Spleen, a Dora Kelvin.

Ese claroscuro que a veces revelas
es todo un desaire a la decadencia
de tantos doctores de la conveniencia
que en tiempos de xenón se alumbran con velas.

Los mismos que anuncian en viejas esquelas
que no hay sino virus en la resistencia
y todo se pasa pero con paciencia
y con mal de muchos a tontos consuelas.

Tú los dejas cerca del espacio abismo
con flashes veloces de lluvia y torrente
que chocan ruidosos en un cataclismo
de caras amargas y golpes de frente
que con la certeza se a da uno a sí mismo
cuando se figura lo que no se siente.

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