Sancho y Quijote

Errado el paso camino
con la querencia del hombre
que soy, fatigas y nombre,
hecho al rodar del destino.
En cada sed me ilumino
y en cada vaso navego.
Soy como aquel poeta ciego
que vislumbraba veredas
por el rastro de las ruedas
y los rastrojos del fuego.

Sancho y Quijote y sendero
un llanto de luna clara
que desde lejos dispara
su triste luz al herrero.
El más loco y lisonjero
personaje que haya sido.
Que al confesar que ha vivido
se sacude la agonía
y conversa cada día
a cada palabra asido.

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