A cuenteros y cuenteras. A Zia Mei y Sael.

La Luna vive del cuento
en las palabras soñadas
donde el jardín de las hadas
y en los carmines del viento.
La Luna encuentra su aliento
en las bocas animadas
por sus salidas y entradas
de palabras con acento.
La Luna de noche llega
y luce como un candil,
al corro dicen que juega
rodando como un barril
y que templa en su bodega
un sonoro tamboril.

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