Soneto

De poeta no tengo magisterio,


mantengo, mal, las artes del oficio;

procuro recibir tal beneficio

si ejerzo con rigor el ministerio.



Si acaso te disparo un improperio

en el borde final del precipicio,

provocado por tanto sacrificio

buscando, en la palabra, su misterio.



En la nada comprendo el universo

Y en menos que se funde una corona

cristales de color ensamblo en verso.



Al cabo sólo soy una persona,

en medio del diluvio, algo disperso,

que el filo de una espada desmorona.

Comentarios

Miquel ha dicho que…
rítmico y sonoro. con sentimiento. me gusta. salut
Mery Larrinua ha dicho que…
...y la espada se convierte en pluma para escribir preciosos versos...
un abrazo
Enrique Sabaté ha dicho que…
Gracias, seguimos.

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