Personalmente y en directo.

Trastoco mis pasos haciendo memoria,

un día fui niño, llevo tanto tiempo

siendo el mismo tipo que apenas si queda

por algún resquicio un leve recuerdo

con olor a tierra mojada y arcilla.

A veces me atrapa, un mutismo espeso,

en tardes grisáceas de domingo o lunes,

cuando me hallo solo frente al universo

buscando la hoguera que caliente el foco

al paso que añade luz al pensamiento,

sin otra presencia que un leve conjunto

de voces dormidas, pero no en silencio.

Gritos que en la tarde llenan el vacío

de mis soliloquios soñados, traspuestos.

Barrunto unos ojos que no me miraban

sino tras cristales y a través de espejos.

Sé, aunque se engañe a sí mi persona,

lo que me resulta un extraño juego,

que no se ha cumplido mi ficción de niño:

yo quise ser sabio y sólo soy viejo.

Comentarios

Filoabpuerto ha dicho que…
Pues has de saber
querido juglar
infante travieso
que aqui acudo
a beber de tu verso
porque en él, entre otras cosas,
mi infancia también encuentro

Besos, besos apretujaitos

Merce
amparo ha dicho que…
Enrique, a qué hora es el día 31?, prepárate para el frío
Denavegantes ha dicho que…
Yo no sabía que quería ser, ni que hubiera que ser algo, más tarde descubrí de pronto un tesoro, y todo tuvo sentido por unos días, ya de entonces marcado, deambulo perdido en la búsqueda de una nueva luz que me devuelva la razón. Si miro atrás solo encuentro mi lagrimal a punto de estallar. Vivir y morir, morir y vivir por denominarlo de algún modo, solo tiene sentido si mi parte desencajada encuentra acomodo, que por otra parte se volvió estéril, pues las formas se endurecieron y las figuras parecen no encajar. En definitiva no quiero ser, ni pensar en que debería haberme convertido. Viejo, si eso si es cierto, viejo y estúpido, si que soy. Saludos juglar. Un abrazo. Estuvo bien este verso. Dicen que el beber como los excesos ayudan a olvidar, que opinas…
Anónimo ha dicho que…
Merce:

Es el tiempo y la cuenta de lo que queda atrás.

Besos para ti también.

Amparo, se ha aplazado para el viernes y sábado siguiente. A las nueve.

Adolfo. Yo tampoco lo sabía, pero soñaba ser. Y soy y sigo manteniendo los sueños. Pero también soy un viejo estúpido.


Abrazos.

Enrique, olvidando que hay que acceder.
ybris ha dicho que…
Más sabio que viejo te veo, amigo.
Esa es la hondura de tu memoria y la de tu presente.

Abrazos.
genessis ha dicho que…
Enrique

La sencillez y la sonrisa ya dieron por cumplido tu ficción de niño. Tus poemas y tu voz de trovador son adornos que la sabiduría te dio.

Un abrazo

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