Nos vemos por ahí.

Supuse que mi alma en venta
tendría ningún valor
y comprobé craso error
que por salirme la cuenta
tan solo un euro cincuenta
pude sacar por su peso,
con ella hice un caldo espeso
que amalgamara razones
y entre estas y otras cuesrtiones
volví a hacer hilo en el hueso.

Adiós que esto se termina
que ya no tengo más ganas
de santos ni de peanas,
ni de oler a parafina
enclaustrado en lo que opina
quien por gusto se encadena
a una fingida condena
de sortilegios y sombras
de ácaros en las alfombras
y brujas de luna llena.

Voy, vengo, y me llamo andanas,
triquiñuelista en refranes,
satíricos ganapanes
que en una orquesta de ranas
entre ceres y dianas
se disipan tierra adentro,
en nada y nadie me encuentro
ni participo en coloquios
sino en absurdos cronopios
de las márgenes al centro.

Nos veremos por ahí,
o no, que no importa, acaso,
 en el filo del fracaso
se instala siempre por mí
la imagen y es baladí
una pretensión distinta
e igual me da cuando pinta
nublado o una luz clara
figuraciones  repara
en  cinemática cinta.

Comentarios

ROCIO ha dicho que…
Siempre es estupendo leer tus letras llenas siempre de buen sentido del humor. Aunque sea poco vengo cuando puedo.

Un abrazo.

¿como no vas al encuentro de Sigüenza?

Rocío
Marisa ha dicho que…
Supongo que nos veremos
en Sigüenza, entonces tendré
la dicha de escuchar
tus maravillosos temas
al igual que si de un
juglar se tratara, siempre
con tu humor certero.

Un abrazo
Perlita ha dicho que…
¿Tienes mal concepto de ti, amigo Enrique? NO...no lo creo. Parece leyendo tu afinado poema que estás como desengañado. No participas, dices, en coloquios...Te confiesas triquiñuelista. Mal casa eso, don Enrique porque mal puede ser triquiñuelista (me gusta la palabreja esdrujulísima) el que no entra al trapo de la discusión con coloquios más o menos acertados.
Sea como sea, haces que en tí parezca fácillo difícil, porque versar como lo haces, ya tiene mérito para no colocarte unos laureles en tu bien amueblada cabeza...
Valga el piropo sentido. He dicho.
Un abrazo, señor vate.
Perlita ha dicho que…
He dicho mal: no es esdrujulísima. Es polisílabísima...¡Hala, que yo también sé palabras largas!
Enrique Sabaté ha dicho que…
En realidad, tengo un alto concepto de mi nimiedad, quizá el sentido del humor sea como consecuencia de saberme incapaz de expresar y comprometerme, siempre sabiendo que de cualquier modo voy a errar en la elección.
No hay quejas, ni lamentos, siquiera un sinsabor incomprensible, tan solo que voy deshaciendo realidades que me agrían el carácter y me impulsan a levantar barreras entre mí y los demás, siempre fue así y cada día que pasa me inclina más a no dejarme ver ni aparecer, para evitar convertirme en aquello que mis sentidos rechazan.
Amparo ha dicho que…
Barata te sale el alma.
Espero que no hayas querido decir que se termina esto, y que nos vemos por ahí. ¿NO?
Abrazo
Enrique Sabaté ha dicho que…
Barata, barata.
Sí de momento se acabó.

Gracias.
virgi ha dicho que…
¿Cómo, te vas?
¿Te dedicas otros menesteres?
Avísanos, porfi.
Un abrazo, Enrique
Enrique Sabaté ha dicho que…
No sé, de momento me dedicaré a escribir en privado.

Gracias.
Amparo ha dicho que…
Pues lo siento.
Bueno, si escribes en privado, pon algo por aquí de vez en cuando.
Un abrazo
Perlita ha dicho que…
Pasaba por aquí de nuevo, Enrique. No caigas en la agorafobia amigo, que eres muy bueno, pero te entiendo...un poquitín.
Yo también necesito cerrar el blog por temporadas porque me quita tiempo pero al contrario que a tí, me encanta saber de los demás. Cotilla impenitente que es una.
Te deseo una inspiración fecunda, amigo. Un abrazo, Carmen Sabater.
Enrique Sabaté ha dicho que…
Hola, la verdad es que ya no tengo más ganas de escribir, en realidad de hacer nada.

Ya se me pasará.

Gracias.
Amparo ha dicho que…
Sí, se te pasara, y aquí estaremos. Lo de no tener ganas es siempre pasajero.
Un abrazo
Enrique Sabaté ha dicho que…
Como todo se me pasará Amparo. Aunque lo que me ocurre en realidad es que me resulta casi todo carente de sentido y trasmitir eso una y otra vez ya me resulta obsesivo, con lo que estimo que debe ser bastante aburrido lo que escribo y poco edificante cuanto menos. Demasiadas quejas y pocas perspectivas de recuperación. Hoy he escrito algo que se puede aplicar a este concepto que bascula entre lo formal y cerrado y sus contrarios.

Tontás como diría el sabio tio Hermógenes.

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