A Pedro Atienza.

Te extraño compañero de oraciones
al dios de los dipsómanos sedentes,
añoro tus palabras imprudentes
en voz de la amistad sin excepciones.

Hoy faltan de verdad los chaparrones
en claves literarias e inclementes
en esta ve a  callar de los decentes
que pasan de bacantes a simplones.

Perico la hermandad de los maletas
te echamos a faltar por soleares
y no encuentran los jondos sus falsetas.

Los puntos que se juntan en los bares
se encintan en embustes de cometas

en una eternidad con el Henares.

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