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Mostrando entradas de noviembre, 2008

Color cobalto y mandarina.

Noviembre en las hojas entre un gris ceniza
y un olor rebelde de cobalto acero.
Alfileres rojos -en un agujero-
materializados en rayuela y tiza.


En el aire flota humo del tintero,
las tristes heridas me invaden de pronto
y lo tragicómico parece tan tonto,
veloz se diluye con el aguacero.


Cual montaña rusa a tracción remonto.
Hoy es solo un día del mes de noviembre
en cuitas distintas llegará diciembre,
esto sí es presente, no es si no lo afronto.


Dos en el camino son un ser bimembre.
Tres patas de palo sostienen un banco.
Cuatro son los versos donde yo me atranco.
Revolucionario el cinco de septiembre.


De Fortuna y Eros espero ser blanco,
que la voz me salga conspicua en endechas.
Si saetas lanzo que acierten sus flechas.
Y escribir derecho tan bien como el manco.


Fundido en asfalto de calles estrechas
o hierba que crece en ancha avenida.
Sí, deja tu opinión, aquí es bienvenida.
Aunque no se atienda porque faltan fechas.


Si no inteligente fuera divertida,
concededme al menos que ha sido ingeniosa.
Sé que no h…

Filamento en espinelas

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Con espíritu incendiario
con estas letras reingreso
en el Mundo y su progreso.
Bribón de lo innecesario
voy desgranando un rosario
de retóricas cuestiones.
No me mueven ambiciones
ni ganas de trascender.
Tan sólo el anochecer
conoce mis intenciones.



Contéstenme si es que quieren
al enigma que planteo.
¿Existe lo que no veo?
Hagan allí donde fueren
lo que a los nativos vieren.
Me vino bien el refrán.
Ya saben, soy un charrán,
veraz e indomable pillo,
fragua, tas, yunque y martillo,
ungido de ganapán.



Prosigo en el laberinto
obstinado de mi encierro,
-gato, ratón, rata y perro-
animal, no muy distinto,
quizá sí, más variopinto.
Alambre que en movimiento
vivifica el esperpento,
es frenesí y desvarío,
queda el arranque de brío
sobre un muro de cemento.



Juntapalabras de oficio,
ecléctico trovador
de un anisado licor
que trueca arbitraje y juicio,
huraño como fenicio
en cartaginesas ruinas,
raspa de pez sin espinas,
descreído mago y brujo
que en aguardiente de orujo
por brasas de sol caminas.



Azul, verde, rojo, gris,
ocre, añil, …

Diálogo entre el poeta, el amor y la muerte.

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Canta el poeta.

-Amor que con dolor no se conjuga
ni ensucia su pasión con barro y tierra.
No es nada y nada abarca, puesto en fuga
se esconde compungido y se soterra.


Amor que no es partícipe de todo
ni en todo se construye ni ambiciona,
por no ser, ni saber, se desmorona
disuelto en el vacío: sólo es lodo.


Responde la muerte.


-Más fuerte que tu Amor, soy yo, la Muerte
y a mí a tus discípulos conduces.
tu innata inoperancia me divierte.
Eres sólo espejismo, sólo cruces.


Participa el amor.


-Conmigo no hace falta tanto orgullo
pues sé que eres quien vence, la postrera,
aquella que en la nada nos espera;
mas lo mío es el todo ¿qué lo tuyo?


Replica la muerte.


-Incauto ¿me preguntas? ¿no lo sabes?
Soy la nada perfecta, lo absoluto,
El magno tribunal, dueña de llaves,
no hay deudas para mí, soy el tributo.


Pregunta el amor al cantor.


Responde entremetido ¿tú que quieres?
¿Acaso estás marcado por mis flechas?
¿Tú que ensalzas en mí si no me estrechas?
¿Rechazas lo que ofrezco y aún te hieres?


Concluye el enamorado:


Tus …

Villancicos y Navidad tradicional.

Nocturno

Esta noche me siento indecente
lujurioso, voraz, obsesivo.
En tu sexo me quiero cautivo
aunque sea insensato, imprudente.


Es mi beso, inflamado aguardiente,
contrabando, vivaz, delictivo,
un deseo atrayente y lascivo,
y tus ingles la causa eximente.


Para hacerte perder la vergüenza,
que desvele el pudor, desenfreno,
y una intensa impudicia te venza.


Te disuelves en mí y yo en tu seno.
Me apoderó de ti, y comienza
un nocturno de dulce veneno.

Ríase usted si es que puede.

Crisis hubo las y hay las,
ricos, medianos y pobres,
gentes de mordida y sobres
bajo cuerda y por las malas.
Otros vendieron las balas
que destrozaron los huesos;
carne de naranja y presos
de delirio de grandeza
aun presumen de nobleza
en sus verbales excesos.

Dejan un Mundo mejor
los próceres patriarcales,
se protegen animales,
la selva, el río, la flor.
De Kioto a Nueva York
la humanidad, al planeta
devotamente respeta,
la riqueza se reparte,
ya no hay pobreza que aparte
al hombre ni lo someta.

Viva el euro, y la hipoteca,
y el sistema financiero,
el patrón oro, el dinero,
el dolar y la ley seca,
los lilas de discoteca.
Los activos a futuro,
el interés alto y duro,
el progreso, el crecimiento,
el Tae al treinta por ciento.
¿Y era de vergüenza el muro?

Como Descartes discurro,
si sobre soy porque pienso,
y tan sólo engordo el censo
como un auténtico burro
cuyo rebuzno es susurro.
Le doy vueltas a la noria,
me otorgo la absolutoria,
soy un piñon de la rueda,
sálvese quien a sí pueda
de esta atracción giratoria.

Y ya que rep…

las coplas de Don Enrique.

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Contaré el caso y pondré las coplas que escribí hace tiempo y que tengo grabadas en eso que digo que es un disco pero que no puedo editar por falta de medios. Alguna copia he hecho y algunos amigos la tienen.

Mi amigo Eduardo Nicolás, rabelista leonés, me dice que canta unas copals que yo le enseñé. " Como no me dijiste donde las habías recogido ni tenía otras referencias de ellas, las canto y digo que son las coplas de Don Enrique" yo le contesté de Don Enrique son puesto que yo las compuse, letra y música. Aunque como dice mi madre: " Don sin din, cojones ne latín".

Tal cual dijera Don Manuel Machado, puedo presumir de que escribí un cantar que el pueblo canta, hizo suyo y se olvidó del autor. Y eso para mí es mucho más que cualquiera de los pequeños premios que me han dado, nunca pasé del segundo puesto en esto de presentarme a un certamen de poesía. Otros textos ni siquiera fueron considerados. Pero no es una queja que conste, es el hecho nada más.

Las coplas son…

En la madrugada

Cada vez que recorro las calles pronuncio, animado, tu nombre.
Aunque sé que jamás me nombraste en el modo que yo exclamé el tuyo,
Cuando el pájaro gris de la sombra me asedió y me dejó sin recuerdos.
Solo un canto de grillos urbanos acompaña a los seres perdidos
y la impávida luna asemeja una cara que enfática espía.

¿Qué nos queda después de los pasos que dejaron sus huellas de asfalto?
¿Y en la piedra en que silban las voces de las bocas marchitas al aire?
Cuanto diera la roca del alma por vencerse y ser rizo de arrope.
El acorde que intenso desgrana en el aire distantes baladas
desprendidas en cada fragmento, de emoción, en la errática herida
un sabor penetrante y perfecto que lacera la voz y la rasga.
Es hermoso pensar cuanto impuso el instinto en la pálida luz de la sombra.

Hubo un muro invisible y tangible, un discurso compuesto de cauces.
Un pequeño resquicio en la tapia que solo fue anhelo,
una culpa sin reos cautivos, un susurro que ajeno se espera,
Y un desgarro brutal en el pecho sobre u…

Numerales en la cuarta dimensión.

Si obtengo del soneto la estructura
la imagen me aparece de momento.
Sin duda que dispongo el instrumento,
acepto de este son la dictadura.


Dispongo de un minuto de locura
que a todo loco ha de arrastrarle un viento.
Yo soy y quiero ser un elemento
que escarbe, en su psicosis, la escritura.


Deshago entre los versos la madeja,
su hilo me conduce al laberinto
con más temeridad que se aconseja.


Fueron doce los reyes de Corinto
y trece eran las rosas -duelo y queja-
son catorce estos fuegos por instinto.

Distinto

Injusto sobreprecio el que se paga
por ser libre distinto y discordante.
Entusiasta de todo y diletante
de la nada absoluta y de su daga.


Dichoso el que sin límites se embriaga
del olor de la rosa, y debutante
en un baile de máscaras, triunfante
si en la vela y el lino no naufraga.


Indómito el carácter, y la furia
en su naturaleza, siempre terca,
de aquel que se halla aislado de la injuria.


Aquel que nada vende y nada merca,
quien lucha por vencer a la penuria
sabiendo que el dolor siempre está cerca.