miércoles, 22 de julio de 2009

Caballero andante

Al borde del abismo, pasmarote
tenaz, en el barranco del aliento
te inspiras como un remo en movimiento,
hiriente, voluntad de galeote.

Lunático convicto, audaz coyote,
intrépido león que ruge al viento.
Templado paladín sin escarmiento,
forzado como tú no hay matalote.

Bajel que en el torrente de los pasos
encuentras singladuras liberales
como otros hallan posos en sus vasos

Quijote, sin envidias materiales,
conoces la razón de tus fracasos:
remata en consonantes y vocales.

domingo, 19 de julio de 2009

Ya dije que escribiría uno de amor. Voces que se quedan en la garganta.

Otra de esas veces que se va la voz
cuando no se dice que lo que se pretende
mientras que el encanto embriaga y comprende,
en cómodas dudas, su acierto feroz.


Es sencillamente un gusto precoz
que, maravillado, en tus labios se prende
con ganas profusas; y dichoso enciende
con prudencia escasa este rito atroz.


No pido amnistías de arena violenta,
ni clavos gloriosos, ni paz que torture.
La risa es mi suerte y ella me contenta.


Quiero tu alboroto y un gozo que dure
tanto como un rayo en eterna tormenta;
y un botón de nieve que nos lo asegure.

lunes, 13 de julio de 2009

Una sátira sin maldad. Nadas veraniegas.

Omnipresente pereza ,
atópica ociosidad,
madre de inactividad,
retrátate con largueza,
permíteme la proeza
de vagar hora tras hora
en inercia pecadora
viviendo en la somnolencia
con la mayor negligencia
que se pueda aquí y ahora.


Otros sean diligentes
mostrándose laboriosos,
solícitos, virtuosos
en las cosas convenientes,
activos y competentes,
asiduos al compromiso
que yo a todo soy remiso
tirado como un zapato
con más calor que mi gato
que busca el fresco en el piso.


Sé y me consta el beneficio
de la labor responsable
mas no me siento culpable
no aplicando el ejercicio,
mi destino es otro oficio
que resulte descansado;
consejero delegado
en un mullido sillón
con sueldo, sí, de un millón
que será bien empleado.


Quizá lo que pido es mucho,
nada que otros mil no alcancen
con padrinos que los lancen
arriba como a un cartucho;
yo toda propuesta escucho
que aun siendo un pelafustán
con alma de ganapán
aspiro a mis ambiciones
que aporto yo soluciones,
las tengo y en estas van.


Grave problema es el paro
lo dice más de un experto
que con el riñón cubierto
es usurero y avaro,
y con el mayor descaro
dice que es alto el salario
mínimo, y que es necesario
flexibilizar el despido;
a este darle yo me pido
un premio por solidario.


Lo dicen, sepan ustedes,
los banqueros que hace falta
-que la banca está que salta-
dinero y muchas mercedes.
Dales tú a ellos que puedes,
que a fin de mes ya no llegan,
su merecido o te friegan
o mejor vas y les metes
por el orto tres cohetes
cuando el crédito te niegan.


Para el problema del mundo,
sin que me ponga dramático,
ejerzo de diplomático
y un análisis profundo
hago en un nano segundo.
Lo de Kioto ya saben:
con que las manos se laven
Cuando se deshiele el polo
y toque el bombo Manolo
da igual, que no todos caben.


¿Hay hambre en algún lugar?
Ahí no hay colesterol
Y lo bien que están al sol
sin tener que trabajar
¿Qué hay pateras en el mar?
Cómo dice el facha inglés,
se les hunde, así después
aprenden a no venir
no es Europa el porvenir.
Dime tú como lo ves.


Más temas que no repaso
que se me seca el cerebro,
que no se trasvasa el Ebro
aunque el agua es bien escaso
no es derecho, que no hay caso,
humano, que es capital
en un mercado central
de especulación futura.
Al igual que la basura,
es el comercio mundial.


A vuelta de vacaciones
se habrá ya solucionado
o para entonces cambiado
habré yo mis opiniones
que también tendré millones
porque he montado una empresa
de mundos sabor de fresa;
a vivir que son tres días,
lo demás son tonterías
que dejan la mente espesa.

sábado, 11 de julio de 2009

Mañanas de sosiego

Estuve por aquí entre senderos
que no llevan a nada ni hacen falta.
Una pequeña línea de caléndulas
en un viejo jardín abandonado.

Me ata una pulsera de orgullosas
campánulas dolientes y gladiolos.
Oí una melodía de jilgueros
humildes, virtuosos y brillantes,
en juego de gorjeos y violines,
amantes de una fábula inocente.

Incauto, en el trapecio de mis pasos,
me siento un arlequín, entre ajetreos
de abejas productoras de dulzura,
fervientes jornaleras de bondades,
en esta placidez de la mañana.

jueves, 2 de julio de 2009

Interpretaciones

Intérprete del mar en adjetivos
profundos como fosas abisales;
apelas a las sílabas finales
en índole de halagos posesivos.

Se encuentran tus caracteres cautivos
en suerte de valores esenciales
sin ser ni más ni menos especiales:
Comunes para el resto de los vivos.

Disciernes el color de las botellas,
con mensaje o sin él, tal que emisiones
que no dicen porqué ni dejan huella.

No dejas de imponer tus condiciones
y el verso trae contigo tal querella
que embarca en el error por alusiones.


Más lugares.

Banco de piedra
Todos los días inmóvil, a veces descansa en él algún viajero sin destino,
yo lo veo desde donde espero que lleguen los turistas. Inconfundible y duro como los adoquines en los que se sustenta, camino y tabla cabal, termómetro del día. Solitario los días calurosos y más los fríos, sólo válido los días de otoño y primavera. A lo lejos las andanzas del cortejo nupcial.
La universidad cisneriana, un sábado a las siete de la tarde, increiblemente solitaria, parece que se pusieron de acuerdo para salir del campo del objetivo de mi cámara.


Los pasos buscando la sombra de la calle de los colegios, huidizos en lo que ayer fuera presidio y cuartel. Todo un símbolo de la España más negra en lo que un día y hoy son espacios del saber.

No escribo versos, es verano y la galbana puede con mi inspiración.