Cuervo en una rama de cerezo.

No alcanzarán mis graznidos 
la hermosura del cerezo,
es mi canto un aderezo
sin belleza en sus sonidos.

El banco en copos tendidos
y pétalos de reyerta
en la primavera muerta
de plumas negras y olvidos.

El hambre espera a la puerta
al filo de los cuchillos
enseñando los colmillos
para este combate alerta.

Un enjambre de martillos
sobre la fragua tiritan
y las estatuas marchitan
los golpes en sus nudillos.

Las gaviotas siempre gritan
por encima de las velas
verdades que en sucias telas
injustamente se imitan.

Siempre las mismas espuelas
hincan los mismos ijares
y en iguales malabares
con las mismas te consuelas.

Soy lo que sé que en mis pares
en un reflejo sombrío
miro mi marcha en el río:
Cuervo para mis pesares.

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