miércoles 5 de agosto de 2009

Graznidos de cuervo en la puerta cerrada



Disculpen amigos si cierro la puerta,
si dejo atrancado de pronto el acceso;
excusen si el vate se toma un receso:
voy arar mis campos, a regar la huerta

Comprendan que el cuervo va a la descubierta
por los labrantíos y el surco, el cantueso;
con nuevos graznidos vendrá de regreso,
más negras las plumas y el alma en oferta.

Absuelvan sus dudas y perplejidades;
no dure el proceso sino tres milenios,
cifren sus promesas en ambigüedades.

Si se comprometen, por quince quinquenios,
como cualquier cosa, sin solemnidades.
Cada día estrenen bríos primigenios.



6 comentarios:

Gárgola dijo...

Que la puerta sólo quede entornada, sin cerrojos ni llaves y que podamos pasar de tanto en tanto a espiar lo que hay.
Para el Cuervo: grano abundante de la cosecha, horizontes despejados y reflejos tornasolados en las plumas.
Aunque no me veas a menudo en este cuadradito, estoy atrapada por la gravedad de Urano y esta tela me inspira y me conmueve.
¡Siempre incorregible! Como hay que ser ;).
Felices vuelos y no tardes en volver.

Besos

Lula Towanda dijo...

Quedaremos a la espera de que se abra sésamo y salgan mil versos

Intro dijo...

Huele a tierra húmeda.

Besos.

ybris dijo...

Disculpado, ammigo.
En tu caso las trancas suelen durar el tiempo exacto de tu receso.

Abrazos.

Emilio dijo...

Buen soneto, Enrique, cuando la abras, seguro que saldrán un montón de nuevos versos.

Un fuerte abrazo.

Enrique Sabaté dijo...

La puerta está abierta, nunca estuvo cerrada sólo entornada.

Gracias.