jueves 2 de julio de 2009

Interpretaciones

Intérprete del mar en adjetivos
profundos como fosas abisales;
apelas a las sílabas finales
en índole de halagos posesivos.

Se encuentran tus caracteres cautivos
en suerte de valores esenciales
sin ser ni más ni menos especiales:
Comunes para el resto de los vivos.

Disciernes el color de las botellas,
con mensaje o sin él, tal que emisiones
que no dicen porqué ni dejan huella.

No dejas de imponer tus condiciones
y el verso trae contigo tal querella
que embarca en el error por alusiones.


Más lugares.

Banco de piedra
Todos los días inmóvil, a veces descansa en él algún viajero sin destino,
yo lo veo desde donde espero que lleguen los turistas. Inconfundible y duro como los adoquines en los que se sustenta, camino y tabla cabal, termómetro del día. Solitario los días calurosos y más los fríos, sólo válido los días de otoño y primavera. A lo lejos las andanzas del cortejo nupcial.
La universidad cisneriana, un sábado a las siete de la tarde, increiblemente solitaria, parece que se pusieron de acuerdo para salir del campo del objetivo de mi cámara.


Los pasos buscando la sombra de la calle de los colegios, huidizos en lo que ayer fuera presidio y cuartel. Todo un símbolo de la España más negra en lo que un día y hoy son espacios del saber.

No escribo versos, es verano y la galbana puede con mi inspiración.


lunes 29 de junio de 2009

Lugares por los que paso a diario.

Reloj de sol
Pasa la vida del hombre
en el tiempo, su estación.
Hoy cautiva su razón
donde ayer perdiera el nombre,
el adjetivo y pronombre.
Sombra pueril y fugaz
agua ligera en el caz.
Cavila hazañas grandiosas:
Ínfimas son estas cosas.
La muerte es el capataz.


Ladrillo y piedra

Descansa tu piel viajero,
tus viejos huesos cansados.
Tus cabellos empapados
de sol y sudor, te espero.
Viandante pasajero
llegado hasta este lugar
Manda a tu sombra parar
y escucha como silencia
el barro toda presencia
de tu tosco caminar.




Lecciones del tiempo


Hoy y ayer todo es quimera,
sedentario o vagamundo,
obediente o iracundo.
En la enfática escalera
de la solana a la era
del árbol a la amapola.
A la pena de una sola
y errática dirección.
En la nutrida ilusión
de ser más que carambola.



San Ignacio de Loyola en la piedra





Fuente, zócalo, prefacio,
cáliz de sagrada forma
espada de fe y reforma
de tiempo, devoción y espacio.
Hoy las piedras de palacio
no son lo que ayer solían,
ni los rayos que traían
amargos padecimientos,
ni son flor de los conventos
los duelos que ayer se oían.


http://www.unpremioparamarcosana.org/

domingo 28 de junio de 2009

Heterodoxo


Duele algunas veces ser tan diferente,
parte de uno mismo, ave discordante.
Sentirse Virgilio siendo el propio Dante,
polilla en la noche, letra incongruente,
humilde avelilla hábil e inconsciente.
Aviso engañoso en un trato agudo,
entre virtuosos ir siempre desnudo,
agitado y loco sutil y ladino;
y que te señalen por tu poco tino
aquellos que quieren que te quedes mudo.


Forma heterogénea, astro variable
que recorre abruptos paisajes contrarios
en vasos distintos de vicios diarios,
pasar de lo oscuro y desagradable;
con quien no te estima mostrarte amigable.
Código de barras que nada organiza
para una pizarra ser barra de tiza,
dispuesto a ser todo menos juez injusto.
Ser bastante monstruo y dar un buen susto,
de algún universo la estrella nodriza.

viernes 26 de junio de 2009

Intentando versos

No encuentro las palabras, nuevamente
coincido en el desliz de las figuras,
me asalta el calambur en calenturas,
observo mi pasión constantemente.


Comprendo en inquietud más insistente
la estancia de mis múltiples fisuras;
disuelta en estas noches tan oscuras
combina con más dudas en la mente.


La búsqueda del sol quema lo escrito,
deforma de perfil mi pensamiento
y no halla su punzada de infinito.


Proyecta un plano corto su aposento,
en las líneas quebradas de mi grito
que expresa trastornado lo que siento.

martes 23 de junio de 2009

Sopa de palabras.

Era que se era un pájaro herido
rotas sus dos alas que ya no son sueños
sino dos secciones de un gran almacén.
Dijo una señora: “¡que te vaya bien!
en eso que pones tan grandes empeños,
se te ve tan joven y estás tan perdido.”


Ella se decía… esto es otra historia,
no muy diferente sino comparable;
opuesta en su seno, reglada al contrario.
Ayer he comprado cierto diccionario
que no aclara nada ni es un incunable
de pequeñas citas faltas de memoria.


Por la barbacana pasa tanta gente
que estoy decidido a contar de nuevo
lo que ayer contaba de un modo distinto.
De tigre furioso me queda el instinto,
mas por ser humano, discorde, me muevo
tengo muchas ganas, lo sé, últimamente.


Un resto me resta de rastro rebelde
travieso y revuelto, amotinador,
animoso y lábil, terco y turbulento
Soy un torbellino, amarrado al viento,
que no echa en olvido ser agitador,
no esperando apenas que el seso se suelde.


Con cada palabra voy soltando lastre,
me digo a mí mismo que soy jacobino.
Ando desde Jauja a las insurgencias,
me dejan al fresco tontas conveniencias
No quiero la gloria, ni renuncio al vino
aun cuando en sus vasos me lleve al arrastre.


Siendo un insumiso indisciplinado,
gato malmandado, un loro salvaje,
el recalcitrante más incorregible,
loco refractario, poeta ilegible,
potro desbocado, barco a la deriva,
contumaz, indócil pero no malvado.


Tenaz porfiado como Polifemo,
astuto y ladino como un Odiseo,
algo marrullero por lo tortuoso,
cuco y obstinado, relapso y jocoso,
crédulo intermedio de aquello que veo;
harto de encontrarme tanto insulso y memo.


Ya vuelvo al principio que no conté el cuento
me dio como siempre al paso otra idea,
cambié lo pensado por otro supuesto,
si no es un orgullo tampoco es molesto,
soy todo terreno, hago lo que sea;
así son las cosas de cada momento.

lunes 22 de junio de 2009

Oblicuas y paralelas


Me hablas un lenguaje tan preciso y significativo
que tiendo a perderme camino de tu infinito,
inserto en los idiomas peculiares
ajenos a hombres y dioses,
y sin embargo, tan cercanos a mí
que darían una proximidad a mis horizontes.

Son propios en sí, propios en conjuntos y subconjuntos típicos ,
enlazados en inconfundibles y adyacentes fronteras del inconsciente.

Prueban en puridad los límites, casi exactos, que configuran una recta y sus vectores
regidos por los términos impresos en la cabecera cardinal de tu sustancia.

Sella conmigo y para mí los orbitales formularios
en medio de una luz espectro atómica
y supón que la cuántica es perversa en proporciones.
Que su núcleo es divisible y se persigue
como se busca un verano de cálidos
atardeceres rojos y muy vagos;
y sus medidas en la hoja de la acacia
hacen que sea palpable el acento de los neones.

Calcula que es elemental para no perjudicar el número
indivisible por sí mismo y por su raíz.
Reúnete o resúmete conmigo en la espiral violenta y cada vez más esencial;
en lo básico y trascendente.
La molécula de nuestra encarnación.
Intimemos en la conveniencia de la circunferencia y sus tangentes
por medio de las cuerdas insertas en nuestras disquisiciones electromagnéticas.

Quizá las geometrías nos permitan computarnos o demostrarnos por medios empíricos
la circularidad de los sentidos.
Calcula si quieres la exactitud de los programas idiomáticos, automotrices y autoalimentados por un solo detalle simétrico y locuaz.
Busquemos el rigor de las descripciones espaciales y con ellas el análisis retrospectivo del plano de nuestros universos.
Dibuja pues la gráfica definitiva en un eje de abscisas que pormenoricen las narrativas plásticas;
márchate más tarde.