jueves, 27 de enero de 2011

Un café.

Las tardes en la taberna:

En mi taza de café,

las viejas mesas y sillas

resecas como mi sed.



Viejo cacharros entonan,

entre la mugre de ayer,

melódicas resonancias

en el vals del anaquel.



Gira la rueda y sus dientes

¿qué no han hecho por comer?

Oxidados cachivaches

de estaño y plomo su piel.



Una lluvia silenciosa

inunda, triste, la sien

de un bebedor que se anima

hablando con la pared.



silenciados instrumentos

destemplando un minué

en la amarga partitura

del bolero de Raquel.



Un cubo de hoja de lata

con vocación de sartén.

Crucigrama amarillento

que no intento resolver.



El baúl de algún pirata,

que nunca pisó un bajel,

en pactos con el diablo,

arrepentido después.



Un músico diletante

interpreta sin querer

la sinfónica respuesta

de su mudable interés.



Un funcionario estresado

del incesante vaivén

medita, absorto, entre brumas

etílicas sin cuartel.



Radios que no sintonizan

si no apático desdén.

Agujas de ojos cerrados:

Total…¿qué  es lo qué hay que ver?



El mecánico ingenioso

explicando a un japonés

la realidad en conjunto

y se atraganta al beber.



Un retórico porteño

da vueltas como un burel

a un dramático argumento,

parla y parla y dice… ¿qué?



Una ejecutiva astuta

saca del bolso un pincel,

mira a través del espejo

y ve el índice Nikei.



Estudiantes desmandados,

ruidosos en su tropel,

babilónicos devotos

en las cubas del amén.



Un soldado pinta versos

hasta que dieron las diez;

mandó mudarse de plaza

diciendo: ¿algo habrá que hacer?

miércoles, 26 de enero de 2011

No sólo. Prendido en un soneto

No sólo en primavera nacen flores,

ni son las hojas muertas del otoño

las únicas que dejan el retoño

y pálidas escurren sus colores.



No sólo en el dolor pudren amores,

ni embriagan más los frutos del madroño,

ni sólo un alfiler sujeta un moño,

ni el aire lo envenenan dos motores.



No sólo pasa sed en el verano

la seca tierra que aplomada grita

silencios cuarteados de metano.



No sólo en el invierno se tirita,

ni esposan grillos de una sola mano,

ni adornos sólo son oro y pirita.




“Quitar codicia, no añadir dinero”

Quevedo.



Quitar codicia no, añadir dinero

es esta la afición que te recrea.

¿Perdonas?, no, siquiera una pedrea

ni te espantas de ser tan usurero.



Te llaman más los cuartos que a un ventero;

si comulgas, monedas son tu oblea.

En los libros de caja tu Atenea;

tu amuleto vital, un monedero.



Te sientes poderoso por tu plata

guardada en el papel de una libreta

de un banco que vajillas te regala.



Alguno que más pobre que una rata

feliz vive sin nada y cual veleta;

tú atado al vil metal, a él le resbala.

martes, 25 de enero de 2011

Sonetos apócrifos.

I

Un vaso de palabras inspiradas

en una solitaria y gris taberna,

la herética pasión se desgobierna

tras unas bailarinas enlutadas.



Un vaho de nostalgia en las miradas

 de tipos que se instalan en la eterna

quimera del acceso a la caverna,

repletos de licor y de baladas.



Cercana en su intención con indecencia

prestada en almoneda de armonía,

sinónimo de trasto en consecuencia,



confunde entre mensaje y mercancía

el pacto que desvela la ocurrencia,

y anota su dolor en rebeldía.



II



Errado en el concepto más antiguo,

sin nada que perder en relevancia,

si acaso pintoresco en la distancia,

inerte en el supuesto un tanto exiguo.



No hay nada comparable a ser ambiguo

a cargo de la utópica abundancia

en lógicas que abruman sin sustancia

o muestran la noción de un par contiguo.



Función en el origen de un proverbio

de holguras lujuriosas y veniales,

lastradas por escrúpulos del nervio



forzado en la ficción de las vestales,

hambriento de saber, pobre y soberbio,

entiende que es vedado a los mortales.


III


Cuidadosa señora de la ausencia


prisionera privada en la congoja

si una estrecha frecuencia en ti se antoja

es plasma digital sin resistencia.



Si me dejas entrar en tu conciencia

con los versos finales de mi hoja

seré lluvia morada que te moja.

Estrategia vital en tu presencia.



Si te digo mujer que me fascinas:

me seduces, me animas y me huyes.

Tanto excitas mi sed como imaginas



Me resigno a perderte, y te recluyes,

si al comienzo del juego me eliminas

y en tus juegos de cama no me incluyes.


IV


Descaro en esos ojos de pantera,


muñeca que al andar te descompones

en eco y pesadilla de tacones,

urgencias, hospital, sala de espera.



Tendida sobre silla de madera,

mostrando en hiperbólicas razones

un ansia de placer, tus intenciones

brutales en esencia, de embustera.



La noche se conjura y te hipnotiza,

demuestra una mentira irrealizable,

apuesta que acertada te utiliza.



En medio de un ambiente irrespirable

es aire perfumado que atomiza,

lo aspiras y en su falta eres culpable.


V



Herético murciélago vinoso,


asfáltico vivero de baladas,

exceden de sazón tus charlotadas:

mojama de alquitrán y en pan mohoso.



Cantando entre divino y mentiroso,

predices conclusiones acertadas,

suscritas en tus letras bien pagadas,

con cierta mala leche y rencoroso.



Transites por veredas imperiosas

o grutas de adivinos y gurúes

ya sabes cómo acaban estas cosas.





Conoces la canción de los ñandúes

y el paso del reloj en las rijosas

parodias en disfraz de bululúes.



Asoma el sol cuando la lluvia escampa.

Sin queso y sin ratón: cartón y trampa.

miércoles, 12 de enero de 2011

Flexibilidad literaria.

Perdidas la vergüenza y la premura


del hecho cotidiano y las comillas,

salvando las hieráticas presillas

del si o es no en qué es literatura.



Comienza el jeroglífico y procura

sin más unos borrones en letrillas

un texto que aun hinchado de pastillas

no pase de una tópica postura.



Inepcia intencionada y majadera

que resta cada adverbio y subordina

la frase antecedente a su manera.



Astucia de caldero y gabardina,

en un ser sin sazón, en un es fuera,

flexible en el azar que la declina.

martes, 11 de enero de 2011

Un soneto absurdo y ajustado.

Anómalos y chuscos carruseles,


ceñidos en pamplinas rigurosas,

licuados en tinajas lujuriosas,

enclaustran el recurso en sus papeles.



Ajustes de injerencia y aranceles,

simplones con las uñas caprichosas,

arañan el sentido de las cosas

que invierten en ocasos y peleles.



Se pierde en un crepúsculo nervioso

de muros que contienen aflicciones:

El vano resurgir del griterío.



Estruendo de un pedante escalofrío,

absurdo, que se escuda en convicciones

de un número agresivo y silencioso.

lunes, 10 de enero de 2011

Diálogo entre el poeta enamorado, el amor y la muerte.

Canta el poeta.



-Amor que con dolor no se conjuga

ni ensucia su pasión con barro y tierra.

No es nada y nada abarca, puesto en fuga

se esconde compungido y se soterra.



Amor que no es partícipe de todo

ni en todo se construye ni ambiciona,

por no ser, ni saber, se desmorona

disuelto en el vacío: sólo es lodo.



Responde la muerte.



-Más fuerte que tu Amor, soy yo, la Muerte

y a mí a tus discípulos conduces.

tu innata inoperancia me divierte.

Eres sólo espejismo, sólo cruces.



Participa el amor.



-Conmigo no hace falta tanto orgullo

pues sé que eres quien vence, la postrera,

aquella que en la nada nos espera;

mas el todo es lo mío ¿qué lo tuyo?



Replica la muerte.



-Incauto ¿me preguntas? ¿no lo sabes?

Soy la nada perfecta, lo absoluto,

El magno tribunal, dueña de llaves,

no hay deudas para mí, soy el tributo.



Pregunta el amor al cantor.



Responde entremetido ¿tú que quieres?

¿Acaso estás marcado por mis flechas?

¿Tú que ensalzas en mí si no me estrechas?

¿Rechazas lo que ofrezco y aún te hieres?



Concluye el enamorado:



Tus dardos son veneno posesivo,

estimo que me embriaguen de avaricia

de deseo carnal, de amor lesivo,

de pérfida pasión por su caricia.





Yo quiero sucumbir, es mi destino,

Mas quiero Amor rendirme antes del alba

sintiendo tu sabor, amargo, malva;

envuélvame después el blanco lino.

miércoles, 5 de enero de 2011

No respuesta a Perlita. Carmen.

Bajo este sombrero, el galimatías

se penetra inscrito en una espiral,

su giro a dextrorsum rima en cenital

y lleva consigo un sinfín de estrías,

circunvoluciones de limón y sal.

Mas si me preguntas su significado,

por su concordancia, coherencia o dictado,

o el orden que guardan tema y estructura:

sería imprecisa respuesta y oscura,

tanto como el caso que en ello es tratado.

lunes, 3 de enero de 2011

Una sombra con forma de sombrero.

Ser de luminosa luz,


espléndido y fluorescente,

enchufado a una corriente

en un continuo marfuz;

obsérvate a contraluz

te verás sombra chinesca:

gira en tu danza burlesca

de humanidad sinuosa,

no distingas ser o cosa

en la disputa gatesca.

sábado, 1 de enero de 2011

Son jóvenes, mejor, más tendrán que decir. A Luna Miguel, a Ibrahim y más.

El trazo nervioso sobre cartulina


esbozó sus vidas por la papelera,

en un aguafuerte sobre la madera

trazaron las líneas de un agua marina.



Fueron video-adictos a la cafeína

un trozo de yeso quizá les sirviera

para sus relatos de vino y pulsera,

de vidrio soplado y odiosa rutina.



A sus veinte años destaparon versos

que no concebían los hastiados canos

en sus enlutadas mentes de conversos.



¿Quién no fue jinete de un potro troyano,

buscador de sombras de perfil perverso,

entre logaritmos de tos y metano?