miércoles, 27 de abril de 2011

Gracias Señora de las letras. A Ana María Matute.

Tu vuelo inventa gozo, risueña golondrina,


galante dama airosa de letras placenteras,

los cuentos que imaginas descubren primaveras,

palabras tan discretas que amansan volantina.


Visiones de revuelta, en tiempos de hornacina,

salpican tus paisajes de magias y quimeras

venciendo en la ponzoña de intolerables fieras

que quieren afligirte en la tarde amarantina.


Tu voz calla la cuita sombría del ocaso

en juego de escondites con silfos y nuberos,

alegres edecanes que atrae tu porsiacaso.


Tus duendes dadivosos, humanos compañeros,

contentan a los tristes que aprecian en traspaso,

radiosas salamandras que incendian nuestros fueros.

lunes, 25 de abril de 2011

Charada en presente de indicativo.

En presente un borroso recoveco


que precisa el valor del sustantivo

donde suele el pronombre posesivo

compartir sus ardides con el eco.



Artimaña de mísero muñeco

declinada en el modo relativo

más un grado común superlativo

se resuelve en discurso boquiseco.



El total de una cómica elocuencia

sustituye la argucia por la coma

en abierta sesión por conveniencia.



Laberinto de juegos por idioma,

extravía el lenguaje con frecuencia,

barajado en la jerga de la broma.

domingo, 24 de abril de 2011

Una tela de araña

Ya no queda nada, de veras, no queda;

yo quise arreglarlo, pero no he sabido,

pude ser más listo y más tonto he sido;

olvidé que sola se mueve una rueda.


Que la bola gire, que es falsa moneda,

que en mí lo derecho se torna torcido,

que piso cuchillas, que me he convencido,

que sólo en pavanas mi mente se enreda.



Yo sigo tejiendo mi tela de araña

tendida entre grietas de un muro vetusto;

de un solar, reducto, de vital maraña.



Si soy juez y parte no puedo ser justo;

del Sol a la Luna mi ilusión me engaña;

en mi mundo, aparte, vivo yo con gusto.

sábado, 23 de abril de 2011

Soneto

De poeta no tengo magisterio,


mantengo, mal, las artes del oficio;

procuro recibir tal beneficio

si ejerzo con rigor el ministerio.



Si acaso te disparo un improperio

en el borde final del precipicio,

provocado por tanto sacrificio

buscando, en la palabra, su misterio.



En la nada comprendo el universo

Y en menos que se funde una corona

cristales de color ensamblo en verso.



Al cabo sólo soy una persona,

en medio del diluvio, algo disperso,

que el filo de una espada desmorona.

viernes, 22 de abril de 2011

Soledad sin perspectiva

Tomé el vino de tus labios rojos


en la espléndida tarde incombustible,

bajo el sol aterido del invierno

con un beso fugaz, vibrante y triste.



Enredé en los espacios y las sombras

entre abrazos de arena y tus mohines;

presencié, azabache, mi aislamiento

de este antiguo pesar que se repite.



Derroté en mis trastornos la manía,

acertada a vencer por lo terrible,

disfruté en una pausa malograda:

tu altanero rubor que hoy me persigue .



Sometí mi razón a tus caprichos,

cotidianos y espesos, siendo firme

solo encuentro aparejos destrozados

y un paisaje lunar: mis cicatrices.

Soneto

Me presento con un triste poema,


un soneto que canto por retales

como dejo mi vida en los portales,

y así salvo mis sesos de la quema.



En mis versos destilo mi problema,

-alejando de mi todos los males-

aparentes, fingidos y reales,

olvidando con ellos mi dilema.



Imagino que es corto el equipaje,

si traigo, conmigo, sólo un sueño

con que pago, con permiso, este peaje.



También tengo en la mente algún empeño,

que tiene la visión del paisanaje,

buscando la grandeza en lo pequeño.

jueves, 21 de abril de 2011

Murcia hermosa.

En Carrascoy , en la sierra


Me puse a entonar parrandas

y me asomé a sus barandas

en el Palmar y en su tierra.

Me quedé en las veredillas

de Las Torres de Cotillas,

si en Aljucer no la hallo,

me callo.



Por Beniaján te decía

al Santo Ángel llegamos

y me contestabas: ¡vamos!

Al pie de la serranía

¿la parrandilla se acerca?.

Después de pasar la Alberca

subiré hasta La Fuensanta,

me encanta.



Cuando llegué a la del Gallo,

cresta tan cacareada,

puse fin a mi jornada,

de la barraca al serrallo

terminé con mi cansera.

¡viva Murcia! y quien la quiera

como Vicente Medina

atina.



Alguna vez fui auroro,

aguilandero, después

cuadrillero de mil pies

y parrandista en el coro.

Desgranando malagueñas

entre Azohías y Aceñas

las encontré en Mazarrón

a montón.

martes, 19 de abril de 2011

Sonoridad paradójica, A Amparo.

Vibración sonora en frecuencia audible


por la sinuosa corriente imperfecta

en las vectoriales que parte una recta

desde un infinito universo flexible.



En una cadencia volátil proyecta

compases al ritmo que marca la norma

La pauta elocuente del mensaje, en forma,

teledirigido en emisión correcta.



El estereotipo de una plataforma,

técnica y cadente, que arbitra el mensaje

en el breve espacio de un cortometraje

Otras disonancias encajan la horma.



En la polimorfa intención del lenguaje

la señal transmite en ondas paralelas

secos pensamientos sin muchas cautelas,

oscilantes ciclos de escasos voltajes.



Dejo por sentado que son triquiñuelas,

bucles insolentes de bribón honesto,

de arlequín perdido en un manifiesto

algo marrullero de ruin sacamuelas.



Tan solo un sonido resulta propuesto,

tan acelerado como recurrente.

Lento como pocos y poco estridente.

En la paradoja, como queda expuesto.



Frágil argumento en acto potente

sin interrupciones ni preliminares

sobre sucesivos juegos malabares

de una estratagema activa y latente.



Acústica prueba en periodos dispares

este trabalenguas de dicción confusa

que más se equivoca cuanto más se usa

en filosofías de tascas y bares.



Remarco el acento y me sirve de excusa

armar consonantes a tiempo completo

en la simetría de obtusos catetos,

en falso equlibrio, se queda inconclusa.

lunes, 18 de abril de 2011

Canción

EL DULCE BESO DEL AGUA




Espero cada momento

tu dulce beso de agua,

brotando en los manantiales

de tu risa siempre franca.

Es el beso silencioso

que da el agua a tus palabras

que de tan puras alivian

y son consuelo del alma.

Si buscara entre los viejos

ideales que acompañan

mi triste vida de hombre,

mi solitaria mañana,

seguro no encontraría,

nunca, nada que estimara

tan hermoso, como espero

tu dulce beso de agua.



Agua de vida en los besos

en la noche enamorada

entre los álamos blancos

bajo una luna de plata,

besos que te di una vez

en el jardín en tu casa,

y en los caños de la fuente

mientras el agua cantaba,

y yo perdido en el río

oscuro de tu mirada.

Dime: ¿por qué no me das

aquellos besos de agua?.

- Se los llevó la corriente

hasta el mar una mañana.

Marinero voy a ser,

pescador en la almadraba

para recoger tus besos

entre mis redes de nácar.

Décimas

-Si te enamoras de mí


no voy a corresponderte

Tú no tientes a la suerte

Luego que no te advertí

no digas; yo ya sufrí

amando a quién no debía.

-Es esta condición mía

que me inclina a enamorarme

y sin poder controlarme

me atrapa más todavía.



Puedo serte indiferente

como un pedazo de teja

o un silbido que se queja

en los labios de un demente.

Soy nada en la nada ausente;

un débil chisporroteo.

Personaje de un tebeo

que terminó en un arcón.

alcanfor en un cajón.

Objeto del no deseo.



Alada mercadería

en los bazares del saldo.

Disoluto sopicaldo.

Raspa de pescadería.

Efímera escorrentía

que no asalta los bardales.

-No me atraes bienes ni males.

-No soy broza ni hojarasca

soy palabra que se atasca

en disneas matinales.

domingo, 17 de abril de 2011

Palabras tristes

Sólo son palabras tristes


las que escucho de tu boca;

si mi amor te vuelve loca:

¿por qué? dime, te resistes.



Vivo mi pena sin dolo,

solo,

sin que el corazón me abras.

Son palabras,

con las que a mi voz asistes,

tristes.

Puede que así las conquistes,

almenas de la razón

pero con esa intención:

sólo son palabras tristes.



Ninguna habrá que me atasque.

Las que

me hacen sufrir mucho

escucho;

tendré que probar la roca

de tu boca.

Mi suerte, tal vez, es poca;

cuando me vienes a hablar

me parecen sentenciar

las que escucho de tu boca.



Todo tendrá otro color

si mi amor

en un enigma, resuelve,

te vuelve

del revés y te trastoca,

loca.

Como un taladro sin broca

que no ha de horadar el muro,

no entiendo nada, lo juro,

si mi amor te vuelve loca.



Con gran pasión te amaré

¿Por qué?

esta ilusión me redime,

dime,

pese a tus muchos despistes

te resistes.

Si en tus asedios insistes

y cuando sola, reclamas,

así no se apagan llamas;

¿por qué? dime, te resistes.

jueves, 14 de abril de 2011

Este rabelillo

Este rabelillo de cuerdas gastadas


llena los espacios de notas pequeñas,

de retama y brisa, de valles y peñas,

dibuja paisajes de cumbres nevadas,

de ladrar de canes a las madrugadas,

...este rabelillo que bien yo no taño

trae voz de añoranza a propios y extraños,

un sabor antiguo habita en sus cuerdas:

prohibidas manzanas para que las muerdas

sin remordimientos ¡que pasan los años!

martes, 12 de abril de 2011

Malafelicidad, a Luna Miguel que le copié la palabra.

No apuren los vasos, cariacontecidos,
aparten la vista que el tiempo se pase
busquense otra patria en primera base,
a su cornucopia sean bienvenidos
los muy allegados y desconocidos,
los inapetentes, venid y probad
de la ruin comedia de la libertad,
todo es opinable en los universales
para que me cuadren los versos finales
en esta abstracción Malafelicidad.

En medio del tedio de la conveniencia
admito la escasa pauta del ingenio
y la poca chicha que adorna el milenio;
dicen los que saben que todo es paciencia
que así se construye la ciudad de ausencias;
callan la respuesta y esto los convierte
en un recortable de dudosa suerte:
pedazos de esquina cuando siembran ruidos
locos gorriones de adosados nidos,
con estas razones me alegra leerte.

Ebrio por la ruina se marchó el poeta,
le dío al bajo fondo un gancho maestro
todo en un cuartucho de motel siniestro,
botellas vacías llenan su maleta,
nos deja en legado su ascética dieta,
de ron y carburo, de tinte y asfalto,
de su asco urbano de bajo contralto,
su cosmogonía de cartón de vino
que vomita sordo, sus trajes de lino,
a cuatro conciencias que toma al asalto.

lunes, 11 de abril de 2011

La llave del mundo. A ellos y a vosotros.

No sé quién del Mundo posee la llave


¿qué categorías abren sus entrañas?

fraguadas de arrope o cultipicañas

¿Hay quién me lo diga si alguno lo sabe?



Débiles sonidos que atajan montañas,

giran en su danza candomblé y zorongo

en los subterfugios de un verso candongo,

vuelan melodías de pipiritaña.



Cuando en el tejado roncea el morrongo

con gran advertencia su sentido afina

por ver que se cuece en cada cocina;

si fue por amores recibió porongo.



Escapó a la escoba, cayó en la sentina.

No dicen que el gato llevara ganzúa

pero vino al cepo y pagó la púa

por andar de enigmas sin la gabardina.



Mayando a destiempo y alargar la lúa

en el esperpento de andarse a la gresca

con sus ademanes a la principesca

de pérfido brujo que acecha en la rúa.



Sólo es una imagen de sombra chinesca,

en cierto sentido un batiburrillo

de cosas que pasan en este rastrillo

que es cartón y pluma, flor de herrumbre y yesca.



En anonimato de yunque y martillo

una desinencia discute estridente

sobre un silogismo con un residente

en el cielo raso gris de un conventillo.



Sosias de Adamanto, bardo vehemente,

cantor de violencias y barbaridades,

muñeco en la feria de las liviandades

dónde sólo el sabio se muestra indecente.



No se halla en suspenso tras las novedades

este comerciante de los trapos viejos

cuando mira cerca viniendo de lejos

en plenas rebajas de saldo en mitades.



Se aplica en la calva mechas y reflejos

nuestro don Giovanni de moderna vía,

calavera torpe de la simonía,

en el trampantojo de sus mil pellejos.



Vuelvo a los principios, la pregunta hacía

sobre realidades agudas y llanas

como tantas noches y tantas mañanas

y este espacio en blanco solo acontecía

viernes, 8 de abril de 2011

Una maga muy perversa

Conocí una moza en cierto lugar


Una tarde clara de la primavera;

Yo la vi graciosa, y pregunté quién era;

Malhaya el infame que fue a preguntar,

Vano y atrevido quien respuesta espera

Me dijo donosa con aire infantil,

Soy la dama negra y tú el blanco alfil,

Mi nombre es María y de apellido Fiera.

¿Qué andarás buscando torpe ministril?

Habló zalamera con señal burlona,

Yo como el que oye a una abeja zumbona

Le hice el mismo caso que al agua de abril,

Ella al advertirlo muy marimandona

Y expresión salvaje vino a mí derecha

Su rostro encendido de brasa era flecha

Y yo un acerico para su persona.

Soy la vagamunda y a mí no me echa

de su amargo lado un triste mortal

soy la maga Circe de estirpe real,

quien hasta mi llega traiciones cosecha.

Soy la que ha acordado tu oscuro final,

Si me satisfaces serás mi montura,

Y si no, ya puedes jovial criatura

irte preparando a una noche infernal.

Se estaba poniendo la escena muy dura

Y ante la hechicera gran miedo sentí

En un fuego eterno del folgar me vi;

Me hice el alelado y de la cueva oscura

A tomar el aire y la luna salí,

Medité en el goce de una amante eterna.

Pueden relataros una y otra pierna

Como de ligero desde allá corrí.

jueves, 7 de abril de 2011

la canción de Samita.

Dime Levio, si es que sabes
¿Qué sucedió con Samita:
qué amores le arrebataron
La razón, y esas  manías
que tiene  de andar a solas,
 trastornada y Abstraída,
por las noches tras la Luna
hasta que amanece el día?

¿Dime Levio quien hirió
a tan inocente niña,
quién le estrujó el corazón,
qué pena su mal  habita?

El  bien no  anida en su casa,
todo en ella es duelo y prisa,
tronada  hueca  y violenta,
blasfemia y apostasía.

Su afligido desconsuelo,
terribles conjuros grita
a Hécate y Poseidón,
en nada encuentra alegría.

Del hermoso Delfis,  Aulio,
está de pasión rendida.
Creyó la joven doncella
en sus galantes  mentiras,
en su exquisita ficción
Y en sus remolinerías,
enfermas  de subterfugios
y sembradas de calumnias.
Ahora vaga presurosa:
Pócimas y hechicerías,
en decenas de exorcismos
se cuentan sus mercancías.
 Delfis arderá en la hoguera
que su mano  encendería:
entre  el laurel y la cera
quemado  como ella misma
Con ayuda de Selene,
y de su infernal familia,
así sufrirá el dolor
donde  ella se derretía.











Algunas

Algunos lectores vienen
pero muy pocos comentan,
las cosas que aquí se cuentan
parece que no entretienen,
quizá tampoco convienen
por sosas y algo aburridas,
por andar tan comedidas
y en una jaula formal:
esta no ha quedado mal
sin estar comprometida.

Décimas en underground
tras un espejo canalla
que te atrapa en faramalla
y no aguanta el primer round,
no one dollar, no one pound,
en la Avenida Cuarenta
un mimo que representa
farsas de supermercado,
en color salmón ahumado,
como boleto en reventa.

Diógenes sin linterna
cual faro de Alejandría,
desnudo en una poesía
dilentantemente eterna,
galera que descuaderna
la exótica singladura
de tan gentil criatura
en la esfera universal,
la estética del mortal
que en el cosmos se fractura.

lunes, 4 de abril de 2011

Décima

En mi cartón prupurina
escribiré media frase
antes que un minuto pase
que en muy poco  se termina,
y en menos, y se elimina
quien diciendo la mitad
no dice bien la verdad,
no miente en sí, mas engaña,
oculta, esconde y extraña
con mayor iniquidad.

Palabras, siempre las mismas,
épicas púas de alambre,
insaciables en su hambre,
constructoras de sofismas
en maniáticas marismas
hidrópicas de consciencia,
rubor en la inteligencia
en un deleite de verbos
que en un graznido de cuervos
surcan por la disidencia.

No es rebelde desacato
este rugido de rabia
es una estancia en la babia
dicho así: pasar el rato
como un aburrido gato
que a pesar de los ratones
le inclinan más aficiones
de Venus que de Diana,
no por enmendar la plana,
sino por echar borrones.

A pedradas.

Escondí la piedra que arrojó la mano
en la cara tonta de una luna y pico
a las doce y veinte lo que especifico
y si no se entiende lo diré a lo llano.

¿Qué pasa mi amigo, no hablo en cristiano?
comienzo de nuevo y otra vez me explico
tres son las personas del verbo, borrico,
lo mismo en plural, singular hermano.

El orden exacto, fijado en pronombres,
y en causalidades gráfico arraigadas
en imaginario panel residente,
fluido y constante, vital y corriente,
que, en distinto tono, excluye a pedradas
en algún momento a todos los nombres.

Tam quam fu, a José Zuñiga, trovador ausente.

No diré una sola palabra, ni una siquiera,
tengo los párpados llenos de arpegios,
también de acordes vidriados y pentagramas en clave de requiem;
La vida continúa y es lunes de hemisferio,
completo y absoluto, en la necesidad de mitades ausentes.
No diré una sola palabra, ni una, justa o injusta,
tengo la lengua inmóvil, dolorosamente quieta.
Quiero decir, no, no digo, no afirmo alegorías, no expreso derramas indefinidas ,
 no pienso corrientes márgenes determinados.
No comprendo.
No sumaré un solo guarismo más a la resta, ni una palabra inutil y quejosa.
No reñiré con los olímpicos guardianes de la envidia.
Tampoco con los rubios querubines de la lisonja.
No diré una palabra, por si todas las palabras fueron dichas en algún momento.
No compondré un poema, volaría como un montón de arena, descalzo y transitorio.
No digo. Siento.