Otro soneto en una tarde gris entusiasta.

Evoco  mis tardes  en  tono pastel
con cierta desgana de muñeca loca
creyente de un mundo en que todo se toca
y  se legitima  del rosa al papel.

Es un ejercicio que eriza la piel
desnuda  en el aire  al tiempo que invoca
una letanía  en su arpa de boca:
El precio que paga por  el carrusel.

Prefiero las tardes de gris  entusiasta
sin más apariencias que me contrarresten
en tapetes verdes de punto y canasta.

Espero así mismo de quienes me presten
sus tardes vacíen su fe iconoclasta
de titiriteros  y no se molesten.

Comentarios

Miquel ha dicho que…
en una tarde gris...eso da para un tango ¡
virgi ha dicho que…
Las tardes grises de otoño se abren a veces para regalarnos una luz especial. Hoy hubo una, te mando un rayito.
Y besos
carmen jiménez ha dicho que…
¡Cómo molestarse! Me despistó esa fe iconoclasta de titiriteros. Ese vaciar antes que acabar con ellos. Me gustó el soneto. Creo que es para leer en Bilbao.
Saludos.
Enrique Sabaté ha dicho que…
Nunca pensé escribir un tango meu amic.

Gracias por compartir un rayito de esa tarde Virgi.

Para ser titiritero hay que tenerla y vaciarla es lo que cada uno esperamos en cada ocasión que se nos presenta, no olvides que yo aoy un titiritero. Tengo ganas de acercarme a Bilbao, pero todo depende de mis compromisos de titiritero y romancista.

Gracies Carmen, Virgi i Miquel.

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