Una tarde escribiendo para ti.

Empezaré por la parte
del principio, corresponde.
La intención bien no se esconde
ni se halla un rincón del arte:
también yo quiero atraparte
entre la espera y la duda
en mi cama bien desnuda,
expuesta y desmemoriada,
agridulce y obstinada
como una romanza muda.


Descubierta en el trajín
de sustraerte al misterio
al patente gatuperio,
incoherente palanquín,
abstraída en mi magín
de alegres irreverencias,
palmarias inconveniencias
de una notoria verdad
que ostenta alguna bondad
y no falsas apariencias.


Intrigante en el nocturno
anónimo del secreto,
en el velado soneto
de un poeta taciturno,
mueve tú, ficha, es tu turno,
despierta sin confusión
en las garras de un león
que imagina marionetas
ligeras, raras cometas
de un azul y un gris marengo,
en su elevado abolengo
de no ser sino bayeta.


Maravilloso el esfuerzo
que en el carro del prodigio,
andrajoso en gorro frigio,
con mi poco juicio ejerzo,
polichinela de un cierzo,
jinete de un nubarrón
de un sortilegio marrón,
trastrocado en un siroco,
danzando activo en un zoco,
mercachifle de sifón.

Por camisa una tormenta
de vivos rayos solares,
rayas verdes y lunares
y un olor a clavo y menta,
tú sola, tu ser alienta,
hoy también te echo de menos,
ves tampoco tengo frenos
ni palabras elegantes,
algunos gestos galantes
perseverantes y plenos.

Un continuo presentarse
aplicado en la insistencia
por vencer la resistencia
que incide en no limitarse
y se aplica a extraviarse
en un ciclón de sufragios
a ráfagas de naufragios
y pretensión de insurgente,
aliñado de imprudente
en un hechizo de adagios.

Y tú, arrebato de luna,
Artemisa inverosímil,
epístola que en facsímil
en la encendida comuna
proclamas una por una
las verdades con tu genio,
estampilla de un milenio
cargado de rosacruces.
Tú sola, tú, te traduces
al símbolo del selenio.

La república de astutos
en los vacios bolsillos
va recogiendo tornillos
excéntricos, diminutos,
en disparatados frutos
de la mágica cosecha
de picardías sin fecha.
Siempreviva de la duna
sin riesgo nunca hay fortuna.
No hay engaño, ni sospecha.

Comentarios

Mariela ha dicho que…
ni engaño ni sospecha.....cierto
ybris ha dicho que…
Tarde plena a golpe de décimas y de cariño.
Se queda el cuerpo como de baile tras leerte.
Y a ella, me imagino, como de nube.

Abrazos.

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