El Mundo al revés. A Don Enrique Santos Discépolo. Autor del tango Cambalache en 1934.

Pliego suelto, no sé catalogar la fecha exacta, será de fines del XIX o principios del XX.







Bien pudiera como el tango
apodarse Cambalache 
o estúpido cachivache
con menos valor que un mango.
Quizá terreno enaguache
baldío y de poco aliento
donde se busca el sustento
en el hoy el moharrache.
Es así como va el cuento
el trilero es quien nos manda
quien en sus embustes anda
y marca el tanto por ciento.
Viste un terno bueno el randa
y a todo tiene derecho
cuelga el metal en su pecho
el más torpe de la banda.
Siempre es el más satisfecho
el más ducho en el soborno
y quien se quema en el horno
el más pobre y el sin techo.
Hay quien no tiene bochorno
en quedarse con lo ajeno
que ser honrado y sereno
hoy es solo puro adorno.
Empapuzarse en el cieno
de la codicia es recato
y le llamamos pacato
a aquel que es honesto y bueno.
Al que con más aparato
roba se hace reverencia
y no se encuentra indulgencia
para quien mendiga un plato.
Vivimos de la apariencia
y del a mí que me importa.
Mi pregunta será corta:
¿Para qué tendré conciencia?

Comentarios

Amparo ha dicho que…
Sencillamente espléndido, Enrique.
Y el pliego: he visto lo de azotar al maestro, ¿al revés?, no sé yo si no está al derecho.
Enrique Sabaté ha dicho que…
Date cuenta que es del siglo XX o fines del XIX.

Un abrazo.

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