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Mostrando entradas de 2009

No sólo para Navidad, para toda la vida

Festiva y generosa Navidad,
humana y liberal, caritativa,
gloriosa y popular, sana, afectiva,
notable y verdadera en humildad.

Salud y placidez, felicidad,
el pan y la bonanza; y siempre arriba
el hondo corazón en compasiva
ventura, que es acción de humanidad.

La suerte del trabajo y la energía,
las ganas de sentir en los hogares
un viento amable que cuente alegría:

presentes de paz en todos lugares.
Entrándose el año, luz, sol, compañía,
desde este rincón de Alcalá de Henares.

Disparates a la veintiuna.

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La búsqueda de un éxito, presunto,
en cárcavas humanas y en taludes
que inclinan al exceso en las virtudes
perfectas y su envite es el asunto.


Aclaro que es el juego a más de un punto,
dispones al azar tus aptitudes.
Total, es la afición de multitudes.
La broma es terminar de archivo adjunto.


No hay hilo en el hilván, cabo ni cuerda,
la hebra es una apuesta al par parejo,
sin as ni comodín, reyes o reinas.


El mazo está cortado a mano izquierda,
compite este soneto a impar bermejo.
¡No juegas a este rol que te despeinas!


Un rato de insomnio,

Anduvimos por acuarios,
vidrieras, lagos, cristales,
somos dos viejos corales
en un mar de relicarios;
un duo de solitarios
en el mismo petrolero.
¡Tú me quieres, yo te quiero!
contamos estrellas juntos,
tenemos nuestros asuntos
y respuestas que no espero.

Eres una madrugada
y una lenta percepción,
un místico diapasón
con la mágica tonada,
la encantadora balada
y la cruda realidad;
el mapa de la ciudad
con los puntos cardinales
y su prisa de hospitales:
una mujer de verdad.

Está bien ver lejanías,
hipotéticos nirvanas,
jaujas y magas morganas,
que la bruma de las rías
envuelve hechizados días,
y el cabello de la aurora
afina trazos y dora
el terruño y la floresta;
ya que Cupido me presta
le haré el honor en tal hora.


No hay deudas ni pagarés,
ni préstamos o alquileres,
hay prendidos alfileres
que es mucho más ya lo ves;
sabes ya qué es lo que es,
ágil perfil de serrucho,
en ese vaivén que escucho
con la impresión de leyenda
¿Dije que eras estupenda?
¡Mucho, mucho, mucho, mucho!

Vestuarios

Vienes vestida de luna
con ribetes de cereza,
de abedul es tu corteza,
eres el mar y la duna,
tu mudable fortaleza
esfera de tu fortuna.


Llevas el candil de luto
cuando toda tú eres luz,
y madera de abenuz
que no pagase tributo,
no será nunca una cruz
para mi cero absoluto.


Fiebre sobre la almohada,
altiva temperatura
que, todos los males, cura.
El filo de tu mirada
es ardiente diablura
íntimamente estimada.


Nada descubre el lenguaje
en pacatas convenciones,
arcaicas obligaciones
de enmarañado ramaje,
garantes comprobaciones:
no pasa de ser follaje.


Cada oración eres tú:
Dogma sin credo ni culto,
austeridad en tumulto,
arrebato de ambigú.
Para mi condena, indulto,
desenredado tabú.


Severidad, sin remedio,
me mata tu indiferencia.
Mi hiperbólica insistencia
sólo te produce tedio.
En tu roja incandescencia
sigue mi luna al asedio.


Las torres viejas, linternas,
agujas del escenario,
-Armazón patibulario-
Son fantasías eternas
de este loco atrabiliario
que tú sola desgobiernas.

Andanada de silencios

Ahora me pregunto, sin respuesta,
apenas me examino, me cuestiono,
sabiéndome enemigo, sin encono,
disparo sobre mí, garfio y ballesta.


Jamás supe sumar, todo fue resta,
injusto me suspendo y abandono,
no estoy en sintonía y desentono,
es tanta la aflicción que ni molesta.


Pereza que hibernase en plenilunio:
atávica, celosa y mortecina
rastrea en intersticios la simiente.


La grama que tapice el infortunio
de un árido planeta que elimina
el número fecundo, indiferente.

Horizontes y sinfonías.

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Nocturnas aves cantoras,
pautadas notas del cielo,
alimentan los paisajes
en la lira de los sueños.

Determinan la apetencia
furor, pasión y deseo,
en un compás de intemperie
son flores del firmamento.

Juglares interesados
en el fascinante anhelo
de ser cuerda de laúd
Idealizando el recuerdo.

Avispas del malecón:
¿Cómo ruge un mar despierto
que triturase ilusiones
después de amasar luceros?

La respuesta a esa pregunta:
¿una máquina de besos?
-artificioso artilugio-
que deja los labios secos.

Truhanes de anticiclón
no comentéis el silencio
que se esconde en la neblina
extraviada del tiempo.

En las sinfónicas voces
-prestos presagios de invierno-
que ordenan las cicatrices
perfectas del universo.

Evocadas geografías
en cada invisible verbo
enseñan vuestra fatiga
y su refugio en el verso.

El horizonte es futuro,
voraz y pluscuamperfecto,
vestido de malva y verde
de azafrán y cementerio.

Entonad viejas gaviotas
la estela de este velero,
despierta, la singladura
única de los sujetos.




Sombras de otoño.

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La sombra nos invade la mirada
el día que la luz es más brillante.
Recoge tu equipaje caminante
tus láminas de fuego y llamarada.


No evites de la pena la llamada,
tu marcha es patrimonio de gigante,
pertrecho de un sencillo y expectante
acervo en locución acicalada.


Acepta los discursos disidentes:
disipan las arengas tenebrosas
de rancios madrigales evidentes.


No olvides que en la sangre de las rosas
se encuentran las palabras inconscientes;
mañanas de quimeras asombrosas.





Guijarros y hojarasca en un bostezo
de otoño ocre y carmín y madrugada.
Tapices naturales guarnecidos
en una exhalación de sinfonías
que entonase su aliento en la avenida,
en los viejos parterres de coníferas,
en los álamos, acacias y matojos
silenciosos, huraños y aburridos.
En la espera que ve crecer la vida
en los ojos de niños estridentes
que arrastrando sus pasos variables,
en un juego de alondras y jilgueros
-en su empeño de hermosas melodías-
se animasen de nubes y esperanza.




La imagen vuelve a ser tomada del blog de mi hija Sara.

http:…

Lúcida estética. A Sara por su blog.

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Sincrética atracción por la hermosura
en hilos que enhebrasen luminarias.
Cometas y guedejas incendiarias
en un vuelo de imán y singladura.

Ardientes intervalos de apostura
escalan por galaxias solitarias,
sus órbitas engendran libertarias
delicias de satén sin envoltura.

Coral de caramelo y chocolate
Su juego de topacio y disparate.
Gaviotas en los mares del Oriente
modulan seductoras los planetas:
magníficas, graciosas, pizpiretas,
descubren su belleza displicente
La imagen es de Sara S. Os dejo el enlace a su blog para que la visitéis si os place. http://autourdelacoquetterie.blogspot.com/

Nocturnas bataholas

-¿Quién vive?
- fantasmas de la sombra.
Espectros
de noche y de tormenta.
-¿Escuchas?
-los siento y me persiguen
-¿te agreden?
-me alcanzan, soy yo mismo.




Ya llega el precipicio de la prueba
-Contraste de ambición y de vigilia-
El viejo garabato que me auxilia
su rastro de corriente me subleva.


La imagen del producto no me eleva,
es género común el que me exilia
-penetra mucho más mi bibliofilia-
camino de las bardas a mi cueva.


Cultivo mi aflicción por los sujetos
en olas sin cuidado; y mis sonetos,
errantes de la acrópolis al limbo,


insomnes como almenas de atalaya
-cual bardos que entonaran la batalla-
se extienden con el humo de un cachimbo.

Irreflexivo singular

No finjo ni el horror ni el desengaño,
ni soy de los que encubre los lenguajes.
No vivo de esperar los estiajes
ni aguardo de la sombra el mar de antaño.


Me basta la expresión del ermitaño,
la jerga del sendero sin ambages,
los credos del rocío sin peajes.
Con poco más o menos ya me apaño


No niego que me duele la desdicha
ni trato de entender lo que me pierdo
ni evito someterme a la tormenta.


A veces la razón se me encapricha;
concluyo cuando sé que no estoy cuerdo
y acabo por cantarme las cuarenta.

Insolencia cordial

Disculpe el mundo entero mis ficciones:
patrañas proyectadas por instinto.
Confieso que este acto no es distinto
a otros que me aportan soluciones.

Son algo baladíes mis razones:
conjuro un universo variopinto,
injerto una camelia en un Jacinto,
extraigo del jardín mis municiones.


Conjugo la mentira y el engaño,
de oficio lenguaraz y palabrero,
mercando baratija y faramalla.

Navego el calendario cada año.
Estimo el agua más que el monedero
y más una ilusión que una medalla.

El ojo sobre la semana. A Max Estern y su semana de bondad.

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Escamas bajo túnicas salvajes,
corazas de dragón majestuosas.
Tormentas de sapiencia, estrepitosas.
El agua reinventada en oleajes.

Mordido por el mundo y sus paisajes,
que el ídolo atormenta, en religiosas
señales en las crudas y tediosas
estancias del dolor, cifras mensajes

Martirio y decepción en amalgama.
Talento de león que te estremece,
te acusa de avariento sol sin llama.

Perfecta a la serpiente se le ofrece
un nudo rosicler y una proclama
de sangre y penitencia; te ennoblece.




Max Ernest nació el dos de abril de 1891 en Brühl, Alemania. Murió el uno de abril de 1976 en Paris, Francia. Está enterrado en el cementerio de Père Lachaise de París.
En el museo de Orsay de París exponen su obra completa de collages Une semaine de bonté.


http://www.nndb.com/people/704/000082458/

http://miltonisland.wordpress.com/2009/02/13/exposicionesx2/ Las imágenes están extraidas de estas dos páginas, una corresponde a la obra de Max Estern la Corte del Dragón, no sé como está numerada. La segunda es un retrato pero…

La máquina del tiempo según Gárgola Y Kike

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La máquina del tiempo

Imparable mecanismo que acecha el artefacto
aparente en su trabajo mortal
Conduce hacia el retorno
del lapso de limaduras y ambages
Insólitos inventos de modernidad
enlazan máquinas sin alma
Signo de un aliento acerado
que recibe el viaje transcrito

Multiplica el guarismo recreado,
cuando llega agosto y la rasura del campo
Cuerpos transeúntes en el fugaz,
mandato vanguardista del traspié
Insatisfecho en su camino imaginado,
roda el anillo que transmuta
Relativo en su trayectoria,
sin verbo que lo acompañe.

Gárgola.


La mano, que maneja el artilugio,
mecánica mortal que da al proceso
la lógica función del retroceso
de siglos de ceniza y subterfugio.

La pálida invención que en el progreso
encaja el conector inanimado,
guarismo de un espíritu acerado,
que accede por la tolva, sobreimpreso.

Aumenta todo signo reinventado
de un modo que alimenta la cosecha,
en cuerpos y artefactos, en la estrecha
consigna modernista sin pecado.

Por siempre se imagina, insatisfecha,
la rueda que en su giro nos transf…

Titiriteros

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Me llamo Titiritero por nombre y por apellido, soñador que en el olvido como un gato callejero vive en las lunas de enero; una parte del retablo que en ardoroso vocablo declama viejas quimeras; entre el público y de veras soy como un viejo diablo.

Cansado una vez más

Encuentro una esperanza y se me olvida,
terciada de esperpentos y simplezas.
El crédito de dudas y certezas
en medio de evidencias se liquida.

Es tan incandescente esta partida
que acaba en laberintos y tristezas,
en pájaros añil y ligerezas.
Resulta desazón y alguna herida.

Buscaba humedecer el desaliento
-la finta que a hurtadillas me zafara-
de tanta depresión que es mi sustento
y en andas del aplauso me llevara.
Oía los sermones que en el viento
dejaban un rumor de fiera avara.

Sol y sombra.

Un proyecto carnal de alegorías,
travestidas de galas insolentes,
bajo un sol que con rayos inclementes
abrasase mis penas y alegrías.

Resumo la emoción en agonías,
cansado de silencios estridentes,
en bloques de relatos imprudentes
escritos al carbón por bulerías.

Son quimeras, delirios arabescos,
ilusiones, tarantas, filigranas,
utopías de prójimos burlescos.

En endechas de Venus y dianas
-atrapado entre temperas y frescos-
desempolvo teorías euclidianas.

Gárgola y Kike a vueltas con un vaso de agua. Pasatiempo veraniego.

Imagen
Los elementos rigen

Estrechos márgenes entre los volcanes
y los fuegos artificiales
Indistinguibles augurios entre torbellinos
y brisas de ventiladores
Pequeñas diferencias entre la tierra bajo la floresta
y el desierto forjado por el pretexto

El líquido que cincela el cañón,
calma la pasión del andarín

Materias de confines supuestos
Nexo entre la lluvia y la lengua
La sed y el cáliz
El vaso y el agua Gárgola ************************************************** Angosto el trecho entre el volcán y el fuego de artificio; el ojo de huracán y el precipicio en cortos vientos que se van en artilugios eléctricos, y el orificio que llega al centro de la sed cuando la mente indaga la arena, y en la vaga luna que dice a las flores creced, mientras la piedra esculpe gota a gota y el seco caminante y su derrota, que en vidrio quedará, arañan peñas: el caliz y el dolor- si los desdeñas- serán el manantial que al vaso brota. Enrique Sabaté
Dos pequeñas variaciones sobre el mismo tema; la imagen es de Gárgola, que en su blog ha …

Graznidos de cuervo en la puerta cerrada

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Disculpen amigos si cierro la puerta,
si dejo atrancado de pronto el acceso;
excusen si el vate se toma un receso:
voy arar mis campos, a regar la huerta

Comprendan que el cuervo va a la descubierta
por los labrantíos y el surco, el cantueso;
con nuevos graznidos vendrá de regreso,
más negras las plumas y el alma en oferta.

Absuelvan sus dudas y perplejidades;
no dure el proceso sino tres milenios,
cifren sus promesas en ambigüedades.

Si se comprometen, por quince quinquenios,
como cualquier cosa, sin solemnidades.
Cada día estrenen bríos primigenios.



Caballero andante

Al borde del abismo, pasmarote
tenaz, en el barranco del aliento
te inspiras como un remo en movimiento,
hiriente, voluntad de galeote.

Lunático convicto, audaz coyote,
intrépido león que ruge al viento.
Templado paladín sin escarmiento,
forzado como tú no hay matalote.

Bajel que en el torrente de los pasos
encuentras singladuras liberales
como otros hallan posos en sus vasos

Quijote, sin envidias materiales,
conoces la razón de tus fracasos:
remata en consonantes y vocales.

Ya dije que escribiría uno de amor. Voces que se quedan en la garganta.

Otra de esas veces que se va la voz
cuando no se dice que lo que se pretende
mientras que el encanto embriaga y comprende,
en cómodas dudas, su acierto feroz.


Es sencillamente un gusto precoz
que, maravillado, en tus labios se prende
con ganas profusas; y dichoso enciende
con prudencia escasa este rito atroz.


No pido amnistías de arena violenta,
ni clavos gloriosos, ni paz que torture.
La risa es mi suerte y ella me contenta.


Quiero tu alboroto y un gozo que dure
tanto como un rayo en eterna tormenta;
y un botón de nieve que nos lo asegure.

Una sátira sin maldad. Nadas veraniegas.

Omnipresente pereza ,
atópica ociosidad,
madre de inactividad,
retrátate con largueza,
permíteme la proeza
de vagar hora tras hora
en inercia pecadora
viviendo en la somnolencia
con la mayor negligencia
que se pueda aquí y ahora.


Otros sean diligentes
mostrándose laboriosos,
solícitos, virtuosos
en las cosas convenientes,
activos y competentes,
asiduos al compromiso
que yo a todo soy remiso
tirado como un zapato
con más calor que mi gato
que busca el fresco en el piso.


Sé y me consta el beneficio
de la labor responsable
mas no me siento culpable
no aplicando el ejercicio,
mi destino es otro oficio
que resulte descansado;
consejero delegado
en un mullido sillón
con sueldo, sí, de un millón
que será bien empleado.


Quizá lo que pido es mucho,
nada que otros mil no alcancen
con padrinos que los lancen
arriba como a un cartucho;
yo toda propuesta escucho
que aun siendo un pelafustán
con alma de ganapán
aspiro a mis ambiciones
que aporto yo soluciones,
las tengo y en estas van.


Grave problema es el paro
lo dice más de un exper…

Mañanas de sosiego

Estuve por aquí entre senderos
que no llevan a nada ni hacen falta.
Una pequeña línea de caléndulas
en un viejo jardín abandonado.

Me ata una pulsera de orgullosas
campánulas dolientes y gladiolos.
Oí una melodía de jilgueros
humildes, virtuosos y brillantes,
en juego de gorjeos y violines,
amantes de una fábula inocente.

Incauto, en el trapecio de mis pasos,
me siento un arlequín, entre ajetreos
de abejas productoras de dulzura,
fervientes jornaleras de bondades,
en esta placidez de la mañana.

Interpretaciones

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http://www.unpremioparamarcosana.org/ Intérprete del mar en adjetivos
profundos como fosas abisales;
apelas a las sílabas finales
en índole de halagos posesivos.

Se encuentran tus caracteres cautivos
en suerte de valores esenciales
sin ser ni más ni menos especiales:
Comunes para el resto de los vivos.

Disciernes el color de las botellas,
con mensaje o sin él, tal que emisiones
que no dicen porqué ni dejan huella.

No dejas de imponer tus condiciones
y el verso trae contigo tal querella
que embarca en el error por alusiones.

Más lugares.

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Banco de piedra Todos los días inmóvil, a veces descansa en él algún viajero sin destino, yo lo veo desde donde espero que lleguen los turistas. Inconfundible y duro como los adoquines en los que se sustenta, camino y tabla cabal, termómetro del día. Solitario los días calurosos y más los fríos, sólo válido los días de otoño y primavera. A lo lejos las andanzas del cortejo nupcial.
La universidad cisneriana, un sábado a las siete de la tarde, increiblemente solitaria, parece que se pusieron de acuerdo para salir del campo del objetivo de mi cámara.


Los pasos buscando la sombra de la calle de los colegios, huidizos en lo que ayer fuera presidio y cuartel. Todo un símbolo de la España más negra en lo que un día y hoy son espacios del saber.

No escribo versos, es verano y la galbana puede con mi inspiración.


Lugares por los que paso a diario.

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Reloj de sol Pasa la vida del hombre
en el tiempo, su estación.
Hoy cautiva su razón
donde ayer perdiera el nombre,
el adjetivo y pronombre.
Sombra pueril y fugaz
agua ligera en el caz.
Cavila hazañas grandiosas:
Ínfimas son estas cosas.
La muerte es el capataz.

Ladrillo y piedra

Descansa tu piel viajero,
tus viejos huesos cansados.
Tus cabellos empapados
de sol y sudor, te espero.
Viandante pasajero
llegado hasta este lugar
Manda a tu sombra parar
y escucha como silencia
el barro toda presencia
de tu tosco caminar.




Lecciones del tiempo


Hoy y ayer todo es quimera,
sedentario o vagamundo,
obediente o iracundo.
En la enfática escalera
de la solana a la era
del árbol a la amapola.
A la pena de una sola
y errática dirección.
En la nutrida ilusión
de ser más que carambola.



San Ignacio de Loyola en la piedra





Fuente, zócalo, prefacio,
cáliz de sagrada forma
espada de fe y reforma
de tiempo, devoción y espacio.
Hoy las piedras de palacio
no son lo que ayer solían,
ni los rayos que traían
amargos padecimientos,
ni son flor de los con…

Heterodoxo

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Duele algunas veces ser tan diferente,
parte de uno mismo, ave discordante.
Sentirse Virgilio siendo el propio Dante,
polilla en la noche, letra incongruente,
humilde avelilla hábil e inconsciente.
Aviso engañoso en un trato agudo,
entre virtuosos ir siempre desnudo,
agitado y loco sutil y ladino;
y que te señalen por tu poco tino
aquellos que quieren que te quedes mudo.


Forma heterogénea, astro variable
que recorre abruptos paisajes contrarios
en vasos distintos de vicios diarios,
pasar de lo oscuro y desagradable;
con quien no te estima mostrarte amigable.
Código de barras que nada organiza
para una pizarra ser barra de tiza,
dispuesto a ser todo menos juez injusto.
Ser bastante monstruo y dar un buen susto,
de algún universo la estrella nodriza.

Intentando versos

No encuentro las palabras, nuevamente
coincido en el desliz de las figuras,
me asalta el calambur en calenturas,
observo mi pasión constantemente.


Comprendo en inquietud más insistente
la estancia de mis múltiples fisuras;
disuelta en estas noches tan oscuras
combina con más dudas en la mente.


La búsqueda del sol quema lo escrito,
deforma de perfil mi pensamiento
y no halla su punzada de infinito.


Proyecta un plano corto su aposento,
en las líneas quebradas de mi grito
que expresa trastornado lo que siento.

Sopa de palabras.

Era que se era un pájaro herido
rotas sus dos alas que ya no son sueños
sino dos secciones de un gran almacén.
Dijo una señora: “¡que te vaya bien!
en eso que pones tan grandes empeños,
se te ve tan joven y estás tan perdido.”


Ella se decía… esto es otra historia,
no muy diferente sino comparable;
opuesta en su seno, reglada al contrario.
Ayer he comprado cierto diccionario
que no aclara nada ni es un incunable
de pequeñas citas faltas de memoria.


Por la barbacana pasa tanta gente
que estoy decidido a contar de nuevo
lo que ayer contaba de un modo distinto.
De tigre furioso me queda el instinto,
mas por ser humano, discorde, me muevo
tengo muchas ganas, lo sé, últimamente.


Un resto me resta de rastro rebelde
travieso y revuelto, amotinador,
animoso y lábil, terco y turbulento
Soy un torbellino, amarrado al viento,
que no echa en olvido ser agitador,
no esperando apenas que el seso se suelde.


Con cada palabra voy soltando lastre,
me digo a mí mismo que soy jacobino.
Ando desde Jauja a las insurgencias,
me dejan …

Oblicuas y paralelas

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Me hablas un lenguaje tan preciso y significativo
que tiendo a perderme camino de tu infinito,
inserto en los idiomas peculiares
ajenos a hombres y dioses,
y sin embargo, tan cercanos a mí
que darían una proximidad a mis horizontes.

Son propios en sí, propios en conjuntos y subconjuntos típicos ,
enlazados en inconfundibles y adyacentes fronteras del inconsciente.

Prueban en puridad los límites, casi exactos, que configuran una recta y sus vectores
regidos por los términos impresos en la cabecera cardinal de tu sustancia.

Sella conmigo y para mí los orbitales formularios
en medio de una luz espectro atómica
y supón que la cuántica es perversa en proporciones.
Que su núcleo es divisible y se persigue
como se busca un verano de cálidos
atardeceres rojos y muy vagos;
y sus medidas en la hoja de la acacia
hacen que sea palpable el acento de los neones.
Calcula que es elemental para no perjudicar el número
indivisible por sí mismo y por su raíz.
Reúnete o resúmete conmigo en la espiral violenta y cada vez má…

Acordes para una noche de San Juan

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Me atrapan tus ojos ardientes, extraños,
quémame muy lento, como a un monigote,
préndeme en su hoguera, -sin prisa-, con fuerza.
Muérdeme la boca siquiera esta noche
en la vivaz llama de San Juan. Oscura.
Malgasta conmigo, las profanas voces,
en la exuberancia del viejo aquelarre,
tu figura móvil de rescoldo y goce.
Tritura y fabula la historia, -ingeniosa-,
la inmensa fatiga que raspa y me rompe.
Fragmenta en el fuego las lenguas marchitas,
háblame un lenguaje que nadie conoce.
Deja el frío invierno marchito en la fragua,
segaremos juntos los rojos carbones
cuando en las antorchas la elegante Luna
arribe imprudente sus nerviosas hoces.
Un escalofrío de sal y amapolas
vendrá de camino sin saber por dónde.
Préstame tus alas joven hechicera.
Devórame Mantis no te haré reproches,
eres chispa y brasa en el mágico cosmos,
y yo en tus espacios, sólo, un triste hombre.
Yo puedo contarte si es que te apetece
historias del fuego , que tú no conoces,
de pueblos ignotos que nunca existieron,
antiguas leyendas, secretos …

Mi tiempo, el mío, a mí. 50 por mis 50

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Un mundo en sus elementos
cósmicos y legendarios;
planeta de solitarios
censores sin argumentos;
Atmosféricos portentos,
prodigiosos asteroides.
Ingenios que en solenoides
-robótico sensuales-
en dramáticos finales
se presumen humanoides.


Estupefactos dragones,
vestigio de leviatanes,
En embarazosos planes
dan las taimadas opciones:
Borrascas y anticiclones;
son luchas por el poder,
metas de hoy y de ayer,
embargadas e inclementes,
tupidas e inteligentes.
¿Qué nos debemos creer?


Piensa que es todo tornado,
tempestad de babilonia.
Torrentes de colofonia
En un diluvio atildado;
es el hombre que anda errado
por ventiscas ignorantes
entre rezos militantes
y pesadilla afiliada,
carne de voto aliñada;
figuritas diletantes.


Es humo lo que se vende
-en disfraz de ideología-
poco más que fantasía
que en cabeza hueca prende.
La tempestad no se entiende.
Nos sorprende el huracán.
El delicado alacrán
hunde su aguijón en vano
en el anodino humano,
trasmutado en edecán.


Soy bastante nihilista
debe ser el cumplir años
que multiplica los dañ…

El prisma de los tiempos

IV

Se permiten la estafa, la usura,
la encerrona, el ardid y el chantaje;
el escarnio, la mofa, el ultraje.
La violencia por toda cultura
en provecho de la coyuntura.
Se corrompen las urnas los votos
si es absuelto en loor de devotos
quien al cabo maneja el dinero
aun se guie en flor de basurero.
Hoy se llevan escrúpulos rotos.



V

Es conforme a derecho el apremio;
la extorsión, la amenaza y el fraude
son costes; y el timo se aplaude,
nos gobierna de Hermes el gremio;
el lengüeta es el digno de premio.
Compatibles son Ate y Fortuna;
campeando a sus anchas Hambruna
que acompaña del brazo a Derroche.
Opulento se muestra Fantoche
si con Lerdo comparte tribuna.



VI

De los tiempos el prisma se muestra
tan profuso en insignificancias
de oropeles y falsas fragancias;
es mediocre la llave maestra
de apertura a la trampa siniestra.
Aprobamos sin duda al pelele
si en prime time nos lo dan por la tele.
Que nos tomen por torpes muñecos
ya está bien que no somos metecos
de este Mundo; ¡qué esto ya huele!

el prisma de los tiempos

El prisma de los tiempos


I

Admitimos palabras recortadas,
exquisitas, vestidas de etiqueta
que digan poco o nada, se respeta
si vacías de ideas, limitadas
resultando asequibles, delineadas.
Interesan los textos más correctos,
educados, formales, circunspectos;
desprovistos de fondo y perspectiva,
ordenados, con rumbo y con deriva.
Se prohíben total: los insurrectos.


II

Se aceptan conceptos sin esencia,
informes henchidos de ignorancia,
porciones mundanas sin sustancia.
Sujetos sumisos, con licencia,
juiciosos que acaten la sentencia.
Axiomas si no causan problemas,
discursos cargados de anatemas,
teorías secretas, desmesura,
barnices que oculten la impostura,
remilgos, melindres y pamemas.



III

Se autorizan mentira y engaño,
integrismo parcial, disimulo.
Son patentes la infamia y el bulo,
el perjurio, el abuso y el daño.
Se comprende el favor, el apaño.
El cohecho es virtud y se alega.
La honradez en ganancia se entrega
cuando engrosa la cuenta corriente.
Hoy es, todo, maniobra envolvente
¿la razón objetiva? Se niega…

Azalais, con música

Sin que se me note me vi tan distante,
Tan indiferente, tan roto y marcado,
Tan esclarecido y tan asustado
Como un molinillo de café al instante;


Sin que se me vea fui tan disipado
En el verde helado de tus peripecias,
Redoma colmada de obscenas especias
Las ganas de verte son cristal velado.


Quizá te parezcan mis palabras necias
O un rumor de olas, un ruido lejano,
Una mariposa que muere en verano
Y me da lo mismo si no las aprecias.


Sabiendo que un día me diste la mano;
Era necesario como arcón que guarda
Las doradas telas de un humo que tarda
En volverte loco con su olor insano.


Igual que un borrico cargo con mi albarda
Y ya no me importas, tan indiferente
Como si no fueras el agua corriente
Que no necesita quien su sed resguarda.


Esta cancioncilla se muestra prudente,
Ni se extralimita, ni te deja escusas;
Es tan sólo un canto que las viejas musas
Ponen en mi boca cercana y doliente.

Azalais, sin música.

Registraba el vaho de tus sentimientos
en el daño de mis labios
y un viento frío de niebla
en el claro agitado
de mi abierto deterioro emocional;
sólo palabras desnaturalizadas
salen de mi boca
pero para que decirlas
si no las escuchas.

No pude convencerte:
un pájaro herido
no puede anidar bajo ningún tejado.
No habrá invierno ni hielo
que no atraiga mi mente
fundida en desaliento
Tú habrás pasado por mi vida
sin detener el reloj del remiendo.

Ahora que escucho derrumbarse
los muros que nos sostenían
-Sin música ni argumentos-
puntuando los andamios grises,
flacos y derrotados,
tomo mis palabras,
vuelvo a mi vida.

La gravedad de Urano, a Amparo dolida por que no la hemos comentado. También me pasa a mí cuando no me comentáis.

Te atrapa más no te engaña,
irritantemente incauto,
un laberinto conspicuo,
en la gravedad de Urano.

Incombustible tu aura
-agrandando su tamaño-
en la búsqueda constante
de un símbolo ilimitado;
en la estación de tu cosmos,
sobre el caos del espacio,
en el área interrumpida
del alba de los mercados
imaginas torpemente
una inquietud sin atrasos.

Como una lucha feroz
-Polifemo sanguinario-
reduces tu persistencia,
en el número de agravios,
a una batalla constante
de aceptarte solo humano.

El orden de tu existencia,
es combate sin descanso,
entre violentos girones
de los perfumes más agrios,
una sediciosa alfombra
de conjuntos integrados;
sin tregua vas del amor,
ni quietud, al desengaño
por no aliviar tu rudeza
ni engendrar tu imaginario.

Alternas con la discordia
el cisma de los fracasos
y sin romperte del todo
hallas la paz tras los pactos.

Inclemente para ti,
solícito con tu daño,
comprometes la armonía,
aliado con los astros,
en un aura sin preceptos
ni falsos dioses soñados.

Fausto, sin la perspectiva
de hacerte viejo en…

Principios matemáticos, A Gárgola.

Imagen
Dibújame un teorema consistente,
sistema, que radique en el origen.
Esbozo de las lógicas que rigen
los hechos del guarismo continente.


Simbólico lenguaje en la patente
teoría de los números que erigen
la regla conocida y se dirigen
por medio de un contiguo pertinente.


No hay nada que refute los factores
que el método sin límite imagina,
el área de la curva y sus vectores.


Mas no se da la ley que determina
los múltiples conjuntos y sectores
que en modo de inferencia se elimina.




Suponga que el complejo impar y primo
es tal que fraccionado a conveniencia
divide en la fusión a inteligencia
y muestra las teorías en racimo.


Valora el objetivo, monorrimo,
en una paradójica valencia,
que ampare en esta fórmula, secuencia,
por una sucesión que no suprimo.


Es todo lo que agrupo en el axioma
de todo lo que expone el absoluto
al orden de vacío al que se asoma


El uno que es principio y atributo.
Te otorgo in aeternum el diploma
si el caso se resuelve en un minuto.

Mecánicas estelares

Exigencia suspensoria
fuerza de cuerpos celestes,
astrofísicas sus huestes,
mecánica ondulatoria,
radioactividad suasoria,
relativismo infinito,
determinante circuito
de espacio y tiempo arbitral,
categórico final.
Filósofo gratuito.


Contundentes conclusiones
en elocuentes axiomas,
discursos obvios de romas
y bajas tardo facciones.
Átomos versus protones,
épico superlativos
en imperios colectivos.
Esclavos de fondo y forma
según se dicta la norma
con métodos coercitivos.


Prudente al fin e inexacto
en el equívoco juicio
de corregir cada vicio,
estricto per se y de facto.
En conocimiento intacto
sobre un rigor formidable.
Extraes la variable
desde un sofisma preclaro.
Es como mínimo raro,
conexo a lo comprobable.

Baldío

Los álamos del río andan batiendo
en áridos desaires las fatigas
estériles, de escuálidas hormigas,
seguros que su vida es sólo arriendo.


En tanto ir y venir que es minuendo,
tramadas novelescas sus intrigas,
combates de poder como mendigas.
Pensad si es atributo o es remiendo.


Caminos de locura rutinarios
o estáticos conjuntos militantes,
febriles a la par que imaginarios.


Los tipos reintegrados o distantes,
indicios de rastrojos fragmentarios,
no son sino en cuestión itinerarios.

Preguntas sin propósito

¿Estriba la permanencia
en lo eterno o indeleble,
en lo flaco o en lo feble,
consiste la contingencia
en el estar, en la esencia,
en el ser, en el sentir,
en asentarse o partir,
en el caos, el vacío,
en el suyo, tuyo, mío?
sueño sin poder dormir.

Vendo palabras de acero
en un mercado de plomo,
cambio molibdeno y cromo
por tu alegre sonajero,
un peluche y dos te quiero;
trueco un barco de vapor
por una veleta en flor
y un molinillo de horchata,
por un borrador de nata
y un acorde en do menor.

Soy inquieto buhonero,
un espacio transitorio;
mi mente sin envoltorio
es la pluma de un jilguero;
iluso ropavejero,
zarigüeya cantarina
que en la rama de una encina
ilustra una nueva estampa;
as que descubre la trampa
que ríe y no contamina.

¿Qué afán tiene la riqueza
de abarcar plaza y estribo
destripando arroz y olivo
y hacer sangrar la corteza?
¿Es pétalo de pobreza
el llanto de un ruiseñor
que sin miedo a que el azor
lo calle, a su amante canta,
no es más verdad que así espanta
sin miedo a su cazador?

Mordaz y poco exitoso.

Irónico burlón de su apariencia,
batalla y polemiza con su aspecto,
se muestra apaciguado y circunspecto,
jocoso lidiador sin competencia.


Se ríe de lo humano sin conciencia,
brutal por superior es su intelecto
sabiendo que tan sólo es un insecto
quien peca de soberbia y suficiencia.

Podrán los petulantes, con su orgullo,
prender de vanidad jactancia y fuego
sus torpes oropeles y fanfarrias.

Son sólo esas bravatas un murmullo
de falsa vanagloria, un fatuo juego
del ego ultramontano, sus cazcarrias.

decimillas

Sin que me disponga
a pensar ni nada
va mi astracanada.
bailaré la conga,
habrá quien proponga
otros bailes raros,
como trajes caros
del emperador,
hágame un favor,
encienda los faros.

Salió decimilla
que es mucho más fácil
más rápida y grácil,
como ensaladilla,
casi seguidilla,
canción popular
que quiero dejar
el arte mayor
para otro señor
que vaya a estudiar.

Qué poca vergüenza
de literatura
es esta escritura,
para que convenza
mis ripiosa trenza
de versos graciosos,
son algo engañosos
en velocidad,
tontos en verdad
y poco jocosos.

Así me estaría
dando la alpargata
al cajón de lata
casi todo el día,
yo ni comería
por estas conquistas,
ahora a las vistas
me marcho a vender
a todo correr
llagan los turistas.

Si me queréis encontrar los domingos voy a la tienda de un amigo a echarle un mano en la plaza de san Diego de Alcalá en eso de vender recuerdos a los turistas.

Imperfecta afonía

Hoy caducaron las formas,
las palabras,
los silencios,
los límites totales
impuestos en origen.

Hoy me perdí a mi mismo en el reto inamovible,
un golpe de afonía dio paso a la rutina.
Automática,
Inerte,
habitual,
reglada y connivente.

Hoy he sentido rabia,
Costumbre, en mi retiro,
en un daño imperfecto aislado en mi memoria.

Hoy quise ser la maza que arranca las cadenas
dispuesto a la victoria jugando en mi provecho,
inhábiles engaños
en un alma sincera
de diseño ejecutable.

Hoy fui de nuevo esquema en láminas vacías,
una letra estampada en medio de un desierto,
anilla innecesaria,
un cable roto y negro,
la órbita en el polvo
sin curso formulado.

Pensé, y me equivocaba,
que en mi aterida mano,
perpleja de vergüenza,
saldaría el desamparo.
Erraba nuevamente.

Hoy quedé convencido
que no hay si no mentiras
Si todo es desaliento
y al fin camino solo.
El alba es tan mezquina
que me habla de las carencias.

Ay Federico García

Imagen
Esmeralda arriba al agua
con su farol de carmín,
en sus ojos azabache
el llanto de Boabdil.
Una zozobra en las sienes
de naufragio carmesí
donde dibuja su pena
tormentas de regaliz.
La más bella flor de nieve
en el reino nazarí
con lágrimas de alabastro
desgrana un aria sin fin.
¿Qué pena canta tu boca
bella piedra de rubí?
“Mataron a Federico
poeta del Albaicín,
con odio escupieron plomo
de la boca de un fusil”. Ebrias de rencor y miedo,
sus almas de canecrín,
en las horas de la noche
que la envidia es un pretil
del puente de la codicia
y el fanatismo infeliz,
mataron a Federico
espectros de azul y gris.
El más vivo trovador
que recorrió el Zacatín.

No hay ángeles que no lloren
lágrimas de ajonjolí,
ni pañuelos encarnados,
ni una letrilla infantil
que no recuerde al poeta
y su canto de Almuecín.
La tierra que ahora lo acoge
no ha dejado de sufrir.
Mataron a Federico,
hermosa flor nazarí.
Esmeralda arriba al agua
con la sombra de Boabdil.






Mayalde, bis.

Imagen
De nuevo los Mayalde y esta vez espero que si lo leen me perdonen la broma. Por cierto si podéis escuchadlos.
Con Endovellico
Y Vagadonnaego,
-Ibéricos dioses- ,
llegaré a un acuerdo:
agra Poemana
guarda mis corderos.
ya que Baelisto
brilla más que el cielo.
Dibus y Deabus,
los dioses gemelos,
dirijan mis pasos
por los sitios bellos.
Que por Sitiouio
encuentre el sendero,
nunca yo lo pierda
aun sin ir sereno.
Por Vael, el lobo,
que en bosques y setos,
en las arboledas,
y en el monte espeso,
para mis pesares
siempre halle remedio.
Sean valedores
con Tuollo el genio
-protector de hogares-
Lida y Baraeco,
Lug y Yaincoa, los muchos y buenos.
Se aleje Tagotis,
rey de los infiernos,
viniendo Saur,
maestro del hierro,
el sabio Cerunnos
junto a otros ancestros.
Vengo a relataros,
sin vagos conceptos,
como son de veras
los músicos estos,
se llaman Mayalde
-ya los conocemos-
ellos que descienden
de todos los pueblos.
Desde los fogones
traen sus instrumentos:
tinajas de barro,
mesas y calderos,
alcuzas, vasijas,
botes y barreños,
que todo les …

A Mario Benedetti.

La muerte de un poeta sin lamentos.
Palpable es el dolor y este es sentido,
el ánimo se muestra compungido
y lloran los claveles y el magnolio.

Nos quedan sus palabras, cada folio,
de amor por esta vida, el estampido
de tantas construcciones literarias,
su lucha, su combate, sus estrofas
rebeldes contra, el mar de la injusticia,
la fe de los tiranos, la estulticia
de tantos nigromantes, y las fofas
doctrinas del martirio. Funerarias
mis frases, no pretenden ser lágrimas
de duelo, mas se quieren libertarias,
en este homenaje, luminarias,
pequeñas lucecillas y candelas
que anuncien los caminos y no velas
vacías ni discursos religiosos,
ni llanto de políticos pomposos,
sólo sus oraciones incendiarias.

Mayalde

Imagen
Con unos borneos y algún ringurrango
vienen los Mayalde desde Salamanca.
Sus coplas relucen como estrella blanca:
Pasodobles, polcas, jotas y fandangos.

Con todo el cariño que de ayer se arranca,
ritmo y armonía de antiguas canciones,
llenan el hatillo de las sensaciones
con gran maestría y mayor retranca.

Cuajan los sentidos y las emociones
de ojos a manos y de boca en boca.
La peña de Francia no es sólo de roca
es también aliento en la voz de sus sones.

El tiempo pasado el ánimo evoca
cuando se recibe de un pueblo en herencia,
si son trasmitidos en buena conciencia
en las gentes nuevas el alma trastroca.

Son esos caminos de la inteligencia
antiguos senderos donde fue la plata
es la misma vida que a veces maltrata,
mas ha de vivirse, es su consecuencia.

En sus instrumentos de hoja de lata
-tañe al buen tun tun la loza y el barro-
la música suena, genios del cacharro,
sea en la cocina o en la colegiata.

Payaso en la calle

Sin pistas, lonas ni carpas
por oficio el de payaso
en el mundo y anda escaso
de garras, dientes y zarpas,
es más de Bécquer y arpas,
jácaras y melodías,
mojigangas, fantasías
de caballeros andantes,
de rucios y rocinantes,
son sus típicas manías.


Él es el alba del genio,
bufón burlón primigenio,
festivo autor delicado,
sentimental e inspirado
flor nueva de este milenio.
Un bombín verde de seda.
Una mágica humareda
le envuelve por toda gala.
Su sonrisa la regala,
dale, tú, alguna moneda.


Virtuoso equilibrista
en el mundanal trapecio
donde sólo triunfa el necio,
y el arrogante arribista.
Nada para sí conquista,
poca riqueza ambiciona,
-un rey pero sin corona-,
calor, luz y maravillas,
carcajadas y cosquillas,
mimo y solo una persona.

Palabras continuas.

Dichosas palabras en fondo de armario,
unidas a otras, guiños musicales.
¿Dónde las encuentras? : En el diccionario.
Son tan parecidas aun sin ser iguales
que unas tras otras -como abecedario-
en párvulas hojas o en amplios murales
describen ingenios, penas y pasiones,
borrascas del alma y sus anticiclones.


A Almu.

Mis palabras vuestras. A vosotros.

A Ybris, Paquita y Merce.

Dejo mis palabras desnudas y enteras,
escasas –ya sabes- pero necesarias,
intensas y breves, básicas, primarias,
cortas en su origen aunque verdaderas.


Rendidas y humildes, sencillas, certeras,
profundas, sentidas y un tanto incendiarias,
abiertas, capaces, menudas, gregarias,
serenas, amargas, también compañeras.


Tímidas, afables, tiernas y suaves,
templadas, a ratos ásperas y duras,
flexibles, violentas, amables, maduras,
cándidas, honestas, muchas veces graves.


Integras, tramposas, inexpertas naves
en mares de tinta, tormentas oscuras,
libres, licenciosas, torpes y seguras.
Al tiempo cerrojos que en espacios llaves.


Íntimas, secretas, caseras, lineales,
estables, volubles, nerviosas e inquietas,
frívolas y añejas, firmes, indiscretas.
Algo conceptistas y más naturales.


Rígidas y exactas, rudas, guturales,
sobrias, disolutas, ebrias cuchufletas,
grises, luminosas, justas, incompletas.
Ora enaltecidas, pro nobis triviales.


Pomposas y adustas, secas, petulantes,
pícaras, rijosas, doli…

Décimas jocosas o no tanto sobre la crisis mundial

Haré una punzante crónica,
-sacada de mi petaca- ,
estilete, daga y faca,
a la usanza macarrónica,
energética, isotónica,
en nada subliminal,
con este instinto animal
de asno siguiendo a Isis
en estos tiempos de crisis,
de la era digital.

Quebró el banco y mi dinero,
que invertido había en acciones,
en manos de los patrones
-con guante blanco y sombrero-
del sistema financiero.
Me quedé con mi hipoteca
con más ruinas que un azteca
y más perdido que el Maya.
Me dicen: aguanta y calla.
Mi cara ya es sólo mueca.

Ellos hijos del oficio
más viejo del mundo antiguo
-del yo rezo y me santiguo-
dispuestos al sacrificio
ajeno, y al beneficio
propio, consecuentemente
empobrecen a otra gente.
La crisis de esta manera
saldo es de la clase obrera
y el rico tan ricamente.

Todo ajuste del mercado
otra vuelta es más de tuerca,
al que no pille de cerca
tampoco es que esté salvado,
puedo estar equivocado
con este rollo marxista
tópico y medio anarquista
sin carnet y sin partido
pero sé quien ha mentido
que no soy corto de vista.

El caso es: …

Comedia del arte nulo.

Bohemio y trotamundos tartamudo,
viajero de Tetuán a La Latina,
nervioso navegante de bolina
en un mar de top manta y estornudo.

Envuelto en el embrollo y el engrudo
confundes arcabuz por carabina.
Pierrot que siempre engaña Colombina.
Convéncete que el caso es peliagudo.

Andando que, los juegos son abismos,
el paso del Estrecho tiene puertas
y el hambre solución sin catecismos.

Zozobra de aflicción si no despiertas,
al punto, no serán sino espejismos
-inanes marchas- por tus horas muertas.

Unas decimillas pa quitar hierro a la cosa.

Un payaso con bombín
sube por una escalera
lleva blanca la pechera
y amarillo el calcetín,
es clown de mucho postín.
Un botón que es margarita
de bella casiterita
y un gigante zapatón
de plástico azul marrón
y un paraguas de ebonita.

Sigue con sus payasadas
bajo la artística pista
no lo han de perder de vista
que en dos o tres carcajadas
deja sus cucamonadas
y sus trucos por aquí
esto me ha pasado a mí
que soy también un bufón,
un titiritero, un clown,
un gallo kikirikí.

Con ganas de ser poema y se quedó en objección.

Hoy he visto la tarde dormida de nuevo. He profundizado un poco en las grandes simbiosis entre los adjetivos y las amapolas. Me han correspondido veintisiete participaciones en la pintiparada lotería de las divisiones ultramundanas. Un sol rojo, muy rojo, se deslizaba, se encogía como una pequeña araña por la montaña. No me está permitido, pero lo hago, encadeno uno a uno los fragmentos del firmamento y las porciones me salen sin proporciones, en la medida que no se ajusta. Cuanta razón tenía quien me lo dijo. “Tú no aflojes, ni te embeleses, ni te permitas, ni menudees, dosifícate muchacho. No seas cosa. No te importe si las estrellas son parte de una calcomanía o están colgadas de un hilo de seda y al final de ellas hay un anzuelo y un gran pez espada esgrime su florete contra el dueño del almacén”. Yo al final quise contestarle esto: sepa usted muy señor mío que todas las hipótesis hay que demostrarlas, si no, no, no pasan de ser meros intentos de motejar las ciencias y los espírit…

Salvemos el Henares y de paso el Jarama y otros ríos.

Imagen
Las coplas del río Henares.

Vengo a cantarle a este río
que nace en Sierra Ministra.
Seguiré el curso del agua.
Diré quien lo contamina.



A la sombra de un nogal
en Horna surge a la vida,
cercado por una valla
la autoridad nos lo dicta.


En Sigüenza es donde pronto
da comienzo su agonía
que la actividad del hombre
la suciedad precipita.


Ya el cauce se encuentra sucio,
ya la ribera perdida,
navegando curso abajo
pareciera alcantarilla.


Al paso en Guadalajara
no hablemos de porquerías,
deben ser seres mutantes
la fauna que el río habita.

En Azuqueca no sé,
disculpen la alegoría,
esta copla se me vuelve
tan negra como la tinta.


La ribera de Alcalá
poblada es -maravilla-
de muebles y otros enseres
que a alguno le sobraría.


Es gran consideración
la que a este río tenían
los clásicos literatos:
Cervantes y Juan de Hita.


Uno plantó avena loca
el otro a él se refería
como el gran río del mundo.
Ahora : ¿qué es lo qué dirían?


Si no damos grandes voces
¿río quién te salvaría?
si no paramos de echarte
mierda con alevosía.


En Mejorada del…

¿Pretérito para quién?

Todo un tipo que carga prejuicios,
golondrino de nido alquilado,
desertor de la vida y cruzado
contra aquello que piensa son vicios.

Si interesa la cosa, es pecado.
¿Qué es vivir sino hacer penitencia?
Sus palabras dictando sentencia
son, disculpa, pescado pasado.

Aunque tiene a favor providencia
que le presta su fe en lo absoluto
si llamándome a mí disoluto
se libera eficaz su conciencia.

Yo que soy liberal no discuto
si me acusa de ser un sectario
no me importa quién rece un rosario,
como no tengo fe, ni me inmuto.

También dice: tu verso es becario
de una fórmula ajada y añeja,
un geranio colgado en la reja,
Iletrado y cruel, legendario.

Déjame que yo siga en mi queja
con mis rimas, idas, delirantes,
en el foro de los diletantes
que del orbe moderno me aleja.




Senderos de estropajo y melamina.

Recorrer tanto camino...
si en ellos algo aprendí
de poco me sorprendí,
tras de muchos desatinos
con mis ojos peregrinos
hube por fin de aprender
que por todo acontecer
es parte de esta justicia
lo que a unos beneficia
otros lo deben perder.


Quien manda con frases hechas
ordena de arriba abajo.
El sendero es estropajo
vaya a izquierdas o derechas.
Ellos tienen sus cosechas
y el indigente miseria.
Quien al baile y a la feria
se encamina venturoso.
Exigir es peligroso,
dicen que pecas de histeria.


El mundo va así a la ruina
por un capital menguado
te llaman afortunado:
tú puedes comer chacina
y pasas por melanina.
Ideólogo decadente
¿qué no tienes suficiente?.
Eres filósofo escaso
ya nadie a ti te hace caso.
Vives a contracorriente.


Ingenuo calamidad
por apellido y por nombre
ya no hay más crédulos hombre
que fíen de tu verdad.
Palomino de ciudad,
predica en un parque a solas,
ve a cantar tus carmañolas
a otros tontos como tú.
Anda vete a hacer vudú
y déjate de virolas.


Pregonas que es un fracaso
el modélico sistema.
Resuelve s…

Presuntuoso

En la extrañeza de una tarde, sobre sí aquello era posible o no lo era, si a cada paso otro más veloz se iba superponiendo, como en una vieja fotografía con lo bordes dentados. Todo y nada, las pequeñas y las grandes pesadillas arrancadas del árbol de los frutos indiferentes. Una atolondrada mirada iba cediendo al tedio de no encontrar un sentido a la insignificancia. Quise ser martillo de nuevo, y me rompí como una figurilla de vidrio, como un vaso mojado de vino y circunstancias. Lo que iba sucediendo era sólo reflejo de mi mismo, una procesión en andas por los sueños de lo inoportuno. Creí que tender la mano era encontrar y nada me asía, tan sólo el cerebro pinchándome una y otra vez. Se escurría por mi garganta un sabor ocre y ceniciento, como falto de besos y manos amigas. Pero la verdad es que nunca las hay, al menos las que tu pensabas, luego llegan otras que amargan como las nueces cuando están verdes, como el soplo de un enojo sin causa alguna. Todo gira alrededor de uno mism…

Por el palo de las carencias.

Una luz postiza recorre las tardes
en el vidrio verde de tus pocos daños,
quisiera asomarse pero se antepone
el recogimiento, místico y absurdo,
de la extraordinaria psicosis vacía
de todo elemento ridículo y breve.
Resuelve el momento su intensa cadencia
en los eslabones que nunca prolongan
sino las licencias que no se merecen.
A partir de ahora desembarazada
de lo conveniente por lo imaginado
en viejas labores que al partir terminan
con la inteligencia de quien no comprende
ni queda avisado por ser pillo suelto
sin otra memoria que un muelle teñido
bajo nueve palmos de tierra batida
para regocijo de viejos viajeros.
Será lo que quede de lo que fue origen
de una desbandada que no será ausencia.

Una tarde escribiendo para ti.

Empezaré por la parte
del principio, corresponde.
La intención bien no se esconde
ni se halla un rincón del arte:
también yo quiero atraparte
entre la espera y la duda
en mi cama bien desnuda,
expuesta y desmemoriada,
agridulce y obstinada
como una romanza muda.


Descubierta en el trajín
de sustraerte al misterio
al patente gatuperio,
incoherente palanquín,
abstraída en mi magín
de alegres irreverencias,
palmarias inconveniencias
de una notoria verdad
que ostenta alguna bondad
y no falsas apariencias.


Intrigante en el nocturno
anónimo del secreto,
en el velado soneto
de un poeta taciturno,
mueve tú, ficha, es tu turno,
despierta sin confusión
en las garras de un león
que imagina marionetas
ligeras, raras cometas
de un azul y un gris marengo,
en su elevado abolengo
de no ser sino bayeta.


Maravilloso el esfuerzo
que en el carro del prodigio,
andrajoso en gorro frigio,
con mi poco juicio ejerzo,
polichinela de un cierzo,
jinete de un nubarrón
de un sortilegio marrón,
trastrocado en un siroco,
danzando activo en un zoco,
mercachi…

Un romance para un loco.

Sean bienvenidos todos, caballeros, niños, damas, a este rincón de Castilla, entre la sierra y la mancha; a este cruce de caminos donde confluyen las aguas, a este manantial o fuente, donde brotan las palabras, a este lugar conocido, a esta ciudad donde el alma a veces se sobrecoge, y en otras se toma a guasa, esto que se llama vida, así van forjando causas.

Ya vendrán las desventuras y las hieles más amargas, pero que tarden y sean como espíritus en danza, como cantares de gesta de esta visigoda raza, avatares de moriscos, de conversos, en confianza, de moros y de judíos, en fin de todas las castas que por el lugar pasaron.

A un rincón de las Españas, cuna, cárcel y convento, la que fue madre y madrastra, tierra de nuestros mayores, ésta que el manco cantara, la que mal pago le dio y hoy recibe su honra y fama, mas como dijera entonces, entre el rigor y la chanza, no se tome nadie a mal lo que las lenguas declaman, lo que no deja de ser, nuestra propia idiosincrasia. Producto de nu…

Almatrapo. Titiriteros.

Imagen
Qué tengo el alma de trapo
cosa es harto sabida,
títere soy de la vida,
de la tristeza así escapo,
no soy feo, menos guapo,
libre como una lombriz
intentando ser feliz
en un huerto de sandías,
así me paso los días.
Permitidme este desliz.

Dedicado a mis compis de Almatrapo:

Susana, Elena, Mari Luz, Chirri y Sergio nuestro director de escena, que ha dado una vida inmensa a mi pequeñita obra.

Llamada el sueño de Don Quijote. Juguete cómico en verso.

La fotografía se hizo en la actuación del Domingo 26 de abril en la Plaza de los Irlandeses en Alcalá de Henares.

Chirri maneja a Don Quijote y yo a Sancho.

Juan Tamariz. Mago Marabú.

Imagen
Valet de corazones, rey y sota,
caballo de cartón, flor de diamantes,
baúl es su chistera de elefantes;
su alquímica baraja te alborota.

La eléctrica melena manirrota
de naipes, prodigiosos y tunantes,
con ases en la manga litigantes
es mágica cartilla de derrotas.

Desvela el vademécum de ilusiones
con versos de tapete y de tapiz,
en picas, bastos, copas y aguijones.

Oculta entre sus trucos de perdiz
verdades sorprendentes de bufones:
el mago marabú, Juan Tamariz.
La imagen es del Diario Público.www.publico.es