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Mostrando entradas de 2010

Urbanitas.

Maricracia se casó
con Florentino Pazguato,
los dos sin ningún recato
a nada dicen que no,
la madre que los parió
si saldrían puñeteros,
devoradores y  fieros.
-¿¡Dibujan su piel con mapas!?
-Y se sujetan con grapas
los párpados lisonjeros.

Me gusta la purpurina
tanto como el azabache
y el rojo de un cielo apache
de Gran Vía a Concha Espina,
la pared es la oficina
del rabioso mensajero,
neo-orate callejero,
garrapata de ciudad
consciente de la maldad
que esconden sus agujeros.

Urbanítica babel,
palimpsesto que a hurtadillas
saca de nuestras costillas
las tarjetas de su hiel,
en el asfalto su miel
predica daños a escote,
su risa bajo el bigote
eléctrico nos desvía
y la odio, pero es mía
aunque me pela el cogote.

Construcción dubitativa.

La vista sobre el tapete
de los pasos inconclusos
al huerto de los ilusos,
y el acaso se entremete
soplandole al cubilete:
un ful de reinas y jotas
con las zapatillas rotas
danzando un viejo claqué;
es la respuesta al porqué
de las preguntas idiotas.

Incline una línea recta
sobre un plano helicoidal,
trace luego en vertical
sus vectores en abyecta
transición, así proyecta
en designadas parcelas,
infinitas paralelas
que no aciertan a acercarse
con tendencia a equivocarse
si construyen pasarelas.

Retórica inconsecuente

Sin decir esto ni nada,
ni comprometer activos
cuando en tiempos recesivos
la luz se deja apagada.
Con esa lengua afilada
que no afirma, que no niega,
que al engaño nos la juega,
si te danzan las serpientes
exclamas que mucho sientes
ser un mandarín de pega.

Habrase visto impaciencia,
andar rastreando estrellas
en hojas de te, sin huellas,
sólo por las apariencias
de modelos sin conciencia
de ser figuras de cera
que se funden en la esfera
cósmica de las distancias
agresivas, en su estancia
infinita sin espera.

Más y más y menos  menos,
mucho y poco sin medida,
todo y nada, repetida
cada acción nos deja llenos
de algunos dad y otros denos,
bastantes ninguno fía
según lo que pretendía
el total de la reunión
que derive la cuestión
sobre lo que quién querría.

Una nueva entrada. Con mis mejores deseos. Feliz Navidad, Feliz Vida.

Una nueva entrada por una salida,
cuatro o cinco botes por siete zapatos
con las suelas rotas y tus garabatos,
diez piedras redondas por media medida
de lluvia de estrellas en tu bienvenida.
Yo tan sólo traigo turrón de guirlache,
ocho o nueve jotas, la ele y la hache,
El Sol en segunda y en prima la Luna
una nana en ronda, esta es mi fortuna.
Trueco con vosotros estos cachivaches.

Yo también soy gris. No poeta.

Legión de poetas grises
tras una palabra hermosa,
y la musa, perezosa,
en un concurso de misses.
Si la encuentras. ¡Qué me avises!
¿Dónde la rima encantada?
¿Orfeo y su bien amada?
No encuentro su lira en mí,
dicen que está por ahí
pero yo no he visto nada.

Servidumbre de paso.

Nada más para decirte


que las calles fermentaron

sus orgasmos de cerveza

barata, y en sus aullidos

impertinentes y faltos

de futuro nos hirieron.



Tanto cartón es molesto

desafía a la mirada,

de ciudadanos prosaicos,

este paisaje de grifos

desvalidos, y feroces

fracasos desalentados.



Envuelta su pringue en tela

de pobreza y basurero

no importan ni aun así mismos,

y son cada día más,

ejército de patriotas

del hambre y de los andrajos.




Exequias de la virtud

de una penuria aseada,

insumisa y conveniente.

Sienta al pudiente a un menú

de remiendos aliñados

con vinagre de rapiña.



¿Qué más quieres que te cuente?

La espera sin perspectiva

en paisajes de ignorancia

y un vacío ultramontano

en la piel, sobre la arteria

del chisme y el desacuerdo.



Los espectros conocidos,

libérrimos de indigencia,

de vino canalla y malo,

vendimiado en chapopote

de abominables enredos

en una industria obstinada.



Residentes discordantes

en su alcoba de emergencia,

niégaseles la ocasión

de salir del agujero,

deriva…

Adiós Enrique Morente.

Imagen
Llora su pena Granada,
viste luto el Albaicín,
su voz de llanto y serrín
se hiela y canta a la nada
de su dolor, coagulada
como un cristal, de repente,
sin aviso, contundente.
Destila un triste licor
amargo de sinsabor.
¡Adiós Enrique Morente!






De seres civilizados.

Pienso en un sol de justicia
bajo la nieve de invierno
pero en Agosto que infierno
arde, Plutón. En mi ardicia,
hielo de enero es codicia.
El parte meteorólogico,
en mi árbol genealógico,
fue más bien resignación,
hoy es toda una cuestión
de estado. ¿Resulta lógico?

Perpeljidad arácnida. Décima blanca.

Una araña en el bolsillo
revisa mis martingalas,
teje -absurda jerigonza-
un tapiz que se pixela
y me tiene entretenido,
su caótico lenguaje
críptico, su recurrencia
al absoluto sin límite
escapa a mi comprensión
y no disipa mis nubes.

Desde el tren.

En el tren de cercanías


un desfile intermitente:

el hervidero de gente

en el trajín de los días;

un sinfín de melodías

en el hilo musical.

Pasan las horas tal cual

de la mañana y su prisa,

desencajada sonrisa,

balasto, acero y cristal.



El anuncio digital

y el paisaje que se ofrece

al par que un sol amanece.

Escombro, campo y metal,

un polígono industrial,

carreteras dibujadas,

glorietas entrelazadas,

vestigios de labrantío,

ceniza y derrubio el río,

naturalezas ajadas.







Dialécticas parrafadas

al límite de la cerca

apoderándose terca

de las tierras, asediadas

por las obras, anegadas.

Sigue su camino el tren

en abúlico vaivén

ajeno a la suciedad;

detritus de la ciudad

que empapan el terraplén.



En los cristales se ven

unos ojos asombrados

que observan despedazados

despojos de alguien, de quién

jinete de un mal sin bien,

hoy es sólo pura ruina,

cadavérica rutina

sin otro triste destino

que quedarse en el camino

y hacer de sus venas mina.











Un trovador ambulante

guitarra, son y maraca;

un v…

Sueños y senderos.

Imagen



Escribiré un pliego viejo
respetando la verdad ,
dicho con normalidad,
bien relatado….no sé.
Experiencias que pasé
Ajeno a la realidad.


No le pediré a los cielos,
será vana mi expresión,
hablo con resolución
y con el ánimo abierto,
y nadie dude, que es cierto,
el compás de mi canción.


No debo pedirle a Apolo
aunque es dios de la poesía.
No quiero que mi osadía
sea malinterpretada,
es más dura la jornada
sin alguna compañía.


Mas me es difícil creer
en providencias divinas.
Atendiendo a las inquinas
en que anda la humanidad,
imagen de la maldad,
cuando se muestra mezquina.


En todas partes del mundo
vi hijos de la pobreza,
viviendo de su destreza
de mendigar y del robo;
la sociedad, como a un lobo,
pone precio a su cabeza.

Gentes de toda calaña
conocí yo en mis viajes.
Hubo grandes personajes,
y entre todas las raleas,
encontré cosas muy feas,
volví con poco equipaje.


Entré presto en las chabolas,
allí de forma muy digna,
ajeno al papel que asigna
la vida a cada paisano,
me tendieron una mano
doméstica y fidedigna.


Miserias vi…

Estratégica indiferencia.

Un rostro tan esquivo como inerte
aloja en su intuición  leyes informes,
patíbulos de miedo y uniformes
modernos y marcados por la muerte.

La sangre del más debil siempre vierte
del lado de quien se halla disconforme,
quien quiere que se rompa o se reforme
aquello que al humano ser pervierte.

Después de la experiencia es acordado
mirar hacia otra parte, si interesa,
por la seguridad del que asentado
se encuentra en su sillón y no se expresa
en temas tan banales, que no es dado
a tales digresiones en su mesa.

Sin pretenderlo, duele. A medias con Rosi Pérez Pastor. Amiga de Facebook.

Oye, yo nunca, nunca pretendí…


- Tú nunca pretendes hacer daño, pero lo haces ......


- Lo siento........lo siento mucho.

                                            Rosi Pérez Pastor.




Perdona corazón mío,

no es esto lo que quisiera

pero te dije que afuera

helaba y hacía frío,

y tú te bajaste al río.

¡Chica que se acaba el año!

es hielo el agua del caño

y tú te pones a andar:

te habías de resbalar

y, claro, te hiciste daño.

                           Yo.

Manipulados S.A.

El chín chín en cantilena,

dicho en buena y alta voz

con un aspecto feroz

que espante a la vez que truena,

proporcional y serena,

con su verdad por delante,

en el sitio y arrogante,

templada con inocencia,

es en sí la interferencia

que nos atrapa. ¡Brillante!

¿Y ahora, qué?

-No insista.
-Quisiera reclamar.
- No hay negociado.
-Disculpe pero yo...
-Se ha equivocado.
-Pero ustedes decían...
 -Lo que querían
  escuchar, no insista.

Discursos y soflamas.

Palabras altisonantes
para discursos vacíos,
arroyos mas nunca ríos,
cabezudos no gigantes,
ratones entre elefantes
se instalan y se acomodan,
engaños que nos enlodan
en alternas ceremonias,
no siendo si no colonias
y tijeras que nos podan.

La humana comedia.

El título antes de escribir nada, sin tener una idea precisa de lo que voy a decir, saldrá bien o mal, pero seré honesto y salvo alguna correción lo subiré tal cual, no se puede decir que sea improvisado del todo, pero tampoco está nada decidido. Sólo el título que saco del comentario de Ybris.

Daré principo a éste cuento
esperando que me inspire
la Musa si es que se encuentra
cerca de mí. Así escribe:

-Nace el hombre y éste Mundo
según llega lo maldice
es arrojado a su suerte
que suele ser poca y triste.

-Yerras en tu juicio. Loco.
En este valle sonríe,
es feliz, sigue sus pasos,
encuentra el amor y vive.

-Eres asaz optimista,
tú todo lo ves posible.
-Pueden alcanzarse a veces
los sueños si se persiguen.

Un romance.

Raudo y vano acude el verso,


como una vieja tormenta,


bajo una luna enmarcada


entre un halo de comedia


y el gris de mi diccionario;


quiere acontecer y expresa


una raíz de lo humano,


es tal su naturaleza.


Lo perdido, por lo hallado,


lo que va por lo que llega.

Décimas cañí-científicas

Escribo versos a miles,


cada día diez docenas,

fructíferos cual colmenas

dan luz por "gigacandiles";*

me hacen de correveidiles.

Supondría una pasada

si estos ripios en tacada

-resmas de sílabas huecas-

¡fuesen ser! ¡algo! y no cluecas

frases que no dicen nada.


*Gigacandela:  Medida de intensidad luminosa.





Measurement unit: gigacandela

Full name: gigacandela

Plural form: gigacandelas

Symbol: Gcd

Category type: luminous intensity

Scale factor: 1000000000


SI unit: candela

The SI base unit for luminous intensity is the candela.

1 candela is equal to 1.0E-9 gigacandela.

Este cientifismo que me invade, unido al barbarismo cometido en el uso de la expresión de medida es de una desfachatez sin límites. Ni siquiera estaba seguro de que la unidad fuera esa, así que lo miré en el explorador y hete aquí que lo que me sonaba era luz incnandescentes. Lo que hace la ignorancia, que es osada hasta la implosión.

Los datos los he copiado del buscador mismo. Ahora no recuerdo la página pero …

Décimas en los muros

Se resquebrajan los muros


y las paredes se agrietan.

Las conexiones sujetan

-en sus archivos oscuros-

equilibrios inseguros.

Casilleros insensatos

que en protocolos innatos

conforman vastos tejidos,

-tentadores y fingidos-,

temple de humanos estratos.




Vive en un veloz cometa

en el vértigo violento

helado de un febril viento

-Iracundo anacoreta-.

En una infantil rabieta

modula sus politonos,

reparte cubos y conos,

cuadrados, rombos, trapecios,

para los oídos necios,

va ensordeciendo interfonos.



Lobo feroz y cordero,

sin Arcadia ni Parnaso

arroja su aullido al raso

como verdad de barquero.

Apreciado compañero;

dicen Cepión y Berganza:

“no está tan clara la danza,

desafinan el rabel

y en su voz -ronco bajel-

se destempla la esperanza”.

Séptima. Siete.

Dice el refrán que cuando un tonto toma un camino, este tiende a terminarse y el tonto a seguir. Eso me ocurre, aunque por suerte para mí éste queda limitado con una pared que impide ir a parte alguna. Aun cuando tampoco resulta cierto del todo, los caminos de algún modo siempre quedan abiertos al menos en un mínimo resquicio para que se marchen por allí las fobias y filias perennes. Todo va teniendo más posibilidades a medida que nos vamos acercando al desenlace. Si siguiera a Pitágoras, diría que cada número tiene una posibilidad y un destino cargados, un fin y un recorrido que para algunos puede ser múltiple y para otros nada complejo. Números y personas, sin que se confundan entre sí, pero esto es lo dificil, no confundirse.

El siete es de eso números más cargados de simbolismo a lo largo del tiempo. Números. Circenses.



Séptima y maravillosa


en línea con lo sagrado.

Es la bondad y el pecado,.

El arco iris reposa

en el siete, y la hermosa

Cábala, y en el felino

sus vidas, lleva el…

Octava. Ocho.

He dejado la métrica de la décima y he elegido la octava real de origen italiano, quizá la forma  antecesora del soneto. Hablando de ochos, no podía faltar El Chavo. Todo sea por pasar el rato.


Octava, que en la escala musical


sitúa cada nota en su sonido

si aspira al infinito en vertical

conforme al universo conocido.

El ocho es un enigma sin final.

De muy poco valor es un ochavo.

La gran humanidad que adorna al Chavo.

Novena, nueve.

No sé la razón, pero  me acordé de las retahilas que tuvimos que recitar para aprendernos ríos y tablas de multiplicar. Las tablas de multiplicar por sí mismas constituían  un mantra matemático que automáticamente te transportaba a mundos de ensueño, cuando no directamente a dormirte en esas tardes de noviembre despúes de haber comido lentejas. "Que tienen mucho hierro" dice mamá, yo diría que es plomo por el sueño que daban.

De tabla a cantinela, de ríos y otros accidentes geográficos patrios, de cuentos seriados. La hormiga tiene mucho que decir y algo menos la cigarra. A la cigarra se la escuchaba el verano y la hormiga...se la escucha menos pero es más persistente por gregaria.

Al diez y al nueve no sé si le acompañarán el ocho y sucesivos. He empezado por el diez, para acabar en el cero, más que nada por no tener que escribir una décima al trece mil doscientos cuarenta y nueve. O al infinito, al infinito si que se le han escrito, hasta tratados completos de filosofía …

Décima. Diez.

Una décima, porción
con un abolengo serio.
El diez resuelve el misterio
-con su métrica razón-,
pues estando en posesión
del sistema  la medida
completa está contenida
en los dieces sucesivos.
Científicos objetivos
en la decena lucida.

Cerrado por desinterés.

Imagen
Lo siento, caballero, ya le digo
que echaron el cerrojo, de repente,
¡total! lo mismo da, si no iba gente.
No fue nunca muy chic y  -¡ale!-  el postigo.
A ratos puro hielo, se notaba
un áspero y vacío, flojo  ambiente,
gracioso, algo vulgar, muy decadente.
¡Previsto su final! El bar cerraba.
Cerveza de maíz, centeno y trigo
Es todo tan banal por consecuente.

Conjuros.

Bruja del tren de la feria


en la ciudad del pan duro,

deja un recado en el muro,

o una pócima muy seria

que -en haz de antimateria-

nos envuelva en avenencia

de pucheros y de ciencia

del fruto que en ti madura,

llama que la noche oscura

hechiza en condescendencia.

Libre

Si te querré golondrina...

libre, hermosa y emigrante.

sigue tu vuelo galante

que arroyos lejanos trina.

Si algún verso te destina

en otro alero el camino.

Moja tu poema en vino,

en leche, en aceite, en besos,

haz que se calen sus huesos

¡Ay, paloma en tu molino!

Continuación trilógica.

No acierta trama o respuesta

en preguntas esenciales,

incluso en casos triviales

no es válida, si en su apuesta

no contiene una propuesta.

Laberíntico proceso,

del que no se sale ileso,

al derribar la pared

que puede apagar la sed

aunque no explique el suceso.

Dichos indecisos,

Un decir y un desdecirse,

declinando lo antedicho,

correspondiente al capricho

de volver antes de irse:

¿dime si no es decidirse?

Sin apelar al refrán

de escalinata y chaflán:

gentes de “digos” y diegos,

alumbrados, bajo fuegos

de plenilunio y san Juan.

Metamorfosis en interrogación.

Mientras la piel se me muda

-ni víbora, ni escarola-

subo al quicio de una ola

-leve realidad picuda-

en el seno de una duda.

Metamórfico vaivén

-onda en válvula y retén-

provisto de pensamiento

-metafórico instrumento-

gusta un anhelado bien.

A los trashumantes que pasarán por Madrid el domingo, con respeto por su trabajo.

Hoy nos quedan trashumantes
ganados por las cañadas,
como en épocas pasadas,
los pastores caminantes
con sus perros vigilantes.
Qué típico queda y tal,
bucólico y virginal
No se quede sólo en eso.
Moderno es -vivir con seso-
una vida natural.

Sonetín.

Como me ha gustado
me tiro a por otro
yo es que me despotro
-lelo y alocado-.

Con más de un bocado
quiero esto y esotro
y además algotro,
¿estoy desganado?

Eso le decía
el mulo a la mula
mientras se aburría

Calla y disimula
acémila mía
¿¡te me pones chula!?

Los barrotes. A mi apreciado Ybris.

Voy a hacer un sonetillo
a ver que tal se me da
como es mi costumbre acá
lo comienzo de corrillo.

Empezaré el  otro ovillo,
simple parece que va,
lo voy terminando ya
el cuarto ha sido sencillo.

El terceto es otra cosa,
algo más disparatado
como flor de la mimosa.

Sé bien que no voy errado
en la forma, mas la losa
es que ya se echó el candado.

Carcajada. A Enrique Gracia Trinidad y Juan José Romero-M. "Terly"

Imagen
Venguémonos de Tristia Compungida,


riamos pues la risa es la batalla,

que no puede perderse pues se halla,

en lucha desigual comprometida.



Unámonos a Dicha Decidida

y sean nuestras armas la quincalla

burlona y las bacantes la almofalla.

La tropa del formal será rendida.



Escribe una comedia -es algo serio-

riéndote del Mundo y de ti mismo,

embroma algún secreto, algún misterio.



Espera Exagerada tu activismo,

-utópico y procaz en gatuperio-,

pasando de una vez de Pesimismo.



Si queréis saber el porqué de este soneto seguid el enlace de estos dos amigos poetas.




http://enriquegracia.blogspot.com/

http://extremeoencatalua.blogspot.com/2010/10/la-gran-boutique.html

Perdidos.

No siento haber perdido los sonetos,


en libros se contienen a montones,

mejores que los míos a millones.

Escribo por no andar a dedos quietos.



Mas deja que te cuente mis secretos:

expongo salvedades e intuiciones

que brotan como sangre a borbotones

de fuego; y se rebelan indiscretos.



No importa sino el tramo de la vía

presente y el instante en que respiro,

muy poco una futura auditoría.



Adiós a las palabras que en su giro

marcharon tras de ti de romería:

hoy cuentan el recuerdo de un suspiro.

Décimas para no pensar.

No soy lo que represento


si me presento en la nada;

soy una carta lacrada,

-mensajero e instrumento

en un espacio violento

que rasga, destruye y rompe-,

niebla sucia que corrompe

y ata corto con su prisa

fatuos lobos sin sonrisa.


Uno va pensando en nada


mientras el Mundo se mueve.

Hace la prueba del nueve

en la expresiva mirada

lúnatica, y liberada

de conductas y obsesiones.

No se admiten ambiciones,

ni prisas como alimento

vacío de sentimiento,

recargado de razones.


Un decimal artesano

que escribe desde la inopia

en la marejada impropia

de sentirse escudo humano,

-ilusorio ultramontano-

deshilachado en madeja

de lobo con piel de oveja;

licánropo solitario

que en moderno cuaternario

sin más que decir se aleja.

Si. a Anna Rossell

Me ofreces, mujer, cadenas.

Yo que soy hombre y esclavo

del gozo y razón; y trabo

entre mis brazos antenas

de sol, y abro las arenas

con el haz de los pulgares;

Soy frágil alga en los mares.

Entre el ozono gravito

al límite. Queda escrito:

Los eslabones por pares.

Estando la tarde de Otoño.

Estando la tarde triste
sin vencejos, ni gaviotas,

ni alborotos, ni pelotas

de colores, ya no existe.

Dijiste adiós y volviste

tu extraña circunferencia.

No es mi fuerte la paciencia,

un fuego azul me consume,

me distancia, y te resume

en ruidos de indiferencia.



¿Cómo explicarnos entonces

un pecado liberal?

Sin ser inquisitorial.

Fundidos en tales bronces

confundirán nuestras onces

sin que manquen sus despensas

mal pretendidas ofensas

tiranas a tu albedrío.

Sé que es poco, más, tu brío

mina es en sus defensas.



Quizá, adoquín y ladrillo

en hilera, como hormigas

sorteando las ortigas.

En tela de algodoncillo

construyéndonos de autillo.

Mientras seguimos mirando

como el paso va dejando:

rutinas, pactos y arreglos

en tumulto, desarreglos.

Y tú y yo de contrabando.



Quise escribirte mi amor…

Mis versos apresurados

otra vez llegan cargados

de rueca y devanador.

Lanas de todo color

Y silencios coautores,

Cómplices, exploradores

en este andar sorprendente

contigo y contracorriente,

¡Se me olv…

Sin engaños.

Me paseo por la nada


sin otra cosa que hacer

que afanarme en revolver

el crepúsculo y la albada

en quimérica andanada

de apariencias a babor.

Un acorde en sol menor,

coherente me zarandea,

y , me agita en su volea

melódica, y tricolor.



Jornalero del romance

que abraza a brazo partido

en un prolongado aullido,

cuando es fuera de su alcance

el ensimismado trance

de místicas reservadas

a falanges elevadas

de un superior coeficiente.

Fantasmagórico puente

que se disputa en pavadas.



No se permite un respiro

hasta que asoma el final:

en sí mismo es su rival,

tan frágil como un papiro

en la mano de un triunviro,

todo por no entretenerse

en su disfraz,  componerse

en deshacer artimañas

y buscar en sus extrañas

manías; y se malverse.



Malos versos en verdad,

en ripios que son legiones

de esperpentos y pulgones,

pésimos en calidad;

de rabiosa actualidad

tampoco, ni compromisos

verificables, avisos

ágrafos de vecindario

en anaquel de anticuario

de aves sin paraísos.

Comienzo.

No, es un modo de empezar.

Quizá, como otro cualquiera.

Un sí, bonita manera.

Siempre, tendrás que acabar.

Jamás, te vas a liar.

Es posible, no me gusta.

A menudo, me disgusta.

Por fortuna, sólo un lance.

Acaso es, sin alcance.

Erase una vez, la justa.




En mi gráfica aventura,

de junta letras velado,

soy clandestino encriptado

conspirando una conjura

que al pretender ser oscura

sólo resulta inquietante;

Por demás de extravagante

que se conduce abocada,

sin decir esto ni nada,

a un engranaje chirriante.



"Verdad es que no le pillo"

dijo un día una colega;

no diré que no me llega

es que me hago el listillo.

Yo pienso en mí, en mi castillo,

más bien mesa de taberna,

con una extrañeza eterna

como muy trascendental,

muy desgarrado, vital,

¡y se me duerme una pierna!



Vaya ya pifié la rima

¡Que me he cargado el poema!

Volqué la esencia del tema.

Iba en retórica esgrima

con las musas y mi prima

-esta me interesa más-.

Si la ves ya me dirás…

también por su inteligencia,

No juzguéis po…

Un instante

Palustre, arroz y argamasa,

laminillas redentoras

así se pasan las horas,

-limitadas, tan escasas-,

para levantar la casa,

el huerto y el limonero

diciendo muchos te quiero

mientras pasa el calendario

que  tenaz, deja a diario

unos cuantos no te quiero.

Monótono desinterés

Mi pobre y mocha carpeta


con tanto polvo guardado

-lo preciso con lo errado-

sin el hilo que sujeta

mi torpeza, que indiscreta

abre al limbo sus secretos.

Expirados los decretos,

previsibles en ausencia,

aflora en su divergencia

con el mundo y sus sujetos.



La exigua monotonía,

Indisoluble rebaja,

en el monto de la caja

resta de su hipocresía

la desnutrida alcancía,

recipiente de fronteras

que en espinosas quimeras

concibe ruinas de afecto

en este mundo perfecto

al que le sobran barreras.



Un irónico sentido

de exactitud tendenciosa

en arrebato reposa

al límite del olvido,

quizá lo que es perseguido

no es plausible en su propuesta

y en una furia indispuesta

con viveza se desploma,

tal que se olvida la broma

por el interés que presta.

Establecido

Inhóspitos paisajes sobre un lodo


de polvos que anteayer fueran laureles.

Delirios extraídos en punteles

auténticos de envidia y acomodo.



Empeños de incapaz sabelotodo

con una pretensión sin aranceles,

sumido en este mundo de babeles

haciendo omiso caso a Cuasimodo.



Estático el valor significado

que expresa la intuición en muchedumbre

de ciencias y doctrinas al dictado,

inmóvil por la fuerza y por costumbre

-estética y retórica de estado-

en una eternidad de mansedumbre.

Naderías de menú.

He guardado en los bolsillos un par de melancolías

de las que vienen al pairo tras las ventanas vacías,

batiburrillo de almenas taimadas de naderías,

un cartapacio de auroras, cancioneros de aljamías

en un reguero extrañado de apenadas biografías.

Guardo y no sé bien porqué mis humanas boberías.



Son sin son, son mis bolsillos:

dos cribas con agujeros,

crápulas y peruleros,

noctívagos cual autillos

piantes de caramillos.

Mi fondo de armario es

una fonda de pavés

escudada en almidones.

Más vacíos mis cajones

y sin nada de interés.



Un cartapacio temprano,

madrugador e incompleto,

a un vaivén plano sujeto

apellidado fulano,

sibilante y meridiano,

en un embalse de asertos

tan absolutos e inciertos

que en una suma de picias

va repartiendo caricias

como quien lanza cubiertos.

Cátaros

Imagen
Murallas de Carcasona

corazón del país cátaro,

el estandarte y el lábaro,

la gárgola y la corona,

misticismos de gorgona;

...cruel espada, tiara

terrorifica dispara,

contra tu ser, su avaricia

en oropel de impudicia:

la vida que te matara.




La noche de las auroras

-el terreno enloquecido-

va el aire dando un silbido

por las piedras redentoras.

Te descolocas y azoras

...ante tanta intolerancia

que -a una rebelde fragancia

en las gentes bondadosas-

muerde y va trillando fosas

por la historia, es su sustancia.

Regreso

Vine y voy con sed espesa


de barbechos y baldíos,

arenas y escalofríos

en madrugadas turquesa,

sin pistas, que la sorpresa

llegue hasta mi habitación

-tal cual, sin invitación-

donde el amparo cautivo,

de ser libre y estar vivo

en galerna y sin timón.

Romance casi esperanzado.

Pájaro de plomo y nieve,


en el laberinto amargo

de tu inconsciencia absoluta,

cosechas lo que has sembrado.

En las alas del deseo

olvidaste que el cercano

vendaval de tu avaricia

alumbraría un fracaso.

Puedes, si es que tienes hambre,

gruñir mas lo harás en vano,

lamentarte en tu codicia

de armónicos destemplados.

Imaginaste elementos,

incógnitos y lejanos,

en un segundo de soles

que te abrasan por extraño.

Piensas acaso en las sombras

que se ciernen a tu paso

y al no encontrar la salida

te atrapa tu desengaño.

Ves tú proa navegar

en una lluvia de llanto

vertida en lúgubres noches,

insomnes, de enamorado.

¿No están los cielos serenos,

el sol no es brasa en verano,

no está la razón primero

que el hábito de afectado?

No anidan –contrabandistas-

en las palmas de tus manos

las caricias intachables,

sí fuego que cuece el barro.

Sólo es el giro, que en ondas

de intermitencia, inexacto,

devuelve la misma imagen

a juego con tu retrato.

Dramaturgo decimal, a mi amigo Sergio Barreiro.

Balsero del escenario.


Doctor en totilimundis.

Rapsoda de mapamundis.

Son montuno -que en Brumario-

interroga solidario

con el calor de las venas,

en tres actos sin escenas,

por el injusto y portátil

ayuno de caña y dátil

en el hombre; y no de penas.



“Cigüeñuelo” persistente

por los claustros de Alcalá.

Papalote que se va

en una nube ascendente

sobre un rizo que insurgente

de formalidad escapa.

Más prefiere arroz y papa

con rizoma de camelia

-sabroso de psicodelia-

que venera de gualdrapa.



Tragicómico voraz

de textos de Fo y Esquilo

viste al Henares de Nilo

-Jeroglífico y rapaz-.

Busca en sus versos la paz

-"Sensu estricto"- cual Cyrano

de Guanahatebey - ¡Mi hermano!-

Avista el mar, y flotillas

veleras en las Antillas,

en sí mismo este cubano.

Cánon tributario

Puedes ser original

en un chasquido ingenioso;

el enredo caprichoso

por un modismo casual

o una locución vital

en libertad pretendida,

la tarea contenida

en trabalenguados verbos

de un coro, escuela de cuervos,

que te da la bienvenida.



El impávido esperpento

interrumpe sin prejuicio

la mecánica en su oficio

de paralelo sustento,

inocuo pero irredento,

falaz para el enunciado

en un concepto usurpado

al giro de una saeta

que en una hora completa

se desenvuelve al dictado.





El prefijo viene impuesto

en un código de barras

que no en fígaros y larras.

Despacho de un presupuesto

pasivo por descompuesto

en trámites rutinarios.

Gramaticales viarios

en un esmero ruinoso,

retraído y dadivoso,

con los clientes diarios.



Suma y sigue en tus bravatas

alunado molinete

tu pasión de matasiete

baturrilla ideas baratas,

ginebra con matarratas,

en columna de opinión

que un filósofo simplón

conjetura en magnitudes

a bulto de multitudes

azuzadas en legión.



Cabalísticas tramoyas

sin penetrar en materia,

Loco II

Monótona inyección de subterfugios,
urdidos en la copa de la suerte,
esperan a que el monstruo se despierte
horrible en su depliegue de artilugios.

No busques, no se encuentran los refugios
a mano cuando tú quieres perderte,
ni escondas tu maldad bajo el inerte
escudo que procuran los efugios.*

Convive con aquello que te incendia
y asalta en el momento inesperado,
mas cuida a los demás de tu amargura
que solo a ti tu acción te vilipendia
y empuja como a lobo acorralado,
hiriente,  al corazón de la espesura.

*efugio, difugio. Evasión. Huida.

Loco

Es todo lo que soy
y no conviene,
la sombra que me cruza
de repente,
invade mi razón
y recrudece
la estúpida verdad
que me enloquece
y acaba contagiando
en imprudente
desacato a la paz.
Esto sucede.

Iluminación eventual

Pudo parecerme a mí


lo que sólo fue un supuesto:

desvarío manifiesto

que quise ver y no vi ;

será que no estuve allí

donde pensé que estaría.

Lo que cierto yo creía

no eran si no ensoñaciones,

trampas y alucinaciones,

farsa, truco y fantasía.



Se me figuró tal cual

palpable, firme y completo

como un velado secreto

que se descubre a un rival

El rollo con que al final

se determina la trama

la indisimulada llama,

punto en la vela de cera

en un pasado cualquiera,

sobre el dosel de la cama.



Me ofuscó la conjetura

en la visión hipotética

la servidumbre exegética

que abarca la asignatura

nepotismo y sinecura.

Infiel la mente cotiza

y embaucada se desliza,

por el ordinario asunto

de un pensamiento presunto,

en decencia arrojadiza.



Siempre es intangible un sueño

en su irrealidad transversa,

tensión que dicta y conversa,

-partícipe y atroz condueño

en círculos de diseño-

por un vago y transitorio,

recorrido admonitorio,

desampara  y traba el ceño.

Cultivos inestables.

La búsqueda, continua, de una nota


quimérica en mi azud de melodías

me aleja de las tristes banderías

que explican el triunfo y la derrota.



Esquiva, como alma de “garota”,

recobra su deseo en los tranvías,

en tintos con sifón y anatomías

verídicas de sal y chirigota.



El duende de la salsa y los palillos,

la bruja vertical de la quebrada,

en línea con mis torpes geniecillos.



Cultivan inestables en la nada,

manojos de afilados farolillos,

veladas de función desafinada.

Situaciones periféricas

Botones de hielo abrochan mis trajes,


unidos con hilo de la inconveniencia,

van del entusiasmo de la disidencia

al cómico estruendo en absurdos mensajes.



Es frágil la boca cuando se silencia:

rumia las estrofas, sin declinaciones,

como Gargantúa devora ciclones,

puños de metralla, y vomita ausencias.



Fluye ka palabra en todas direcciones,

inunda canales cosiendo estructuras,

lógicos apuntes de afines locuras.

Engrana proyectos y proposiciones.



Alivia la pena, y sus mordeduras,

cuando la inocencia juega a la ruleta

y escupe guijarros la negra silueta,

viciosa y mezquina, de las dictaduras.



Refugio en consigna, indócil cometa,

en los laberintos donde lo solemne

se escuda en pavanas, por salir indemne

de su idiosincrasia de hiel y escopeta.
Imagen
Estrecho es el camino profundo el sueño, el fin y su contrario.

Singladura indeterminada.

Coincido en los confines del vacío

con gente como yo, que no se afilia

a bandos contenidos, y se exilia

en un introvertido escalofrío.



Bogamos en excéntrico navío,

orates compulsivos en vigilia.

Un caos sideral nos reconcilia

e impulsa en un complejo desafío.



Conscientes de una grave intrascendencia,

en un cosmos cercano e infinito,

sumidos en un mar de independencia.



El rumbo y la derrota, del proscrito,

aproan el timón de la insurgencia

al puerto en el que arriba lo inaudito.

Polvo somos

Apuestas por las causas impensables

igual que un marinero tierra adentro

asido al temporal y al desencuentro,

amigo de sujetos reciclables.



Opuesto a la orbital de respetables

trileros del honor que, en su epicentro,

se indignan pero salen a tu encuentro

en un juego a las causa más probables.



Prosigue el molinete de su rueda

banal, de los sujetos a demora,

sin otra devoción que su moneda.



Llegado es el momento a exacta hora

y no es sino serrín lo que al fin queda:

ceniza de melón que no enamora.

Parisienne

Imagen
Camelia de París, capitalina,

el aire que levanta tu mirada
te eleva de este suelo, y admirada
mi voz para cantarte desafina.


Descubres cada mundo, diamantina,
profunda, casquivana, sosegada,
serás en el Olimpo abanderada
de Apolo y sus misterios, eleusina.


Envuelta en elegantes variedades
de Marte a Montparnasse y Trocadero
abonas de razón las libertades.


Testigo jura el Sena, arrabalero:
“Levantan sus pestañas tempestades”,
mostrándose tu humilde mensajero.




http://autourdelacoquetterie.blogspot.com/







Aprendiz de clown

El circo que en palabras ascendentes


aleja la agonía de sus hambres

en un viejo equilibrio sobre alambres,

trasciende en sus discursos recurrentes.



Jamás en su elocuencia de insurgentes

el léxico emanase estos enjambres,

dictados en retóricos estambres,

escándalo de prójimos decentes.



Glosario de alboroto y griterío

me agitas por enredos y tarantos

y al cabo siempre acepto el desafío.



Sin duda soy payaso como tantos

que alegran el tumulto en desvarío

trocando en buen humor los desencantos.

Juego de adivinanzas

Llegaba al fin de mes del infinito


Por eso le hemos visto tan contento.

El cuerdo de la esquina es un portento

en eso de colgar un sambenito.

El aire está llegando a ceniciento

Será de eso que niega el antipático,

mirad que lo sustenta un catedrático,

el tipo este es la bruja de este cuento.

El listo que en su engaño desde un ático

en pleno corazón de las finanzas

es buitre prestamista de fianzas,

hinchado como un globo aerostático.

Jugamos en un rol de adivinanzas:

yo apuesto por la sota de rufianes,

no importa si tú tienes otros planes,

da igual ella se toma confianzas.

Vosotros que apeláis a los refranes

pensáis que es más honrado y respetable

mediar un cruel castigo al que es culpable

que armar un mal soneto en albaranes.

Azote de tunos.

Huyan de la patria si es solar vetusto,

jardín de mutuantes* y otros cañabaldos*,

altar que veneran cristianos ronaldos,

que encomia al chorizo y procesa al justo.



Donde el más pirata vive de aguinaldos

en un toma y daca propio en disimulos,

mas cuando los trincan dicen que son bulos,

ellos no cohechan son tan sólo heraldos.



Triunfan los necios y los lameculos,

el lujo arrastrado se las da de digno.

Es verdad que tiene cada tiempo un signo,

éste está colmado de fatuos garrulos.



Si no te convencen serás del maligno.

¿Culpables? vosotros y jamás los nuestros,

en hombros se aúpan los golfos más diestros,

a su lado un áspid resulta benigno.



Felsos* y biantes* dicen ser  maestros.

¿Ninguno despierta? marcha así el concilio,

al que no le guste se vaya al exilio

dando un soplamocos a tanto ambidiestro.


El libro en el que me he inspirado  para componer los versos se intitula:

Azote de tunos, holgazanes y vagabundos. Traducido del toscano por D. J. O. 1802, Madrid.
Editado en facsimil por Max…

Borrador de sol y luna. A Miquel.

Medidas del universo


en una sola jornada,

un minuto cierra el Mundo,

solas las horas abarcan.



La ilusión muestra imprecisa,

puntos, de incierta importancia,

confusos, que se distinguen

en la noche barbicana.



El rocío de unos labios,

venas que precipitaran,

un vaho azul de misterios

en la inocencia de escarcha.



Sereno de soledades

en precipicios de llamas

tras los yermos y ateridos

encierros en que se atrapan.



El silencio es una esponja

donde se destierra el agua

sumergida en perezosos

soliloquios de nostalgias.



La voz que ya no se escucha

desde el pasado se alza

detenida entre tristezas

pedigüeñas de esperanzas.



Pregón de un abril distinto

mascullado en las palabras

que asoman una tras otra

en un precinto de zarzas.



El olvido es la quimera

del tiempo que en añagazas

vuelve una y otra vez

sobre artificios de nada.



El límite, no es extraño,

busca la verdad exacta,

mas no llega a parte alguna,

es su fin y aquí se acaba.

Fórmulas al azar

Postulada la teoría,


en exactitud de mimbre,

la trama oculta la urdimbre.

Azarosa alegoría

en mitos de astrología

que acaso no considera

tras la forma la manera,

el residuo matemático

de un mecanismo automático

en la noche bullanguera.



No es la reflexión precisa,

sí la floja ambigüedad

presumida en su verdad

que al requerirse concisa

nos acerca a la premisa

que en un instante biloca

la confusión que se enroca

entre torres y caballos,

relámpagos, truenos, rayos,

desde el cerebro a la boca.



Rodeos sobre el trasfondo

de un extraño desconcierto

que no arriba nunca a puerto

ni explica el punto redondo;

romance en el cante jondo

de lunas enajenadas,

confusas y torturadas,

en un pasmo de poetas

que en sus palabras inquietas

perturban las madrugadas.

Disparates al sol

Para todos sale el Sol


por tejados y azoteas,

dietéticas chimeneas

de un filántropo español

que estuvo en Sebastopol

cuando aquello de los zares,

otro que andaba de bares

filosofando tropiezos,

querubines arrapiezos

y una luna con lunares.



Una salamandra artista

también pasó por allí

entonando para sí

una canción elitista,

la espídica concertista

era reivindicativa,

no por cauta o por altiva

si acaso por solitaria

por cabal y solidaria

por divina y estar viva.



Una docena de gatos

cada cual más “maulla habiente”,

todos de aspecto decente,

mas nada engañan los datos

dánselas de "liberatos"

y arrastran entre sus uñas

el premio de sus garduñas,

eso sí con dignidad,

son de casta y en verdad

mas que alpaca son vicuña,



Dirán: “muchos micifuces”;

tantos como diecisiete

docenas y hay quien mal mete

y en los cuartos hace cruces

y al saltar se da de bruces

pues que en la liga europea

es la suerte una pedrea

y es juez quien vacío un ojo

tiene y su barba en remojo

no llueve hoy, refranea…

Será la estación

Gozosas y maniáticas esporas


obstruyen mi nariz y mis pulmones,

del árbol se adueñaron los pulgones

y en caja de cartón hojas de moras.



Tiempo en que en un descuido te enamoras,

el cuerpo se te llena de erupciones

y escribes dulces ripios y canciones

a euterpes, didos, venus, clios, floras.



Retoman la impaciencia y la quimera

aquellos que hibernaron de sí mismos,

arañan los maullidos tu tejado.



El sol cotiza al alza en el mercado,

fluctúan de bajón tus optimismos,

¿será que ya está aquí la primavera?.

Pasos sin objetivo.

No vengo de una tribu de profetas

que auguren psicodélicos nirvanas

ni soy el ruiseñor de las mañanas,

ni el mozo que te lleva las maletas.



Soy canto de metálicas cometas,

ecléctico ratón que a las manzanas

les dice: Majestades soberanas,

quien fuera como vos, reinas discretas.



No traigo la virtud, si el desacato

a toda imposición necia y taimada

que tome la codicia como norma



Mi nombre es muy común: el insensato.

Malgasto correrías,- en la nada-,

estéticas del fondo y de la forma.

Paseo por la ciudad.

Arcángeles de tiza y purpurina
imitan los asuntos de los dioses
en círculos humanos, tras sus poses,
de asfalto, minifalda y gasolina.


La prisa ciudadana, en la retina,
ahíta de labor, rutina y toses.
Apuesta capturada sólo a doses,
la banca siempre gana y los domina.


El hielo de este ron tiene trabajo:
la calle cenicienta es puro fuego
en cada resistencia inesperada.


Demonios que reciclan a destajo,
palabras de cartón, -ingrato juego-,
en esta persistente mascarada

Miscelánea ciudadana

Un viejo salón y un loro borracho,
una mandarina sobre la alacena,
café en la cocina, menta y hierbabuena,
se escucha en la calle silbar a un muchacho

En el puerto viejo suena una sirena,
rasca su voz ronca, ríe una gaviota,
un besugo asoma con cara de idiota,
sardinas y arenques se van de verbena.

Un sioux saluda a la sexta flota,
se acerca un casorio, van en limusina,
aunque muy moderno huele a naftalina,
reunión de pingüinos, rey, caballo y sota.

Un bazar que vende pañuelos de china,
da vueltas la piedra que afila cuchillos,
habitan los parque madres y chiquillos
no esperan visita del hada madrina.

Peinan, fluorescentes, hachas y rastrillos,
la primera piedra para el barrio nuevo,
de las tres en raya una me la llevo,
subido a una torre vuelo molinillos.

Dinero. A Michael Moore, cineasta utópico.

El oro, que en monedas se reparte,
acaba por mediar mano tras mano,
rasgando con tesón de cirujano
la escasa comprensión, de parte a parte.

El lujo de comprar miseria y arte
invita en su tormenta de verano
a turbias ambiciones de villano
que acusan mucha sed en un descarte.

Indica cada paso en sus señales,
obliga y obsesiona su presencia,
fascina con su ráfagas letales.

Lamentan los escuálidos su ausencia,
oscuras son sus sendas virtuales,
usura fermentada sin conciencia.