Impreso en la hoja de una cara oculta
encontré un tesoro de palabras sueltas
que nada decían ni le daban vueltas
a los argumentos ni esperan consulta.

Echarlas a suertes a veces resulta
y al sentirse libres, también desenvueltas,
no siendo culpables no quedan absueltas
en cuanto navegan por la edad adulta.

Infinitas siempre te dejan a medias
para que a tu gusto con otras completes
y con ellas formes chistes o comedias,
si quieres envías todas en paquete
y si te apetece te montas tragedias
con mucho cuidado o serás juguete
de aquellas que digas si no lo remedias.



Comentarios

Begoña ha dicho que…
Lo bueno de las palabras es que no se acaban. Afortunadas o no, según el día.
Saludos
genessis ha dicho que…
Las palabras sirven para todo, si las colocas en el lugar adecuado mejor!

Abrazo poeta.
Enrique Sabaté ha dicho que…
Ni se acaban ni se desgastan por usarlas. Gracias Begoña y genessis.

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