La flor del almendro.

Las flores del almendro blancas nacieron
en medio de mi mismo y a mí se ofrecen
los ojos a la vista cuando aparecen
del frío y de la escarcha vivos partieron.
Amores y recuerdos nunca envejecen
y es mucho lo que duelen porque murieron
las lenguas del terreno tanto dijeron
que ya voy entendiendo de que adolecen.
Las piedras que han rodado siglos y eras
también dicen seguras falta un romance
si puedes me lo cantas, y aunque no quieras.
Las flores del almendro me dan alcance
que tras de los inviernos hay primaveras
y yo caigo en un sueño, bendito trance.
Enrique Sabaté. 23 de febrero de 2015.

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