Te sueño.

Te sueño del color de las montañas
en estas madrigueras derretidas
que dan a la ciudad falsas heridas
tan llenas de dolor, ciegas y extrañas.
Me siento forastero a mediodía
y pájaro sin astros en sus alas
cerrado entre las puertas y las salas
y tan sin libertad, sin energía.
Será la consecuencia de este barro
de hollín contaminado que respiro
con todo por jugar si en mi retiro
cayendo en un desliz me hago guijarro.
No pienso sino mundos ateridos
y a voces represento sus sonidos.
Enrique Sabaté. 23 de febrero de 2015.

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