Dinero. A Michael Moore, cineasta utópico.

El oro, que en monedas se reparte,
acaba por mediar mano tras mano,
rasgando con tesón de cirujano
la escasa comprensión, de parte a parte.

El lujo de comprar miseria y arte
invita en su tormenta de verano
a turbias ambiciones de villano
que acusan mucha sed en un descarte.

Indica cada paso en sus señales,
obliga y obsesiona su presencia,
fascina con su ráfagas letales.

Lamentan los escuálidos su ausencia,
oscuras son sus sendas virtuales,
usura fermentada sin conciencia.

Comentarios

Caminante ha dicho que…
Yo también volví a ver la película suya, la "otra" historia de las Invasiones Guerreras, la cara sucia, el motivo real, que no la excusa esgrimida para arrasar y quedarse con el botín.
Más besos: PAQUITA

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