompleja en la vida aunque se sepa perdida que todos llega la suerte de la hora de la muerte. Nada importan los caudales ni si uno vistió retales sino lo que hizo y dijo; se nos ha de juzgar, fijo, por nuestras obras mortales. Hasta el día de morirnos mucho hemos de aprender; no te lo quieras perder que hasta el momento de irnos al mundo habremos de abrirnos y ganarnos el sustento; adquirir conocimiento y la verdad perseguir, ya nos tocará partir; vivamos con gran contento. Perderán tiempo y compás a quienes pueda la ira o su hipócrita mentira tirando siempre hacia atrás; ¿es así, tú me dirás? Si acaso un mal se desea al prójimo, lo que sea, en ti propio se refleja y es enfermedad que deja dolor, y además marea. La propia casa en amor, un corazón verdadero y un sentimiento sincero vencen a cualquier dolor, viéndose de otro color los problemas y los males si verdes son los cristales y mutua la confianza cuando el fiel de la balanza tiene sus brazos ig...